venres, 15 de xaneiro de 2010

El franquismo contribuyó al esfuerzo bélico alemán


El mando militar español pasó documentos al contraespionaje de Hitler sin saber que eran falsos
Xornal.com 15/01/2010
Destacados miembros del alto mando militar del dictador Francisco Franco intentaron alterar el rumbo de la Segunda Guerra Mundial pasando al contraespionaje alemán documentos secretos británicos sin saber que eran falsos. Eso es lo que sostiene Ben Macintyre en su libro "Operation Mincemeat", en el que cita por primera vez a destacados militares del régimen franquista que violaron la supuesta neutralidad española para ayudar a la Alemania hitleriana.

El libro, del que el diario The Times publica hoy un extracto, ofrece detalles sobre las fabulaciones de los servicios de inteligencia británicos destinadas a hacerles creer a los alemanes que los aliados invadirían inmediatamente Grecia y posiblemente también Cerdeña en lugar de Sicilia.

Cuando el cadáver de un ficticio coronel William Martin apareció flotando en las aguas del sur de España llevando encima falsos documentos detallando la "invasión", los espías nazis que operaban en España, dirigidos por el mayor Karl-Erich Kuhlenthal, intentaron frenéticamente hacerse con esos papeles.

El cuerpo sin vida del supuesto coronel Martin pertenecía en realidad a un vagabundo galés llamado Welshman Glyndwr y fue arrojado al mar por el espionaje británico frente a las costas de Huelva el 30 de abril de 1943. Pocas horas después, un joven pescador recuperó el cadáver y lo llevó a tierra. La cartera con los documentos fue puesta a salvo mientras que el cadáver del vagabundo era enterrado con su nombre supuesto en el cementerio onubense.

El coronel José López Barrón Cerruti, destacado policía secreto franquista y simpatizante nazi confeso, logró rastrear los documentos que buscaba desesperadamente el espionaje hitleriano y el teniente coronel Ramón Pardo Suárez, miembro del Alto Estado Mayor español, se los entregó a los alemanes.

Los nazis recibieron también la ayuda del almirante Salvador Moreno, ministro de Marina, y de Francisco Gómez Jordana y Souza, ministro de Exteriores, que ayudaron a verificar los documentos en cuestión, según las tesis del libro. Los documentos fueron fotocopiados en la embajada alemana antes de que técnicos españoles los reintrodujeran en los sobres, cerraran éstos, volvieran a colocarlos en agua de sal durante 24 horas para devolvérselos a los británicos, haciéndoles creer que se les entregaban tal y como los habían encontrado en el mar. El almirante Alfonso Arriago Adam, jefe del Estado Mayor de la Armada, fue el encargado de hacer la entrega en persona en la Embajada Británica en Madrid.

El historiador Gabriel Cardona, consultado por The Times, cree que la ayuda prestada entonces a los alemanes obedecía a órdenes directas de Franco. "Estoy seguro de que Franco vio esos documentos. Las gentes como Pardo le veneraban como si fuese un dios. Nada ocurría dentro del estamento militar sin su conocimiento", dijo Cardona. Pardo hizo carrera en el régimen franquista, fue promovido a general y nombrado gobernador del Sahara español y finalmente director general del ministerio de Salud Pública.

Los servicios de inteligencia británicos no se enteraron de quién había pasado los documentos a los alemanes hasta abril de 1945, cuando un grupo de comandos de la inteligencia naval británica, creado nada menos que por Ian Fleming (el autor de la serie de James Bond), se hizo con el archivo del almirantazgo alemán en el castillo de Tambach, cerca de Coburgo. Entre los documentos figuraban algunos relacionados con la operación Mincemeat, incluido uno en el que se revelaba la identidad del miembro del Alto Estado Mayor que había entregado los documentos al contraespionaje alemán, un tal teniente coronel Ramón Pardo Suárez.

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