luns, 14 de novembro de 2011

"Francia persiguió más a los judíos que Alemania"


Christophe Barratier estrena 'La guerra de los botones'
ALEJANDRO TORRÚS Madrid 10/11/2011
Los botones. Según la RAE son simplemente una pieza pequeña de metal u otra materia, forrada de tela o sin forrar, que se pone en los vestidos para que, entrando en el ojal, los abroche y asegure. Es decir, cuando el botón no funciona el vestido cae y deja a su ocupante semidesnudo, vacío de dignidad y con su honor por los suelos.
Sobre esta idea gira la nueva película de Christophe Barratier (Los chicos del coro, 2004): La guerra de los botones, una adaptación de la novela homónima escrita en 1912 por Louis Pergaud que se estrena mañana en nuestros cines. "En la guerra de los botones no hay daño físico, sí en el honor y eso es irreparable", señala Barratier.
Ambientada en los años de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de la novela original que se sitúa a finales del siglo XIX, la película narra el enfrentamiento entre los niños de dos pueblos vecinos de la Francia ocupada por la Alemania nazi. Una batalla que convierte a una manada de muchachos inocentes en una República que lucha por la independencia de su pueblo ante la pandilla enemiga mediante la recolección de los botones de los ropajes de sus adversarios.
Con La guerra de los botones, Barratier vuelve a trabajar con los más pequeños como ya hiciera en su ópera primera, la exitosa Los niños del coro. "Es como hacer cine animal, hay que tener mil cámaras para captar los detalles espontáneos, movimientos que después serán útiles para el montaje", explica. Y esa espontaneidad es la que rezuma la película de Barrateir, que demuestra su capacidad para generar un ambiente melodramático capaz de provocar una sonrisa y una lágrima en el mismo fotograma. Los niños de la guerra evolucionan ante el enemigo exterior y avanzan hacia la edad adulta con los valores de fraternidad e igualdad.
Sin embargo, y como en toda sociedad humana conocida hasta el momento, el poder también corrompe a esta pequeña República. Y donde antes sólo actuaban los botones, la violencia física hace su aparición. "La tortura muestra la fragilidad del ser humano", explica su director, que compara esta corrosión en los ideales de los niños con el final sangriento de la Revolución Francesa. "Robespierre y Danton eran amigos y revolucionarios pero se mataron entre ellos para mantener el poder. Creían en la revolución pero también en el poder", analiza.
Todo ello acompañado de la Segunda Guerra Mundial como telón de fondo y la milicia francesa al servicio de la Alemania nazi, "pobres sin educación o antiguos presos de derecho común", que muestran el colaboracionismo francés con el régimen de Hitler. "Francia hizo más en la persecución de los judíos que la propia Alemania", opina Barratier.
Aunque La guerra de los botones no ha sido la única en la que se ha visto envuelto el filme. El director de Quiéreme si te atreves, Yann Sammuel, también ha hecho una película basada en la novela de Pergaud que fue estrenada en Francia con tan sólo una semana de distancia respecto a la obra de Barratier. "Esta será mi última batalla de este tipo. Ha sido insoportable la presión por ser los primeros", concluye.

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