xoves, 7 de outubro de 2010

Cien años en la colina sagrada del saber


Una exposición celebra el centenario de la Residencia de Estudiantes de Madrid, escuela de Lorca, Dalí y Buñuel
JESÚS MIGUEL MARCOS MADRID 02/10/2010
Buñuel como lanzador de peso, Buñuel boxeando, Buñuel vestido de cura, Buñuel haciendo de Buñuel... Basta seguir el rastro fotográfico del cineasta aragonés en la exposición 100% Residencia. Una tradición recuperada, inaugurada ayer con motivo de su centenario, para hacerse una idea de lo que ocurrió en la legendaria Residencia de Estudiantes de Madrid en aquellos mágicos añosde entreguerras.
Lo que ocurrió tiene mucho que ver con la palabra intensidad, algo que Francisco Giner de los Ríos, fundador de la Institución Libre de Enseñanza e inspirador del sistema educativo de la Residencia, ya anunciaba a finales en 1887: "Lo que más necesitan, aun los mejores de nuestros buenos estudiantes, es mayor intensidad de vida, mayor actividad para todo, en espíritu y cuerpo: trabajar más, sentir más, pensar más, querer más, jugar más, dormir más, comer más, lavarse más, divertirse más". Seguro que De los Ríos acabó mordiéndose la lengua...
La exposición que inauguró ayer por la mañana el Príncipe Felipe junto a una alineación política de primer orden (Cristina Garmendia, Ángeles González-Sinde y Alfredo Pérez Rubalcaba) muestra con transparente sencillez por qué la Residencia de Estudiantes fue un modelo de institución en campos tan esenciales como la educación, la investigación, el arte, el conocimiento y, en definitiva, el desarrollo de la persona a partir de unos valores donde primaba la creatividad, la libertad, ladiversión y el aprendizaje desde la experiencia.
No exageraba quién la llamó "la colina sagrada", porque sagrados son los bienes intangibles que produjo durante sus primeros 29 años de vida (entre 1910 y 1939), ese enriquecimiento y esas transformaciones en sus estudiantes, que llevaron a Buñuel a decir que "de no haber pasado por la Residencia, mi vida hubiera sido muy diferente". Lo que comenzó en un hotelito de la calle Fortuny con 15 estudiantes terminó siendo el centro de formación de cuatro de los siete Premios Nobel quetiene España.
El aragonés, Federico García Lorca y Salvador Dalí, los alumnos más internacionales de la Residencia, son tres figuras centrales en la exposición. Además de numerosas fotografías, se incluyen cartas originales del poeta granadino (donde le pide 50 pesetas a sus padres "porque las necesito") y pequeños cuadros del pintor catalán.
Entre las cartas hay curiosidades como la que le escribe Pepín Bello a Lorca, molesto porque el poeta no ha contestado a sus últimas misivas. En un tono exhortativo bastante agresivo, Bello escribe: "Haz el favor de escribirme largo, cuéntame cosas y dime cuándo vienes".
La visita de Einstein
Además de los estudiantes y tutores (Ramón y Cajal, Unamuno, Juan Ramón, Negrín...) que habitaron el centro, la muestra presta especial atención a los prestigiosos artistas, científicos y filósofos que trajeron a España las ideas más avanzadas de la época. Así, en 1923 Albert Einstein explicó su Teoría de la Relatividad mientras José Ortega y Gasset le traducía. También Le Corbusier dio una conferencia en 1928, calificando la Residencia como "un monasterio sereno y alegre".
El experimento sigue vivo y acoge cada año a dos decenas de becarios y gran número de exposiciones, conciertos, conferencias y presentaciones. El último reducto de aquel modelo educativo que quiso enseñar a ser libre.

La hora terrible de los vencidos


El historiador Giles MacDonogh evoca la represión aliada sobre los alemanes

JACINTO ANTÓN  -  Barcelona
EL PAÍS  -  Cultura - 02-10-2010
Vae Victis! ¡Ay de los vencidos! A ningún pueblo como al alemán al acabar en 1945 la II Guerra Mundial se le puede aplicar tan precisamente la frase de Breno, el caudillo galo que justificó con el peso de su espada la falta de contemplaciones con los romanos derrotados. La vida se convirtió en un infierno para muchísimos alemanes, cuando buena parte del mundo se felicitaba por el fin de la contienda más atroz jamás librada. La historia de los terribles padecimientos de los grandes perdedores de la guerra ha pasado en buena parte inadvertida no solo porque el castigo y la venganza de los enemigos parecían consecuencia lógica, y hasta justa, de los pecados del III Reich, sino porque los propios alemanes afrontaron a menudo esos sufrimientos con sentimiento de culpa. De todos esos sufrimientos escribe el historiador británico Giles MacDonogh (Londres, 1955) en su impresionante ensayo Después del Reich, crimen y castigo en la posguerra alemana (Galaxia Gutenberg).
Los aliados llegaron acompañados por el odio y las poblaciones sometidas por los nazis se cobraron las cuentas en horrenda moneda de sangre. Los vencidos fueron internados en campos de concentración -a menudo en los propios lager nazis- en condiciones atroces, deportados, sometidos a marchas de la muerte y sevicias sin cuento, a torturas dignas de los peores especialistas de la Gestapo; fueron masacrados, violados, humillados hasta límites inverosímiles. En Praga, por poner solo un ejemplo, hubo una quema de alemanes colgados en fila de las farolas, como antorchas vivientes: la mayoría eran miembros de las SS, pero los checos no eran muy meticulosos al diferenciar los uniformes e insignias y también incineraron vivos a soldados de la Wehrmacht.

La noche del 5 de mayo de 1945 hombres, mujeres y niños alemanes refugiados en una escuela fueron sacados al patio de diez en diez y fusilados; los supervivientes hubieron de desnudar y enterrar los cadáveres, protagonizando escenas que no hubieran desentonado en Babi Yar. En la Könisberg sometida a la ocupación brutal de los rusos la hambruna provocó casos de canibalismo dignos del Leningrado sitiado. El general estadounidense Lucius Clay, de la comisión de Control de los Aliados, reconoció el uso sistemático de torturas a alemanes sospechosos, algunas inspiradas en las que empleaban las SS en Dachau: "Por desgracia, en el ardor de los momentos posteriores a la guerra recurrimos, para obtener pruebas, a medidas que no habríamos utilizado una vez extinguido dicho ardor".

En su pormenorizado y conmovedor viaje a la experiencia alemana de la derrota, MacDonogh combina las estadísticas -más de tres millones de alemanes muertos después de que acabara oficialmente la guerra, 16.500.000 civiles expulsados de sus hogares, 200.000 niños nacidos en 1946 fruto de las violaciones- con entrevistas realizadas a testigos de los hechos.

MacDonogh, un hombre tranquilo con ese extraordinario sentido de la anécdota relevante que tienen los buenos historiadores británicos para amenizar y humanizar sus trabajos, llegó al tema como desarrollo natural de un libro sobre Prusia en el que ya abordó las consecuencias de la derrota de 1945. Su abuelo era un judío austriaco, su familia tuvo que huir del país y pagó tributo de dolor en los campos de exterminio.

Para el historiador, "incluso el castigo legal de los alemanes resultó muy imperfecto e injusto, algo lógico cuando se piensa que en los juicios de Nurenberg uno de los jueces no era ni siquiera jurista sino un general ruso que acusaba a los alemanes de la matanza de Katyn y que los bombardeos aliados de civiles alemanes no fueron siquiera mencionados". Los colectivos alemanes que más sufrieron fueron los del Este, los de los sudetes, los de Yugoslavia... "Si eras un nazi que vivía en Suabia no padecías tanto como un no nazi de Prusia oriental". En cuanto a los prisioneros, "en Yugoslavia los mataron a casi todos, en Polonia y en Rusia los esclavizaron, los franceses se vengaron en ellos y en los campos en EE UU murieron 100.000".

Del peligro de que su libro pueda ser usado para llevar agua al molino de la ultraderecha reconoce que en efecto existe: "Esa es la razón de por qué obras así no gustan en Alemania: parece que relativicen la culpa y alivien la responsabilidad de los alemanes por los actos que cometieron. Pero eso no debe detener al historiador, so pena de ignorar injustificablemente un período de la historia".

Catalunya cierra el censo de símbolos franquistas


La Generalitat se dispone a eliminar los 7.700 que hay
FERRAN CASAS Barcelona 01/10/2010
Catalunya dio ayer un nuevo paso en la eliminación de sus símbolos franquistas. El Memorial Democràtic, una institución pública a cargo de las políticas de memoria histórica del Govern, presentó el censo sobre vestigios ornamentales del régimen que ha estado elaborando en los últimos tiempos.
En total se han censado 7.700 símbolos franquistas en Catalunya que conforman un catálogo consultable en la web memorialdemocratic.gencat.cat. De ellos, 4.000 fueron inventariados en su día por el Ayuntamiento de Barcelona. Sobre el total, el 93% son placas de vivienda con el yugo y las flechas de la Falange de las antiguas viviendas sociales del franquismo. Pero también hay 41 placas de calles y plazas, 38 monumentos, 26 cruces y 20 grabados o relieves vinculados directamente a la dictadura.
¿Y para qué servirá el censo? Son los ayuntamientos los que, según la Ley de la Memoria Histórica del año 2007, deben retirar la simbología que enaltezca el fascismo de sus calles, tal y como ya ha hecho el del Barcelona. Con el censo elaborado por expertos de las universidades a partir de un trabajo de campo en 185 municipios se dan además directrices para hacerlo.
La idea del Govern es "facilitar" las cosas a los municipios algunos con pocos recursos para políticas de memoria según explicaron los responsables del Memorial.
Placas retiradas
Ahora el Govern convocará ayudas para la recuperación del patrimonio memorial y Adigsa, la empresa de vivienda pública de la Generalitat, ayudará a las comunidades de propietarios a retirar de sus fachadas las placas con el yugo y las flechas. De hecho, a través de la empresa pública ya se han retirado más de 2.800 placas desde 2005. Para retirarlas, las comunidades se deberán dirigir a los ayuntamientos.
Las demarcaciones con más simbología franquista son Barcelona seguida por Girona, que no llega a mil registros. La pequeña población de Gandesa (3.200 habitantes), capital de la comarca de la Terra Alta, es la que cuenta con más monumentos fascistas: 23 en total.
Un hecho que la profesora de la Universitat Rovira i Virgili Montserrat Duch atribuyó a unas "heridas de un pasado aún reciente". La comarca en cuestión fue escenario de diversas matanzas entre bandos y uno de los escenarios de la decisiva Batalla del Ebro en verano de 1938.
Duch recordó que con sus placas y monumentos la dictadura practicó una "intensiva e imperativa política de memoria, una violencia simbólica" que, entre otras cosas, pasó por presentar sólo unas víctimas, las franquistas.

Manane Rodríguez: “Un romance permitió localizar al Batallón Galicia”


“Para aquellos niños obligados a enterrar a los muertos fue un alivio poder contarlo”
DANIEL PRIETO 01/10/2010
La directora y realizadora Manane Rodríguez (Montevideo, 1955), de Xamalú Filmes, emprendió el rodaje de Memorias Rotas después de conocer por la tradición oral la historia del Batallón Galicia, que se replegó hacia la comunidad tras la caída del Frente de Asturias. El comandante Moreno y sus hombres fueron asesinados en 1937 en A Fonsagrada y esta uruguaya, que se vio forzada a abandonar su propio país, invirtió un año en restaurar su memoria.
Memorias Rotas cuenta con los escasos documentos audiovisuales existentes de la Guerra Civil, ¿cómo recopilaron ese material?
Cuando en el Acevo empezaron a exhumar los restos de José Moreno Torres y sus hombres, Carmen García-Rodeja, co-guionista, junto conmigo y con Eliseo Fernández de Memorias Rotas, nos contó la historia de estos luchadores republicanos y de cómo sus últimos días habían marcado a los habitantes de A Fonsagrada y Grandas de Salime. Nos habló del romance anónimo que poco tiempo después del crimen empezó a circular en la zona y de cómo éste permitió localizar el lugar dónde habían sido enterrados. Propuse el proyecto a la productora, Xamalú Filmes, y empezamos a ir a la zona. Durante casi un año estuvimos grabando testimonios y localizaciones. No es que en Galicia haya pocos documentales sobre la Guerra Civil, pero hay muy poca documentación sobre lo que rodeó el golpe de Estado franquista. Muy poca sobre la feroz represión que se desató los días que siguieron el 18 de julio de 1936, y menos aún sobre los actos de resistencia. La historia hasta ahora la han contado los vencedores.
La historia del Batallón Galicia y, más concretamente, de la suerte que corrió el comandante Moreno, ¿son episodios suficientemente conocidos?
Muchos gallegos lucharon en el bando republicano, pero no creo que la existencia del Batallón Galicia, formado casi íntegramente por gallegos, sea conocida por muchos. La mayoría de sus integrantes eran miembros de la CNT. Algunos, como José Moreno, tuvieron que salir de Galicia para no ser paseados. Otros muchos huyeron a Asturias para no ser reclutados por el ejercito de Franco. Para los testigos directos, para aquellos niños que fueron obligados a carretar y enterrar a los muertos, fue un alivio poder contarlo.
¿Qué sintieron cuando se exhumaron las tumbas de esos combatientes?
La gente sintió un gran alivio de, por fin, poder contar la historia que habían guardado tanto tiempo, y de que su testimonio sirviese para que muchos de los familiares conocieran, a ciencia cierta, el destino de los suyos.
Abandonó Uruguay ya que tres familiares suyos fueron secuestrados y encarcelados. ¿Influyó eso en su decisión de realizar este documental?
En 1973, cuando los militares, en compañía de algunos civiles, dieron un golpe de estado en Uruguay yo era estudiante y participé de la resistencia. En 1975 tuve que salir del país para no ser detenida. Me instalé en Buenos Aires, pero al poco tiempo también allí los militares dieron un golpe de estado. Es de todos conocido el reguero de muerte que dejaron estas dictaduras. Muchos amigos, además de tres familiares, fueron secuestrados y la mayoría sigue hoy detenido-desaparecido. Yo me vine a España y aquí vivo desde 1977. Descubrí que la desaparición forzada no fue un invento de las dictaduras del cono sur, sino que fue una constante en la represión franquista.
¿Qué opinión le merece que Argentina le pida a España que investigue los crímenes franquistas?
Me parece bien que determinados crímenes, como los crímenes contra la humanidad puedan ser juzgados desde cualquier democracia.

Médicos de EE UU inocularon sífilis y gonorrea a prisioneros y enfermos mentales de Guatemala


El experimento, aprobado por el Gobierno local, se llevó a cabo en los cuarenta para probar la eficacia de la penicilina

YOLANDA MONGE  -  Washington
ELPAIS.com  -  Sociedad - 01-10-2010
La inminente publicación de un estudio sobre cómo cientos de presos, soldados y pacientes de hospitales psiquiátricos fueron utilizados como cobayas humanas ha provocado que el Gobierno de Estados Unidos pida perdón a Guatemala, país en el que se realizó el experimento entre 1946 y 1948. Médicos del servicio de salud pública estadounidense infectaron con sífilis y gonorrea -sin su conocimiento o consentimiento- a 696 guatemaltecos para estudiar los efectos de esas enfermedades venéreas y cómo la penicilina podía combatirlas, según el estudio de Susan Reverby, profesora de la Universidad de Wellesley.
Hoy, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, y la secretaria de Salud, Kathleen Sebelius, ofrecieron una disculpa pública por las acciones de EEUU. "El estudio conducido en Guatemala entre 1946-1948 de inocular enfermedades de transmisión sexual claramente carecía de ética", aseguraron Clinton y Sebelius en un comunicado conjunto. "A pesar de que estos actos ocurrieron hace más de 64 años, estamos indignados por el simple hecho de que semejante proyecto fuera auspiciado por el sistema público de salud de EEUU". Tanto la secretaria de Estado como la de Salud concluyeron: ""Lamentamos profundamente que esto sucediera y pedimos perdón a todas las personas que fueron afectadas por tan horrendas prácticas".







Faraldo, un cometa na revolución

SUSO DE TORO 
EL PAÍS - 01-10-2010
É inverno no 1840 e as rúas de Santiago imaxinámolas de pedra mollada e brillante. A cidade é un recipiente encerrado a presión, sometida a unha tensión entre as ideas reaccionarias do Arcebispado e as ansias liberais dos intelectuales conspiradores. Polas rúas camiña un mozo bébedo das súas propias ansias. Antolín Faraldo é un xove con fortes vivencias relixiosas e cunha paixón por fundir o mundo e, dese xeito, recrealo.
Naceu no ano 1822 en Betanzos, fillo dunha nai moi pía e dun escribano que acudiu coa súa familia a Compostela na procura de máis traballo. Antolín cursou estudos de medicina, filosofía, física, grego... Aquel espíritu dirixíse cara todos os lados procurando saír de si e alcanzar o mundo. Encontrará o seu camiño a partir dese ano 1840 até rematar nun estoupido coa Revolución de 1846. O momento da transformación comeza agora que se xunta con outros mozos intelectuais con preocupacións cívicas coma el e fundan a Academia Literaria. Todos eles están inspirados polas ideas liberais e comeza a remoerlles a preocupación polos males do país. A Academia é o berce da Galiza como país, con eles nace unha corrente cultural e política, o galeguismo, que os seus creadores formulan baixo o nome de "provincialismo". O que nos demais compañeiros desa institución eran ideas e ideais en Faraldo foi paixón. A que encontrou o credo, transformouse no máis destacado apóstolo daquela fe.

O voceiro das ideas da Academia Literaria vai ser o xornal El Idólatra de Galicia, un nome digno desa paixón desesperada, "periódico sabatino de literatura, ciencias y artes en general, moral y costumbres" no que colaborará desde o comezo. O xornalismo, a palabra en acción, a palabra ansiosa saíndo ao paso da rúa, vai ser o seu modo de estar na vida. Vai ser un par de anos despois cando comece a publicar en El Recreo Compostelano. Faraldo está a evolucionar das preocupacións meramente culturais á problemática social e política. De xornal en xornal vai emerxendo neste tempo a súa personalidade apaixonada e un verdadeiro programa político para a rehabilitación da Galiza. Do Recreo pasa a La Situación de Galicia ("periódico político, literario e industrial") onde o ideario liberal e galeguista é máis explícito. Nos seus escritos nesa época respira un alento profético que se inspira no ideal igualitario cristiano. Faraldo escribe sobre a nosa historia, analiza os problemas económicos e sociais, teoriza un mundo igualitario e un país libre. Toda esa labor intelectual está ao servizo da mesma ansia. Todo o que escribía facíao ao servizo desa causa, redimir Galiza. Pasou logo a dirixir El Porvenir. que lle deu un meirande protagonismo e co que estableceu un vencello xornalístico e intelectual co catalanismo. Faraldo estaba xa maduro para experimentar na práctica a súa ansia redentora, para pór en práctica un proxecto político radicalmente democrático e galego, o que el propio chamaba "a grande obra".

E foi entón cando se uniron o provincialismo revolucionario cuns militares revolucionarios liberais. O 2 de abril de 1846 comeza a Revolución Galega co pronunciamento dun militar liberal, o sevillano Miguel Solís, contra o Goberno conservador de Narváez, nomeado o mes anterior. O pronunciamento non foi secundado en guarnicións no resto da España e Narváez resultou destituido tres días despois, o 5 de abril. Mais xa tanto tiña, aquela muxica prendera na Galiza e deu lugar a unha explosión de enerxía que incendiará o país durante todo ese mes de abril até as súas cinzas. Solís cun batallón de mil homes camiño de Valladolid sublévase en Lugo e, tres días despois, súmase Santiago ao pronunciamento. É o momento de pasar das ideas á práctica a través da insurrección contra o Goberno centralista. Faraldo e Pío Rodríguez Terrazo, que fora o editor do xornal provincialista La Situación de Galicia, no que participara Antolín, son elexidos presidente e secretario da Xunta Superior do Goberno de Galiza e forman un Batallón Literario que se suma á rebelión.

Para saber até que punto ese Goberno tiña un carácter galeguista é preciso recordar que Faraldo xa defendera, nunha Asamblea Federal en Lugo, a independencia da Galiza no 83. Non debe extrañar pois que a Xunta edite un xornal, Revolución, e que Antolín xustifique alí o pronunciamento por defender posicións liberais frente ao Goberno conservador e -o que distingue a este doutros pronunciamentos militares liberais daqueles anos- pola defensa da Galiza como país: "Galicia, arrastrando hasta aquí una existencia oprobiosa convertida en una colonia de la Corte, va a levantarse de su humillación y abatimiento. Esta Junta, amiga sincera del país se consagrará constantemente a engrandecer el antiguo Reino de Galicia". E non conforme con iso, a Xunta acordou unha serie de medidas de tipo económico e social, como correspondía a un auténtico Goberno galego (rebaixa do sal, supresión do sistema tributario vixente, reforma do pasaporte, modificación do imposto de consumos...)

Mais o conflicto durou poucos días. Nun abril de días claros e chuvias, as tropas estaban divididas entre dous mandos, o comandante Solís e o brigader Rubín. Éste fixo unha campaña confusa por Ourense, e as súas tropas axiña foron divididas e vencidas polas do Goberno. A Solís faltoulle o apoio da Coruña e Ferrol, onde non houbo pronunciamentos. Logo de varias batallas contra as tropas do xeneral Concha, que contaba con artilleiría e cabaleiría, ten que retroceder e refuxiarse en Santiago. O 23 de abril de 1846, as tropas de Solís acaban loitando nunha batalla longa e cruenta nas rúas e nas casas de Compostela. Rodeados no convento de San Martiño Pinario e xa sen munición, rendíronse sen condicións: rematara o soño.

Os oficiais, atados e amarrados en parellas, foron levados camiñando cara A Coruña. En Carral, nunha pousada, fíxoselles un xuízo de guerra e, dúas horas despois de acabar, Solís e os principais oficiais foron fusilados polos seus propios compañeiros de armas.

Chegaron novas tropas a Galiza e a represión foi moi dura, supuxo a morte ou o exilio de moitos intelectuais, foi unha perda dun par de xeracións de cadros dirixentes para construir un país. Faraldo foi un deles, exilado e preso en Portugal primeiro. A que recibiu a amnistía, foi a Madrid encontrar alí traballo como director de La Europa, un xornal liberal que durou poucos días. Nese momento, Faraldo esqueceu a "grande obra", a súa Galiza era imposíbel, comezaba unha nova vida e baixou a Andalucía buscar sol. Manuel Murguía escribe sobre esa época súa: "Desde este momento, Faraldo no nos pertenece. Su poderosa inteligencia, su pluma (...) se puso al servicio de otras gentes y de otros pensamientos". "Parecía que todo él había renacido al soplo de las auras andaluzas, que las nuevas emociones le hacían olvidar su pasado (...) de las tristezas del destierro a las afortunadas aventuras de una juventud que acelera los goces porque toca ya en sus últimos límites. (...) Hubiera vivido un poco más y tornaría con doble entusiasmo a sus antiguos amores". Así lle parecía a Murguía, mais non houbo modo de sabelo pois a vida de Antolín Faraldo foi a dun cometa, e axiña descendeu á terra. Cóntao ben Murguía: "Llegó, empero, el día triste en que huyendo de Madrid y buscando bajo el cielo de Córdoba el nido de amor que allí había dejado, vio lucir en el horizonte la última hora del día". Quería dicir que morreu con 31 anos. "Así cayó el primero y el mejor, lejos de su país, en la indiferencia y el olvido de los suyos."


El hombre que trajo el cine a España


El Museo Reina Sofía dedica la primera gran retrospectiva a José Val del Omar, el cineasta que enseñó la gran pantalla al pueblo durante la Segunda República
SARA BRITO MADRID 28/09/2010
Fuego de Castilla
José Val del Omar ardió. "Amar es arder decía porque amar es ser lo que se ama". Val del Omar amaba las máquinas y a las personas, y a ambas dedicó su vida, que la vivió como un impulso y una persecución sin descanso. Su herramienta fue el cine, que era su manera de escapar, decía, "del negro de los libros" hacia la luz.
Lo mismo que quiso para él lo quiso para su prójimo, por eso inventó decenas de aparatos cinematográficos con los que pretendía "hacer vivir a nuestros hermanos conmociones psíquicas que los enciendan con provecho". En su opinión, el público no era una masa estúpida, sino "un gran niño enamorado de lo extraordinario", coincidiendo con los ideales republicanos.
Val del Omar (1904-1982) fue un revolucionario, un creyente (en el cine y la vida) y un místico (cinemista, se llamaba a sí mismo). Fue un hombre insólito, que hablaba como un físico moderno poseído por San Juan de la Cruz, vivía como un inventor, escribía y rodaba como un poeta y sobrevivió marginado como un ejemplar hombre incómodo e incomprendido.
El próximo 5 de octubre, sus invenciones, su cine, sus textos y su pensamiento estarán en el Museo Reina Sofía de Madrid en la exposición Desbordamiento Val del Omar, un proyecto que Manuel Borja Villel ya había planificado para el Macba cuando aún dirigía y que estuvo, en un formato más reducido, en el Centro José Guerrero de Granada este verano.
Para dar y tomar
En el Reina Sofía se podrá ver su gran obra: Tríptico Elemental de España, una experiencia de cine apabullante, donde dejó algunas de sus invenciones más pasmosas, como la Diafonía (un preestereo sofisticado) o la Visión Táctil (un 3-D primitivo) para crear una poderosa poética en tres movimientos: Granada (Aguaespejo granadino), Castilla (Fuego en Castilla) y Galicia (Acariño galaico). Sus máquinas cinematográficas y sus películas, que incluyen piezas documentales sobre su tarea en las Misiones Pedagógicas de la Segunda República, se verán junto a collages y fotografías.
El otoño será valdelomariano. Lagartija Nick, que ya le dedicó un disco en 1998, ha preparado una sesión de música y visuales para noviembre. La distribuidora Cameo lanzará el primer pack que comercialice su obra, junto a un corto de César Velasco Broca, y la pieza poética de Eugeni Bonet.
Allá por el año 1928, Val del Omar vio a los gitanos del Albaicín, que caminaban alejados del palacio. Su cámara no podía franquear la distancia, así que creó un aparato que sería capaz de acercar al pueblo al cine. Era el zoom, aunque lo llamó objetivo de ángulo variable. Era el primer ejemplo de su mecamística, mezcla de sus aspiraciones humanistas, su pensamiento místico y su asombrosa habilidad técnica.
También fue el primer ejemplo del incesante muro de mediocridad contra el que estuvo dándose cabezazos en pleno franquismo hasta su muerte, por un accidente de tráfico en 1982. "Val del Omar pertenece al escogido elenco de personalidades de esa España posible que no acaba de nacer", escribió Luis García Berlanga en el prólogo del libro Sin fin.
Como en el capítulo de La Alhambra, todos los inventos de este visionario estuvieron dirigidos a aproximar a las personas. A "aprojimar", como diría él. Otra invención suya: el desbordamiento apanorámico de la pantalla, que es una "técnica de relieve psicológico", un desparrame de la imagen por la sala (más allá de la pantalla).
Val del Omar buscaba el impacto, el éxtasis y sumergir al espectador en una experiencia redentora. "Soy un hombre, una criatura enamorada de la creación, en donde yo me siento sumergido, que vibra entre la teoría y la práctica. Yo he querido transmitir a mis hermanos el fuego. Contagiarles el gozo del panorama armónico que el ardor de mi sangre me ha permitido ver y sentir", decía.
Como buen alquimista (o cinemista), buscó la unión de los contrarios: corazón y cabeza, espíritu y materia... no están separados. Tampoco ciencia y arte. Su mundo no se entiende sin su apego orientalista, que lo llevó a cambiar la grafía de su apellido: de Valdelomar a Val del Omar.
La tumba del desprecio
Dice César Velasco Broca director español, que por su visión cinematográfica bien podría ser el herederedo más claro de Val del Omar que la vida del granadino significa "un recorrido por la España del siglo XX". En efecto, el cineasta fue parte activa de las vanguardias históricas y el más olvidado de los miembros de la Generación del 27, fue fiel a la República hasta su caída y luego, en la dictadura, sufrió el destierro.
No es de extrañar, sus inventos volvían inútil a la censura de las películas. Por ejemplo, Val del Omar creó el Bi-Standard: es un formato del negativo de 35 mm en el que se aprovecha el anverso y el reverso del rollo de película para imprimir negativo, ahorrando así en costes. Los italianos lo copiarían más tarde y le dieron el nombre de Techniscope.
Recuerda el heredero, yerno y amigo del granadino, Gonzalo Sáenz de Buruaga, que cuando fueron a presentar el Bi-Standard a las autoridades cinematográficas "nos lo echaron para atrás porque el sistema impedía la censura, si se cortaba un negativo, se cortaba también el que estaba por detrás", recuerda con humor negro.
Gonzalo Sáenz de Buruaga habla de "laberinto tecno-artístico" al abordar la figura de su amigo. Un enredo infinito... como sus películas, que cerraba todas con el epígrafe Sin Sin. El tiempo y el cine, como "arte supremo de la experiencia", "es un espacio liberador y el verdadero misterio". "Mi Dios es el tiempo", dijo.
En el laboratorio PLAT (siglas que equivalen a su concepto totalizador Picto-Lumínica-Audio-Táctil) pasó el resto de sus años. En un apartamento de la Avenida de la Ilustración de Madrid, en cuyo interior Val del Omar se volcó en su concepción del cine total. Allí estuvo el joven director Velasco Broca este pasado verano, entre sus intimidades, durmiendo en la cama del cinemista y rodando con sus aparatos. "Su espíritu sigue allí", dice, aunque quizás no dure mucho. El director del Reina Sofía confirmaba ayer a este periódico el acuerdo con Sáenz de Buruaga para ceder el PLAT al Museo Reina Sofía para hacerse cargo de su legado.
Mucho queda por saber la incógnita Val del Omar. Parte de las películas que rodó durante las Misiones Pedagógicas, siguen perdidas. A pesar de sus "múltiples renacimientos", como dice Sáenz de Buruaga, sigue pendiente ser reivindicado como uno de los grandes innovadores del cine español, Val del Omar no se acaba aquí. Sin fin.
Inventar para el asombro del prójimo
1. Objetivo de ángulo variable
En 1928, Val del Omar inventó el zoom para aproximar al prójimo, para ‘aprojimar'.
2. Diafonía
La diafonía o sonido binaural es una anticipación de los sistemas envolventes que trascienden la estereofonía. Val del Omar quería crear en la sala de cine una experiencia total que incluía el sonido envolvente. La diafonía es parte esencial del concepto de desbordamiento apanorámico de Val del Omar por el que el cine desbordaba la pantalla.
3. Táctil Visión
Asombrosamente desarrollada en ‘Fuego en Castilla', la visión táctil es un intento de crear imágenes de aparente relieve, creadas a partir de luces en movimiento, que hagan creer que se palpa la imagen con los ojos. Ganó un premio técnico en el Festival de Cannes de 1961, el mismo año que la Palma de Oro fue para ‘Viridiana' .  

Os escravos dos nazis


Unha exposición en Berlín amosa como a poboación civil alemá vía os traballadores forzados do III Reich como algo cotián
CARLOS ÁLVARO ROLDÁN . EFE
Os máis de 20 millóns de europeos deportados e escravizados como traballadores forzosos pola Alemaña nazi entre 1933 e 1945, e a actitude dos propios cidadáns alemáns ante o uso de man de obra escrava, centran desde onte unha ampla exposición no Museo Xudeu de Berlín. A directora de programación do Museo, Cilly Kugelmann, recoñeceu que Traballadores Forzosos, que se poderá ver ata o 30 de xaneiro, ten a iniciativa de presentar os feitos "non exclusivamente desde unha perspectiva xudía", e é pouco habitual no centro.
Aínda que as autoridades nacionalsocialistas comezaron a utilizar traballadores forzosos xa desde 1933, segundo recordou o comisario da exposición, Jens-Christian Wagner, "é a partir de 1942 cando se converte en algo masivo, sobre todo cando a economía alemá queda sen traballadores ó ter que envialos á fronte". "A maioría das empresas alemás non poderían sobrevivir sen eses traballadores escravos", sostivo Wagner, quen destacou tamén que todos os civís alemáns na retagarda foron conscientes da súa existencia e vivírono como algo "cotián".
Non só grandes firmas como Mercedes Benz, BMW ou Siemens se beneficiaron da man de obra escrava ofrecida polas autoridades nacionalsocialistas. Moitos dos traballadores foron destinados a pequenas empresas e fábricas ou a explotacións agrícolas, a máis diso servir como criados ó mesmo exército alemán ou axudar na creación e reparación de estradas e proteccións xunto ás costas, recordou pola súa banda o director da Fundación pola Memoria de Buchenwald e Mittelbaudora, Volkhard Knigge. Para Knigge, a cifra de "máis de 20 millóns" ó falar dos traballadores forzosos "é bastante conservadora".
O contexto racista foi esencial
Neste sentido, subliñou que "o contexto racista foi esencial desde o primeiro momento" e que os alemáns "non tiveron maiores problemas para crear unha relación cotiá" con eses traballadores escravos. O aparello de propaganda nazi, segundo Knigge, "conseguiu en moitos casos deshumanizar os traballadores estranxeiros, que eran catalogados como Untermenschen (seres humanos inferiores)".
O comisario Wagner explicou que, aínda que cada día os datos deben actualizarse, calcúlase que os países do Leste -que foron caendo ante o empuxe da maquinaria de guerra nazi- achegaron preto de 8,4 millóns de traballadores forzados. Entre os prisioneiros de guerra, 4,6 millóns fixeron traballos forzosos, ós que se sumaron 200.000 condenados en prisión.
Wagner sinalou que se estima en 110.000 os xudeus destinados a traballos forzados, ademais dalgúns miles de xitanos e ao redor dun millón de prisioneiros dos campos de exterminio. "Para xudeus e xitanos, o traballo forzoso só era un paso intermedio cara á morte", admitiu Wagner. Günter Saathoff, presidente da Fundación Recordos, Responsabilidade e Futuro, insistiu na presentación da exposición en que "o propio nacionalsocialismo funcionou en gran parte grazas ós traballadores forzosos".
Volkhard Knigge explicou que a exposición intenta evitar "un concepto teatral baseado só na dor ou nas emocións". Máis optaron "por un concepto visual, sen dramas, así a historia cóntase ela mesma a través das imaxes", remarcou Knigge, quen non dubidou en recordar que moitos dos traballadores forzosos que sobreviviron á era nazi despois acabaron en campos de traballo da Unión Soviética.
A mostra conta co patrocinio do presidente de Alemaña, Christian Wulff, e tras o seu paso polo país xermano ten prevista a súa exposición en países Francia e Estados Unidos.
DAVID IRVING
Viaxe de Irving para honrar o Fürer
O historiador e revisionista británico David Irving, coñecido pola súa reincidente negación do Holocausto, visitou onte o antigo cuartel xeral de Adolf Hitler en Polonia, onde tivo lugar o errado atentado contra o Führer, o 20 de xullo de 1944, orquestrado por un grupo de oficiais nazis.
Irving chegou ó lugar arroupado por seguidores europeos e estadounidenses que o seguen na súa viaxe por varios puntos do Polonia, incluídos antigos campos de concentración nazis. A visita do "negacionista" está baixo observación da policía e as autoridades polacas, que seguen o seu percorrido e intervencións por se incorrese en delito. Irving chegou a Polonia hai uns días, á fronte dun grupo de turistas cos que percorre lugares emblemáticos durante a II Guerra Mundial.
Entre os puntos que pretende visitar estaba o cuartel xeral onde o oficial Claus Schenk Graf von Stauffenberg fallou no seu propósito de matar a Hitler, convertido en símbolo da resistencia contra o nazismo.
Na ruta de Irving e os seus seguidores está incluído así mesmo o antigo campo de concentración nazi de Treblinka, os restos do Gueto xudeu de Varsovia e a antiga prisión alemá de Pawiak.
Segundo medios polacos, cada un dos turistas pagoulle preto de 2.000 euros polos seus servizos de guía. A visita de Irving non gusta no país centroeuropeo, onde grupos como a organización antirracista Nunca Máis xa lles pediron ás autoridades que poñan fin a unha presenza que consideran "un insulto ás vítimas da II Guerra Mundial e do Holocausto".
En 2006, David Irving foi arrestado durante unha visita a Austria e condenado por facer apoloxía do nazismo nun discurso de 1989.

Las letras de la lucha final


La historia de la literatura tiene su particular capítulo dedicado a las huelgas y los conflictos laborales

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS  -  Madrid
ELPAIS.com  -  Cultura - 29-09-2010
El sábado pasado, durante el Festival Hay de Segovia, el cineasta y escritor David Trueba, premio de la Crítica 2009 con la novela Saber perder (Anagrama), repasó durante una hora varios fragmentos de sus películas favoritas. Entre ellas estaba Los compañeros (1963), de Mario Monicelli. En la secuencia elegida por Trueba, un intelectual (Marcello Mastroianni) interviene en una asamblea de obreros para apoyar la huelga. Después del discurso del intelectual -americana, gafas, barba- los trabajadores corren exaltados hacia la calle. Mastroianni se queda solo y ve en una mesa el bocadillo que alguien se ha dejado olvidado. Cuando, con ojos lujuriosos, se dispone a morderlo es sorprendido por el dueño del bocadillo, que ha vuelto a buscarlo. Recuperándose de la mezcla de sorpresa y frustración que le asalta, el intelectual devuelve su comida al obrero. Toda una metáfora sobre la relación entre el poder de la mente y el del estómago, el pan y las palabras. La historia de la literatura también tiene su particular capítulo de asambleas, piquetes y paros.


Conflictos en lengua española. Después de conseguir su propio espacio durante la larga posguerra franquista, los representantes españoles de ese realismo social pasaron al purgatorio desplazados por el experimentalismo de los años setenta, primero, y, luego, por la nueva narrativa de los ochenta. Franco murió en la cama y la reforma sacó de las estanterías a la revolución llevándose de paso por delante todos los matices de la justicia social. También de su versión menos ruidosa: el Estado de bienestar. Con todo, títulos como Central eléctrica, de Jesús López Pacheco, o La mina, de Armando López Salinas, merecen una lectura que vaya más allá de su consideración como mero testimonio de un tiempo pasado que el presente volvió peor. Y que el futuro puede volver actualidad pura.



Malos tiempos para la líricaEn Pero el viajero que huye (Visor), Manuel Vázquez Montalbán se preguntaba cuánta gente tendría que morir víctima de la injusticia para que "nos saliera social la poesía", pero lo cierto es que entre los poetas españoles actuales no faltan las voces críticas después de que algunos de sus colegas de la posguerra conocieran un ostracismo similar al de sus coetáneos novelistas (Una pista: Poesía social española contemporánea. 1939-1968, la histórica antología de Leopoldo de Luis, reeditada por Biblioteca Nueva). "La belleza de la huelga general" se titula por ejemplo uno de los poemas de Conversaciones entre alquimistas (Tusquets), de Jorge Riechmann, uno de los más destacados exponentes de una poesía social que, con la lección de Brecht bien asimilada, tiene entre sus mejores representantes a autores de distintas generaciones como Jesús Munárriz, Fernando Beltrán, Antonio Méndez Rubio, Enrique Falcón o Isabel Pérez Montalbán. (Otra pista y otra antología: Feroces, de Isla Correyero, en DVD Ediciones).



sábado, 2 de outubro de 2010

Las huelgas de la libertad


Desde 1975, los sindicatos han convocado cinco paros generales. El de 1988, contra Felipe González, marcó la ruptura entre PSOE y UGT
ANTONIO AVENDAÑO Sevilla 29/09/2010
Ni los analistas ni las propias hemerotecas parecen ponerse del todo de acuerdo en el cómputo de huelgas generales de la democracia española. La relación que suscita más consenso cifra en cinco las movilizaciones generales: 1985, 1988, 1992, 1994 y 2002, pero hay quien suma a todas ellas una sexta huelga, más temprana, que habría tenido lugar en 1978, si bien aquella protesta no fue específicamente española, sino de alcance europeo, y Europa quedaba todavía políticamente muy lejana.
Sí es opinión unánime, en cambio, que la gran huelga general de la restauración democrática fue la de 1988 contra el Gobierno de Felipe González. UGT y CCOO consiguieron literalmente paralizar el país. Eran tiempos de gran pujanza económica y los sindicatos no estaban dispuestos a aceptar el abaratamiento del despido o el Plan de Empleo Juvenil, que pretendía abrir de par en par las puertas al empleo precario. La contundencia del éxito de la convocatoria fue tal que obligó al Gobierno socialista a rebajar sustancialmente su agenda de recortes sociales y a impulsar políticas redistributivas de cierto alcance. Aunque aún habría gobierno socialista para ocho años más, el 14 de diciembre de 1988 marcó en el mandato de Felipe González un amargo punto de inflexión cuyo filo más dramático fue la ruptura entre PSOE y UGT.
Pero tres años antes de aquel legendario 14-D, las Comisiones Obreras que dirigía Marcelino Camacho ya lo habían intentado en solitario con una convocatoria que no consiguió paralizar el país, aunque logró hacerse notar en las grandes empresas industriales del país. Fue un aviso, pero difícilmente podía asustar a un Gobierno que estaba en su primer mandato con una mayoría aplastante en las dos cámaras y un apoyo social abrumador.
Felipe González aún tendría que soportar dos huelgas generales más, en 1992 y en 1994, pero ninguna de las dos lograría emular a la de 1988. La bandera sindical no era en ambos casos muy distinta que unos años antes: contra el recorte de prestaciones sociales y la reforma laboral. Pero eran tiempos de crisis y los márgenes de concesión ya no eran los de 1988.
Y en 2002 le tocó a Aznar. También ahí los sindicatos torcieron el brazo del Gobierno, que tuvo que guardar en un cajón el decretazo en la protección del desempleo aprobado por la vía de urgencia semanas antes de la huelga. También para José María Aznar fue el comienzo del fin. Pero él aún no lo sabía.
1985. Un ensayo general con desigual seguimiento
De las huelgas generales de la democracia, la de 1985 fue la única convocada en solitario por CCOO. Aunque también se sumaron sindicatos minoritarios, entre ellos el vasco ELA-STV, no lo hizo la poderosa UGT. La fallida protesta era contra la Ley de Pensiones que establecía dilatar de dos a ocho años el periodo para calcular la pensión. Los cinturones industriales de Madrid, Catalunya o Galicia sí se hicieron eco del llamamiento, pero no así otros sectores clave como el de los transportes, cuyos centros neurálgicos fueron firmemente custodiados por la policía. La derecha, entonces nucleada en torno a Alianza Popular, no apoyó la huelga, pero no logró ocultar su sincera complacencia ante la convocatoria.
1988. El país se paralizó y el Gobierno negoció
Si el Gobierno de Felipe González albergaba el 13 de diciembre alguna esperanza de que fracasara la huelga convocada para el día siguiente, sus ensueños se desvanecieron a las doce en punto de la noche, cuando la señal de TVE se cortó en pleno Telediario 3. Los sindicatos empezaban a ganar la partida. De hecho, la del 14-D acabaría convirtiéndose en la ‘huelga perfecta': no hubo incidentes de mención, el país se paralizó y el Gobierno se vio obligado a retirar su Plan de Empleo Juvenil. Se retrasaba así la implantación de los llamados contratos basura, que no obstante siguieron acechando hasta colarse unos años más tarde en la legislación laboral española. El Gobierno, además, imprimió un acusado giro social a sus políticas redistributivas. Las heridas abiertas en el seno de la familia socialista tardarían años en restañarse.
1992. Media huelga nunca será una huelga entera
Al hacer el cómputo de huelgas generales durante los años de gobierno del Partido Socialista alguien tuvo la ocurrencia de afirmar que a Felipe González le había hecho no tres huelgas, sino dos y media. La media fue la de 1992. La convocatoria fue de media jornada y, como era previsible, resultó más bien un fracaso, aunque su bandera era similar a la de otras convocatorias: protestar contra el recorte de los subsidios del desempleo. En el espectro político sólo Julio Anguita interpretó que la huelga había sido un éxito, aunque el hoy redivivo Francisco Álvarez-Cascos no desaprovechó la ocasión para airear el "récord de huelgas generales" de los gobiernos socialistas. Fue un duro revés para los sindicatos. 
1994. Sólo paró la industria y la construcción
Dos años después de la huelga que coincidió con la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona, los sindicatos mayoritarios volvieron a intentarlo. La fecha elegida fue el 27 de enero y tampoco esta vez los resultados se aproximaron a la rotundidad de la victoria del 14-D. Los sindicatos protestaban contra la reforma del mercado laboral y la congelación de los sueldos de los funcionarios, así como contra la disminución del poder adquisitivo de las pensiones. El Gobierno proponía recortes y los sindicatos seguían intentando impedirlos, pero tampoco esta vez lo consiguieron. Paró la industria y la construcción, pero no los centros de El Corte Inglés (en la imagen, uno de los de Madrid). 
2002. Por fin le tocaba el turno a la derecha
Y por fin le tocó a la derecha. Desde los años ochenta, el partido conservador había observado como un espectador neutral sólo en apariencia los sucesivos paros generales contra los gobiernos de la izquierda. A la altura de 2002 el Ejecutivo de José María Aznar había reunido méritos más que suficientes para concitar las iras sindicales. Su pretensión de recortar fuertemente la protección del desempleo desencadenó una dura protesta de largo alcance que la intensa propaganda gubernamental no logró minimizar. A primera hora de la mañana el portavoz del Gobierno, Pío Cabanillas, proclamó sin sonrojarse que la huelga había sido un fracaso. Cabanillas creía estar describiendo la situación, pero su diagnóstico era tan inverosímil que en realidad estaba cavando su tumba política.

No s. XXI hai máis escravos que nos 200 anos previos


Entre 14 e 25 millóns de persoas están a vivir unha situación laboral de extrema precariedade
EFE . BARCELONA
Entre 14 e 25 millóns de persoas traballan actualmente en réxime de escravitude, unha cifra superior á dos escravos que foron raptados o século XIX en África para ser trasladados a América, segundo se destacou onte na presentación do libro "Emprego, traballo e desigualdades en saúde: unha visión global". Esta publicación, que parte dun informe realizado en 2007 pola Comisión de Determinantes Sociais da Saúde da OMS, e do que son autores Joan Benach e Carles Muntaner, mostra como as condicións de emprego afectan as desigualdades de saúde dos traballadores de todo o mundo.
Benach, profesor da Universidade Politécnica de Cataluña, explicou que "entre 14 e 25 millóns de persoas traballan en réxime de escravitude, un fenómeno invisible que se dá en ámbitos tan dispares como redes de prostitución europeas ou empresas de materias primas". Citou como exemplo desta situación a recolección do cacao para grandes multinacionais en países como Costa do Marfil, onde traballan máis de 100.000 nenos sen ningún dereito, ou cosendo pelotas de fútbol para grandes marcas e acontecementos deportivos.
Segundo estes expertos, as persoas estamos afeitas pensar na saúde en termos biolóxicos e en función do estilo de vida, pero existen certos factores sociais como a calidade da vivenda, o nivel económico, a globalización e as condicións de emprego e traballo inciden directamente na saúde. Neste sentido, remarcou que as desigualdades de saúde derivadas do emprego están estreitamente vinculadas a outras desigualdades sociais, entre elas as diferenzas de riqueza, de participación política e de educación.
Para Benach, o desemprego, que afecta a uns 212 millóns de persoas, e a precariedade laboral, que padecen uns 1.400 millóns de persoas no mundo, que son os denominados traballadores pobres, aumentan a posibilidade de padecer enfermidades crónicas como alcoholismo, tabaquismo, depresión, trastornos de ansiedade e de morrer prematuramente. Sobre a orixe desta situación, tanto Benach como Carles Muntaner, catedrático da Escola de Saúde Pública da Universidade de Toronto (Canadá), consideran que está na falta de políticas sociais e na forma que teñen os gobernos de relacionarse coas grandes empresas. Muntaner defendeu ademais que "a precariedade laboral é tamén o medo a exercer os dereitos do traballador, non gozar de autonomía, ter salarios baixos ou padecer exclusión de beneficios sociais como vacacións ou asistencia sanitaria"
DATO
Inmigrante nova, altísimo risco
O estudo sinala que en España, un home de clase alta e de 30 anos ten un 20% de posibilidades de ter un situación laboral precaria, mentres que no caso dunha muller inmigrante e nova o risco elévase ó 90%.