mércores, 13 de outubro de 2010

El anarquismo vuelve al frente de Aragón


Una muestra revisa el centenario del movimiento ácrata
BRAULIO GARCÍA JAÉN ZARAGOZA 06/10/2010
Cartel da CNT na Guerra Civil
"El anarquismo es parte de la historia, absolutamente", decía ayer el profesor Julián Casanova en una terraza de Zaragoza, después de presentar la exposición Tierra y libertad: cien años de anarquismo en España que hoy se inaugura en la capital aragonesa.
La seguridad con la que la pronunció, dando a entender que ha perdido toda su relevancia social y su vigencia política, no le resta una cierta ambigüedad que al transcribirla refleja al mismo tiempo la razón de ser de la muestra: sí, el anarquismo es parte del pasado, pero una parte tan importante que sin él difícilmente podemos entender el presente.
Los cien años que recorre la exposición (ver fotogalería) no son los del centenario de la CNT, fundada en 1910, aunque el recuerdo de esa conmemoración desencadenara este proyecto hace tres años.
El siglo de anarquismo español que revisa la exposición va desde que el revolucionario y anarquista italiano Giuseppe Fanelli llegó a España, enviado por Bakunin, en 1868, hasta el exilio y la resistencia durante el franquismo. "Casi cien años. Eso es lo que duró la semilla, la siembra y la cosecha anarquista", explica Casanova en el pequeño folleto, muy informativo, que sirve también de catálogo.
Una cosecha de la que, sin embargo, apenas si puede hallarse hoy brote alguno. De ahí que Julián Casanova, que además de catedrático de Historia es también el comisario científico de la exposición, destaque que su principal objetivo es "pedagógico". "Me gustaría que sirviera a la gente para conectar con su pasado, que llegara a los colegios y a los institutos", dijo ayer en la rueda de prensa celebrada en uno de los patios del Palacio de Sástago, el edificio renacentista de la diputación provincial que acoge el grueso de la muestra hasta el próximo 8 de diciembre.
Ácratas interactivos
La propuesta de Casanova, materializada por Ricardo Centellas, que ha diseñado el montaje, combina el rigor histórico (documentos, piezas históricas, numerosas fotografías de la época, etc...) y la búsqueda de una comunicación atractiva incluso para el público más joven: todas las salas tienen una pantalla en la que se proyectan continuamente imágenes y documentales cinematográficos de la época. Y algunas de esas pantallas permiten incluso la interacción, de manera que el espectador pueda elegir un itinerario entre los muchos que se ofrecen.
El recorrido se divide en 12 salas, 11 de ellas en la sede de Sástago. La rueda de prensa se celebró en la primera de todas, la dedicada al terrorismo, y en ella puede verse desde una reconstrucción del asesinato del liberal José Canalejas en 1912, con los dos maniquíes (abrigo negro y sombrero de copa, el presidente del gobierno; gabardina y bombín el pistolero que apunta a su cabeza) frente al escaparate de la librería San Martín, en el centro de Madrid, hasta dos pistolas originales, con su munición correspondiente.
Pero hay vida más allá de la muerte, y así las otras salas de la exposición recuperan también, por ejemplo, "la fe inquebrantable en la cultura" del movimiento, y su reflejo en los influyentes periódicos de primera mitad del siglo XX o la historia de los ateneos libertarios.
El visitante hallará con sorpresa ediciones internacionales para África, México y Francia del periódico anarquista Solidaridad Obrera, el gran competidor por entonces de La Vanguardia en Barcelona. La sala número 12, dedicada a la figura de la mujer dentro del anarquismo, se exhibe en otro edificio de la capital, el Palacio de Montezumo.
Oleada de afiliados
Otras salas, dedicadas al movimiento sindical o su vertiente política, subrayan su importancia histórica: sólo la CNT llegó a sumar antes de la Guerra Civil unos 700.000 afiliados —la mitad en Cataluña— y hasta cuatro ministros anarquistas (la primera mujer, Federica Montseny, entre ellos) participaron en diferentes gobiernos durante la República.
No faltan tampoco las dedicadas a la Guerra Civil, o al propio Durruti, el líder más carismático y sin duda la figura más reconocible del anarquismo ibérico, o el exilio. Una impresionante fotografía en una de las paredes de la novena sala (Represión y exilio), con decenas de exiliados amontonándose junto con sus maletas, mujeres y hombres tocados con gorras de plato, de milicianos o boinas, y abrigándose con mantas, nos devuelve en blanco y negro la realidad de los más de 750.000 republicanos, muchos de ellos anarquistas, que cruzaron los Pirineos en apenas tres meses durante 1939. "Mi sueño cuenta Casanova es que la exposición pueda verse también en Barcelona y Toulouse", aunque esa opción debe todavía concretarse.
"No consiguieron acabar con el Estado, eso es indudable", dijo Jaime Vicente, director general de Patrimonio del Gobierno de Aragón, seguramente sin reparar en que la composición de la mesa reflejaba perfectamente su reflexión. Cuatro de los cinco presentadores eran políticos, representando a alguna de las administraciones, municipales, provinciales y autonómica que han hecho posible la exposición.

Tres de cada cuatro mujeres han sufrido violencia machista


La ONU alerta de que la mitad de las agresiones sexuales que se producen en el mundo las sufren menores de 16 años. El trabajo con adolescentes, fundamental para erradicar la lacra
SUSANA HIDALGO MADRID 05/10/2010
Cruces polas mulleres asasinadas en Ciudad Juárez
El dato es contundente: tres de cada cuatro mujeres en el mundo ha sufrido alguna vez en su vida violencia machista. Es decir, han sido golpeadas o insultadas de manera reiterada y abusiva por su pareja o ex pareja o han sufrido una agresión sexual por un conocido o desconocido. La cifra la ofrecieron este martes en Madrid representantes de Naciones Unidas en temas de Género y presentes en la jornada Instrumentos eficaces para la igualdad en el desarrollo, organizada por el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem), la Cooperación Española y la Red Gedea (Género en Desarrollo y Eficacia de la Ayuda).
La cifra puede parecer, a simple vista, excesiva, pero es real. Esas tres mujeres de cada cuatro víctimas del machismo tienen rostro en los feminicidios de Ciudad Juárez (México), en las violaciones de la República Democrática del Congo o de Haití o en las 52 mujeres que ya han muerto este año en España a manos de sus parejas o ex parejas.
Además, unas 5.000 mujeres mueren al año asesinadas por el honor de sus familias. Y también hay otras víctimas que día a día sufren una violencia que no deja huella física, pero sí psicológica: la de aquellas que aguantan las vejaciones y humillaciones verbales por parte de sus parejas.
Y esa violencia hace además que muchas de las víctimas queden contagiadas de sida o que ya no puedan volver a trabajar, simplemente por vergüenza a acercarse de nuevo a un mercado o a la cosecha. "Los gobiernos tienen que terminar con esta impunidad", denunció María José Alcalá, asesora en Violencia de Género de Unifem.
Alcalá estuvo acompañada en Madrid por la colombiana Ana María Enríquez, directora del Fondo para la Igualdad de Naciones Unidas, y de Inés Alberdi, directora Ejecutiva de Unifem en España. Las tres coincidieron en denunciar que la violencia de género es "una pandemia que puede atacar a todas las mujeres por igual, sin fronteras". Insistieron en que aún queda mucho por hacer porque, como señaló Alcalá, las políticas de Igualdad reciben "poco respaldo político y financiero" y áreas de intervención, como la prevención, "están muy desatendidas".
Además, esta lacra ha quedado fuera de los llamados ocho Objetivos del Milenio, promovidos a nivel mundial para terminar con la pobreza y las desigualdades. Uno de los objetivos sí que habla de promover la igualdad entre los géneros, pero de una manera muy genérica.
Las prioridades
De momento, Naciones Unidas ha dado recientemente un golpe de efecto al crear la agencia ONU Mujeres, que aglutina todo el trabajo realizado hasta ahora por distintas entidades dentro de la organización y que está dirigida por la ex ministra chilena Michelle Bachelet.
Dentro de esa ONU Mujeres está Unifem, que en 2009 recibió 20 millones de euros en financiación. Y desde esta agencia promueven, como prioridad, el trabajo con los y las adolescentes. "La mitad de los asaltos sexuales se producen a chicas menores de 16 años", alertó Alcalá, que agregó otro dato que incide en la gravedad de atajar el problema ya en la adolescencia o incluso antes: "La mayoría de los agresones cometen su primer ataque cuando son varones muy jóvenes".
Las mujeres que trabajan el terreno corroboran los datos. Ana Lorena, directora de la ONG Ayuda en Acción en El Salvador, ve a diario las agresiones que sufren las mujeres y alerta de que la importancia de trabajar la igualdad con los varones: "Porque en cuanto ellas son sensibilizadas en temas de igualdad, hay hombres que entonces las ven como conflictivas".
Lorena pone el énfasis además en las niñas. "No tienen voz y muchas veces tienen que denunciar las agresiones por medio de la intermediación de los adultos", explica esta mujer en conversación telefónica desde El Salvador. Hay dos entornos, además, donde las niñas son especialmente vulnerables: el colegio y el hogar. "Las crías pueden sufrir abusos por parte de padres y maestros, justo en los dos lugares donde deberían sentirse más seguras", señala esta cooperante.
La vida en los barrios marginales tampoco es fácil para las mujeres. Naciones Unidas concluye con un dato, otro más, y recuerda que en Sao Paulo (Brasil) una mujer es atacada cada 15 segundos.
"La violencia se puede desaprender"
María José Alcalá. Asesora Violencia de Género ONU
¿Los maltratadores pueden ser reeducados en su edad adulta?
Hay que reconocer que la violencia de género se aprende desde la infancia, en el entorno, y por tanto, con buenos métodos se puede desaprender. Ya hay programas que funcionan, como en Brasil, en los que se está educando a los niños en igualdad y se les provoca para que reflexionen sobre la violencia hacia las niñas. Estos programas están dando resultados muy positivos entre los chicos.

¿Qué parte de la población femenina está más en riesgo?
La violencia machista toca a todas las edades y clases sociales, a ricas y pobres. Pero hay un sector especialmente vulnerable, que es el de las niñas y adolescentes de 10 a 19 años de edad, que pueden sufrir agresiones tanto en su entorno familiar como en la propia escuela. Y es en esta edad donde los niños varones también tienen que aprender que la violencia de género es del todo inaceptable. Tienen que ver a las chicas como sus iguales y no como alguien inferior.

¿Qué puede hacer la familia para prevenir agresiones?
La familia y el entorno tienen que quitarse de la cabeza la idea de “a mi hija no le va a pasar”, porque le puede ocurrir a cualquiera. Lo importante es que las propias niñas tengan suficiente información y empoderamiento para denunciar el abuso por sí solas si sufren violencia. Muchas veces los violadores son miembros de su familia o los vecinos y eso silencia aún más la agresión sufrida.

¿Por qué hay tantas adolescentes que aceptan la autoridad del varón durante el noviazgo?
Porque se las ha educado en su familia y entorno para ser sumisas y buenas novias. Ellas piensan que si el chico las pega, es porque las quiere. Y es la familia la que tiene que decirlas que eso no está bien y que no pueden aceptar dicho comportamiento. Este tema es muy importante porque los niveles de violencia machista entre los adolescentes son espeluznantes.

luns, 11 de outubro de 2010

Homenaje al maquis


Decenas de personas se reúnen en Santa Cruz de Moya (Cuenca) para recordar la labor de resistencia de los guerrilleros antifranquistas.
PATRICIA CAMPELO Santa Cruz de Moya (Cuenca) 04/10/2010
Una gran fiesta republicana se celebra en Santa Cruz de Moya cada primer domingo de octubre. En ella, los guerrilleros antifranquistas, los maquis, se llevan reuniendo desde hace 22 años para recordar su lucha histórica, y a los compañeros que quedaron por el camino, en el XXII Día del Guerrillero español.
Las jornadas, ‘El Maquis en Santa Cruz de Moya' (Cuenca), celebradas el primer fin de semana de octubre desde hace 11 años, van preparando la celebración del domingo: un homenaje a los que lucharon contra el franquismo desde ese exilio interior que fue la vida de los maquis en los montes españoles.
La memoria de estos guerrilleros se reivindica desde la óptica de la reflexión, la divulgación y el reconocimiento de su labor de resistencia al régimen. Para ello, las jornadas organizadas por La Gavilla Verde congregan a representantes de la esfera política, social, judicial y cultural española, así como a reconocidos guerrilleros.
Voces de apoyo
En esta ocasión, han sumado su esfuerzo a la recuperación de la memoria rural de la guerrilla, entre otros, el ex fiscal anticorrupción, Carlos Jiménez Villarejo, la escritora Inma Chacón, los guerrilleros Pepe Navarro, Venerando Pradas, Lluís Martí Bielsa y Luís Berlinches, así como una serie de investigadores, historiadores e integrantes de asociaciones de memoria como la de Ex presos Antifranquistas, con Gervasio Puerta, presidente de la entidad.
Numerosas muestras de apoyo al juez Baltasar Garzón, acusado de prevaricación por tratar de investigar los crímenes del franquismo, fueron patentes en el transcurso de las jornadas. La más evidente, la presencia de Rosario Molina, su esposa, que acudió al evento como una muestra de gratitud y para expresar su adhesión a aquellos que alzan su voz contra lo injusto. Sin querer hacer más declaraciones, insistió en que sobre todo estaba allí "para aprender". "Yo soy una persona de ciencias", señaló Molina, bióloga y profesora de instituto.
Por su parte, el ex fiscal anticorrupción, Jiménez Villarejo, afirmó que la causa que se sigue contra el juez "está dirigida a rehabilitar el franquismo", y en ese sentido, "a destruir no sólo a un juez, sino también a las propias víctimas".
Necesidad vital
De los 15 maquis que acudieron a este mismo acto en octubre de 2008, dos años después han sido cuatro los que han participado en las jornadas y en el posterior Día del Guerrillero, prueba de la necesidad vital que existe para apresurar su reconocimiento formal por parte de la ley de Memoria Histórica.
"Apenas se nos nombran en la ley y no se nos reconoce como combatientes en defensa de la II República", relató Pepe Navarro, uno de los últimos guerrilleros valencianos. "La ley de Memoria Histórica debe ser ejecutiva y proclamar el honor de todos los que cayeron en la lucha antifranquista", subrayó.
Por su parte, Lluís Martín Bielsa, guerrillero llegado de Francia, fue contundente respecto a lo que supone la celebración de actos como el Día del Guerrillero: "No se trata ni de un recuerdo emocionado ni una cuestión académica, sino de cerrar el paso a un neofranquismo que en los últimos tiempos se muestra muy desafiante".
La escritora Inma Chacón es una habitual de estas jornadas organizadas por La Gavilla Verde, la entidad que preside Pedro Peinado y de la que además, es socia. "No podemos estar ajenos a la falta de memoria", afirmó Chacón. "El mundo no podrá ser justo hasta que no se recupere el nombre de todos. La dignidad ya la tienen, pero hay que reparar la injusticia que se hizo contra las víctimas de la dictadura".
Jose Antonio Labordeta, fallecido el pasado 19 de septiembre, tuvo un hueco en el recuerdo que le brindaron los guerrilleros: "Propongo a Labordeta como guerrillero de honor", anunció Pepe Navarro momentos antes de que el Canto a la Libertad resonara por el monte donde, desde hace 22 años, se contribuye al sostenimiento de la memoria de los hombres y mujeres que de esta forma hicieron frente al franquismo.

Más de 225.000 descendientes de exiliados han pedido la nacionalidad


El Gobierno revela, a instancia de IU, los datos de hijos o nietos de exiliados por la Guerra Civil o dictadura que han adquirido la nacionalidad
EFE Madrid 06/10/2010
Exiliados asturianos chegando a Francia en 1937
Un total de 225.349 hijos o nietos de españoles exiliados por la Guerra Civil y el franquismo habían solicitado la nacionalidad española en mayo de 2009, según ha informado el Gobierno al portavoz de IU en el Congreso, Gaspar Llamazares, en respuesta a una pregunta de este diputado.
La cifra dada a conocer por el Gobierno recoge las solicitudes que se habían planteado desde finales de diciembre de 2008 hasta el 7 de mayo de 2009, fecha en la que Llamazares planteó la pregunta.
La Ley de Memoria Histórica posibilita que alrededor de medio millón de descendientes del exilio tengan derecho a solicitar la nacionalidad española en reconocimiento a los familiares de quienes tuvieron que huir entre el 18 de julio de 1936 y el 31 de diciembre de 1955.
Así, hasta mayo del año pasado habían sido 225.349 las solicitudes de nacionalidad registradas, de las cuales se han aprobado 117.242, y 112.286 se han inscrito como nuevos ciudadanos españoles.
Organización de oficinas
En su iniciativa, Llamazares solicitaba también información al Ejecutivo sobre las medidas que se iban a adoptar para acelerar los trámites y expedientes.
Respecto a esta consulta, según el Gobierno, el Ministerio de Justicia elaboró un plan para reducir los tiempos de espera en el Registro Civil Central con varias medidas destinadas a agilizar la obtención de certificados, inscripciones y otras solicitudes cuya demora "afecta a los derechos de los ciudadanos", ha indicado el Gobierno. 
Entre estas medidas destaca el refuerzo de plantillas, la ampliación de la jornada de trabajo de los funcionarios o la habilitación de un correo electrónico específico para solicitar y expedir certificaciones. Asimismo el Ejecutivo señala la impartición de cursos de formación para favorecer "la especialización y el rendimiento del personal" y que serán realizados  por medio de un sistema de tutorías impartidas por funcionarios con experiencia, a los funcionarios de nuevo ingreso.

sábado, 9 de outubro de 2010

La cultura republicana como cultura derrotada


Jon Juaristi y Marina Pino, Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias con una obra que ilustra una época convulsa a través de las "trágicas" vidas de sus familiares
HENRIQUE MARIÑO Madrid 05/10/2010
Vidas cruzadas y destinos derrotados. La obra merecedora del XXIII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias narra —con minúsculas— la historia de varias Españas contrapuestas, las biografías de dos árboles genealógicos y las memorias, firmadas a cuatro manos por Jon Juaristi (entrevista) y Marina Pino, de la rama común que une a los personajes que pueblan el libro y a los propios autores: el ex ministro republicano Tomás Bilbao Hospitalet.
"Yo leía a Juaristi, pero no lo conocía, hasta que en un artículo escribió que Tomás Bilbao, mi abuelo, era su tío abuelo. Me di cuenta de que Jon era primo segundo mío y me puse en contacto con él para decirle que estaba investigando su vida", recuerda Pino, quien acordó entonces con Juaristi rememorar la saga familiar de un hombre que, en tiempos convulsos, dejó la arquitectura por la política: fundó Acción Nacionalista Vasca (sí, ANV); ejerció de teniente alcalde de su ciudad, Bilbao; entró en el Gobierno del socialista Juan Negrín en plena Guerra Civil, ocho meses antes de la derrota; y, tras huir a Francia, logró exiliarse en México, donde moriría en 1954.
Paralela, tangencial, transversalmente, muchas otras vidas. Por ejemplo, la de la joven que tuvo un hijo con Tomás Bilbao estudiante. Tenían apenas 18 años y la chica tuvo que irse con el churumbel en brazos a Sevilla. La criatura sería el padre de Marina Pino (Barcelona, 1942) y la madre terminaría casándose con "un policía republicano al servicio del Banco de España que está en Paracuellos".
Luego... "desgracias en cadena", apunta esta traductora y periodista, cuya familia materna no correría mucha mejor suerte.  Su otro abuelo, un teniente coronel destinado en Tarragona, fue enviado a liberar Zaragoza y "lo mataron en la toma de Sástago".
Nacionalistas, anarquistas...
"Jon habla más del País Vasco. Sufrieron menos, porque eran nacionalistas. El que más, Tomás Bilbao, porque era comprometido y estuvo en el Gobierno hasta el final. Los acusaban de asesinatos masivos, pero Francia no lo quiso entregar y pudo coger un barco portugués renqueante, rumbo a México", explica esta autora de dos ensayos sobre Casanova, quien abrillanta la grandeza de cada nombre y apellido que surca el medio millar de páginas. "Todos ellos son ejemplares. Ninguno quedó indemne. Y por eso resultan importantes: te dan una idea de cómo fueron las cosas".
Precisamente, la obra ganadora, A cambio del olvido. Una indagación republicana (1872-1942), cuenta la historia de la España de la época a través de seres anónimos —a excepción del citado ministro— pertenecientes a la burguesía vasca o sostenedores de la causa anarquista, víctimas de un bando pero también del otro, derrotados y derrotadas, al fin y al cabo.
De una "escuela de guerra" de la CNT en Paterna, por ejemplo, sale el padre de la escritora para ir al frente.
"Se enroló para hacer la guerra como Dios manda, no comiendo jamones, como otros". Cuando cayeron las líneas, de regreso a Sevilla, aquel militante de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias sirvió como soldado del régimen. "Franco necesitaba carne joven". Luego, "reintegrado a la vida civil, fue muy duro, ya que no había trabajo", por lo que se vio obligado a emigrar a Buenos Aires. "Tuvo mala suerte y murió allí".
Personajes "como de novela negra"
"No son grandes personajes, pero cada uno representa un destino. Un destino bastante trágico. Para que veas lo convulso de la historia, nadie muere en su lugar de origen", asegura Pino, que se repartió el libro "al 50%" con Juaristi, con quien intercambió la información recabada en archivos oficiales. "Empecé a remover, pero en las casas no quedaba nada. Se destruía todo porque era comprometedor".
Y, así, con esos "personajes como de novela negra", que diría la escritora, y con los nacionalistas vascos y los salmeronistas aportados por el ensayista bilbaíno —estos últimos, matiza él mismo, pertenecientes a su familia materna, "bastante representativa de la coalición republicana socialista de principios de siglo"—, ambas firmas han entretejido una tela humana que representa la "cultura republicana en España", vista por Juaristi como una "cultura derrotada".

Ante la adversidad, el recuerdo de Vicens Vives


El centenario del historiador ensalza el rigor y la vigencia de sus ideas

DANIEL VERDÚ  -  Madrid
EL PAÍS  -  Cultura - 05-10-2010
Precisamente en el centenario de su nacimiento, cumplido también el 50º aniversario de su repentina e inoportuna muerte a causa de un cáncer de pulmón, la figura del historiador Jaume Vicens Vives (1910-1960) emerge como símbolo de la clase de hombres y mujeres que podría necesitar una España debilitada, enconada en posturas simplistas para resolver problemas complejos y, sobre todo, sumida en una relación con Cataluña en lo que algunos llaman eufemísticamente "clima de desafección". Vicens Vives, hombre puente entre Madrid y Barcelona que logró que representantes de todos los bandos enfrentados hace 50 años escribieran una esquela el día de su muerte, reunió ayer a buena parte de eso que suele denominarse la sociedad civil para reivindicar la vigencia de su figura y de su leitmotiv vital: super adversa augeri (ante la adversidad, supérate).
El acto, organizado por La Caixa y por la Fundació Grup Set, arrancó con una conferencia del presidente de honor de la entidad bancaria, Ricard Fornesa, que ensalzó el rigor y la mentalidad despojada de prejuicios y sentimentalismos de Vives en su manera de abordar la historia. Cero romanticismos. "Tenía sensibilidad catalanista, pero no en el momento de investigar". Tanto él como el resto de ponentes repitieron en una suerte de mantra la descripción que el historiador Raymond Carr hizo de su carrera: "El primero y único que en una época podía salir de España y homologarse con sus colegas europeos".

Y esa sociedad civil (con algún político incluido) que ayer le invocó es el instrumento, junto a la universidad o las páginas de la revista Destino que Vives utilizó para remover con sus ideas el ambiente que le tocó vivir. Uno de los ponentes, Joan Mas Cantí, evocó el tiempo en el que Vives participó en la fundación del Club Comodín, germen de lo que luego se convirtió en laboratorio ideológico de esa burguesía barcelonesa: el Círculo de Economía. Pero "España tiene hoy un déficit de innovadores y modernizadores", advirtió Antonio Garrigues-Walker. "La democracia es convivir en desacuerdo y hoy hemos dejado el debate a los farsantes y a los demagogos", lanzó.

En las mesas redondas participaron también el consejero de Política Territorial y Obras Públicas de la Generalitat, Joaquim Nadal; el historiador Santos Juliá, Gonzalo Anes, Borja de Riquer; la directora general de Esade, Eugenia Bieto; el consejero delegado de Siemens, Francisco Belil, o la hija del homenajeado, Anna Vicens Vives. Todos hablaron de aquel hombre elegante y carismático que optó por no exiliarse después de la guerra (sufrió una depuración de dos años en un instituto de Baeza) con un tremendo convencimiento sobre la conveniencia de revisar sus postulados en los tiempos que corren.

Soluciones concretas, sencillas, posibles. Poco a poco. Es el camino más fiable. Era lo que pensaba aquel hombre a quien retrató Josep Pla en su serie de perfiles Homenots y lo que recordaron ayer políticos de distinto signo como Joaquim Nadal o Miquel Roca, padre de la Constitución. "Vives defendía un catalanismo de construcción. Pactar es un privilegio de los fuertes", expuso quien fue santo y seña de esa manera de entender la relación con España. Roca intervino junto a otro de los padres de la Carta Magna, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, que pese a no ser catalán ni historiador, se definió como "catalanista e historicista". Más consenso, imposible.

Con el muro de Berlín no se videojuega


Las víctimas paran el lanzamiento de '1.378 Km' y tachan de burla que se pueda disparar a refugiados

LAIA REVENTÓS  -  Barcelona
EL PAÍS  -  Pantallas - 03-10-2010
Represor, ni en broma; víctima, nunca más. Un videojuego, 1.378 Km, ha levantado tales protestas en la Alemania de 2010, que el joven universitario que lo ha inventado ha tenido que suspender el acto previsto para presentarlo hoy, según él, con las mejores intenciones. Las víctimas del muro de Berlín y de aquella división no lo han entendido así.
En 1.378 Km se puede ser ciudadano de la Alemania oriental que trata de cruzar la frontera o guardia comunista, que intentará evitarlo. 1.378 Km -distancia de la frontera que separó a las dos Alemanias- es un juego persuasivo, un videojuego serio, cuyo objetivo no es tanto entretener como agitar conciencias. Y las ha agitado de tal manera que 20 años después de la reunificación del país -que se celebran hoy- parece que las heridas siguen abiertas.

Hasta la caída del muro de Berlín, en 1989, intentar huir del régimen comunista hacia la Alemania occidental podía pagarse con la muerte. Stober, estudiante de la universidad de arte y diseño de Karlsruhe, creó el videojuego para su proyecto final de carrera como el "mejor método" para "acercar la historia a los jóvenes".

No opinan lo mismo las víctimas del comunismo, que no solo lo consideran una afrenta a quienes lo sufrieron, sino que "contribuye a la brutalización" de la sociedad. Theodor Mettrup, portavoz de una de las asociaciones, aseguró: "Es una burla. Los disparos no eran un juego".

Ante el aluvión de cartas recibidas en la universidad y la campaña de desprestigio lanzada desde varios medios, encabezados por el sensacionalista Bild, la universidad ha decidido posponer la presentación. "Ahora es imposible organizar un acto adecuado y sereno como se merece 1.378 Km, que seguimos defendiendo", explica el portavoz del centro académico, que organizará en diciembre un simposio sobre el polémico videojuego.

Stober ha colgado un mensaje en la página de 1.378 Km en el que pide perdón a las víctimas. "La interactividad en primera persona sumerge a la juventud en la historia reciente alemana", se defiende, y niega que se obligue al guardia a disparar. De hecho, asegura, puede tomar alternativas, hasta cruzar él mismo el muro de Berlín, y solo gana cuando no aprieta el gatillo.

No es la primera vez que este artista de 23 años, en colaboración con otros creadores, usa el videojuego como lo que él considera un arma de denuncia. En la primera misión de Frontiers, el jugador es un inmigrante que quiere cruzar la frontera desde Ceuta para llegar a Europa. Si no lo consigue, se encuentra una y otra vez en medio del Sáhara. En la página, además, hay documentación, vídeos y fotos sobre la inmigración.

Tampoco es el primer creador -ni el último- que emplea el videojuego para invitar a la reflexión. "Es tan viejo como el Atari, donde ya había sobre la higiene dental. Sin embargo, el auge de los persuasivos, que intentan cambiar la opinión de la gente sobre un tema concreto, llega a principios de siglo con Escape from Woomera, sobre los campos de refugiados de Australia, y September 12th, sobre la guerra contra el terrorismo", cuenta el gallego Miguel Sicart, profesor de diseño de videojuegos en la universidad tecnológica de Copenhague (Dinamarca).

Escape from Woomera fue el primer mod, realizado con el motor gráfico de un título comercial cuya licencia incluye un kit para que cualquiera cree un videojuego de calidad. 1.378 Km de Stober es un mod de Half Life 2.

September 12th, que se disfruta en Internet, explica Sicart, "no es un juego, sino una simulación. En esta reflexión sobre la violencia que genera la violencia, del uruguayo Gonzalo Frasca, se trata de lanzar misiles para matar a insurgentes iraquíes, pero en cada bombardeo mueren también civiles. Cada civil asesinado genera un nuevo terrorista, porque la guerra solo se puede ganar cuando no se empieza".

Sicart considera que el lenguaje del videojuego es más potente que el cine en la representación de la guerra porque el jugador, protagonista, no contempla. Actúa. Experimenta con sus virtudes y defectos.

"Se pueden crear juegos de temática sensible como se filmó Apocalypsis Now menos de una década después de la guerra de Vietnam", argumenta el autor de la tesis doctoral La ética del videojuego. "Es un problema de percepción; el medio es maduro, pero la sociedad lo percibe como un juego de niños".

Polémica y prohibición en títulos comerciales
 
La polémica rodeó Sombras de Guerra, juego de estrategia en tiempo real inspirado en la Guerra Civil. Internet se llenó de comentarios virulentos, en 2007, casi setenta años después de la contienda fraticida que partió España en dos. Unos veían nefasto que el jugador se pusiera en la piel de Franco. Otros soñaban con cambiar la historia, aunque fuera virtualmente, venciendo a los rebeldes.
También sorprendió por el uso de términos franquistas: eran "nacionales" en lugar de "sublevados" contra la República. Además, hirió a la familia del militar Virgilio Leret, fusilado tras la toma del Atalayón de Melilla, cuyo cameo aparecía en un vídeo. Su hija Carlota declaró que "no servía para reconstruir la memoria histórica". Tampoco era el objetivo de este juego desarrollado por el estudio malagueño Legend Studio como "puro entretenimiento interactivo", aunque podían haberse documentado mejor.
Medal of Honor también molestó: fue prohibido por el Pentágono en las bases militares porque daba la opción de ser un talibán y matar a los soldados en Irak. En cambio, el ejército de EE UU no duda en utilizar el lenguaje del videojuego para reclutar tropas con Americas's Army.

l asedio de Gaza atiza la violencia de género


Hamás ha conseguido imponer en la Franja su visión integrista del islam
ANA REQUENA AGUILAR ENVIADA ESPECIAL 02/10/2010
Cada lunes por la mañana, Sumenia deja la comida preparada, cruza unas cuantas calles del centro de Jabalia, al norte de la ciudad de Gaza, y pasa unas horas en el gimnasio, un lujo al alcance de muy pocos en la franja de Gaza. Sumenia tampoco podía permitírselo: pertenece a una familia humilde. Durante la última guerra, a finales de 2008, en la que el ejército israelí asesinó a unos 1.400 palestinos, la mayoría de ellos civiles, una bala perdida entró en su pierna y la hizo trizas. Su salud empeoró, apenas podía moverse. Además, las cosas se pusieron feas en casa: su marido se mostraba violento con ella.
Semanas después, el médico de Sumenia le recomendó acudir a un centro para mujeres de la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos (UNRWA). Allí fue donde descubrió el gimnasio, y donde le ayudaron a controlar la violencia de su marido. Su pierna se ha recuperado y ha perdido peso. "Ahora puedo hasta bailar", dice con una sonrisa tímida. Las cosas en su casa también han mejorado.
Como Sumenia, el porcentaje de mujeres que sufren violencia doméstica en la franja de Gaza ha aumentado desde la operación Plomo Fundido. Si en 2006, el 27% de las mujeres admitía haber sufrido violencia física, en 2009 el porcentaje de palestinas de Gaza expuestas a este tipo de agresiones ascendía al 52%, según el Centro Palestino de Estadística y del Centro de Información de las Mujeres Palestinas.
Los ataques del ejército israelí golpearon a una población maltrecha. La economía, asfixiada por la destrucción y el bloqueo, generó un paro que ronda el 40% de la población y que envió a miles de hombres a sus casas. La frustración, los traumas y el miedo hicieron mella en las familias. "Es frecuente que en las sociedades que han sufrido conflictos, las mujeres sientan una fuerte obligación de quedarse en casa y cuidar de sus hijos y recomponer su hogar", explica una de las responsables de asuntos de género de la UNRWA en Gaza.
Pero hay también otros factores que han contribuido a empeorar la vida de las mujeres de Gaza en los últimos años. "La situación ha empeorado por el bloqueo impuesto por Israel a la franja de Gaza, por la sangrienta guerra interna que se libró entre las facciones palestinas Hamás y Al Fatah y por los crecientes ataques de Israel", resume Mona el Farrah, doctora y reconocida activista por los derechos de las mujeres, desde su despacho de la ciudad de Gaza.
Además, desde que Hamás tomó el control de la Franja en 2007, ha conseguido imponer en la sociedad una visión fundamentalista del islam que presiona especialmente a las mujeres. "La sociedad de Gaza siempre ha sido familiar, tradicional, pero antes podías ver a muchas mujeres sin velo, era algo normal. También veías a gente en la playa en traje de baño y no pasaba nada. Ahora no es así, y las mujeres sienten esa presión social", afirma una activista de una ONG local que prefiere no dar su nombre.
El de Jabalia, al norte de Gaza, es uno de los diez centros integrales para mujeres que la UNRWA tiene en funcionamiento a lo largo de la Franja y que buscan mejorar la calidad de vida de las mujeres y atajar las situaciones de violencia actuando sobre varios frentes.
En primer lugar son puntos de encuentro donde conocer a otras mujeres y compartir experiencias en un ambiente seguro. Son también centros de formación donde pueden estudiar cursos de inglés, reforzar sus conocimientos de árabe, aprender manualidades e informática, y acudir a actividades lúdicas como cinefórum, teatro y gimnasio. Por último, las mujeres encuentran asesoramiento en caso de que sufran violencia de género.
"Sentirse independientes"
"Les sirve para mejorar sus posibilidades de encontrar un empleo, sus habilidades, para involucrarse en la educación de sus hijos, para conocer a otras mujeres, salir de casa, socializarse, sentirse independientes...", explica una de las encargadas del centro de Jabalia. Para tratar de lleno el tema de la violencia doméstica, los centros organizan grupos de discusión separados para hombres, mujeres, niños y familias en los que se les enseña a identificar y prevenir la violencia, o, en el caso de que ya se produzca, para intentar acabar con ella. Más de 1.700 personas han participado ya en estos talleres. Involucrar a los hombres fue difícil, pero necesario. "Dejan venir a las mujeres y vienen ellos mismos cuando ven que es algo inofensivo y que repercute positivamente en sus vidas", asegura la responsable.
La situación actual de Gaza hace prácticamente imposible la idea de construir refugios para las mujeres víctimas de malos tratos. "Aquí es muy difícil que una mujer abandone su casa, su familia, choca con la mentalidad de la gente", afirma una responsable de la UNRWA. El pequeño tamaño de la Franja (40 kilómetros de largo con un ancho que oscila entre los 6 y los 12 kilómetros) y el bloqueo impuesto por Israel complica las cosas: "Todo el mundo conoce a todo el mundo, sería muy fácil para cualquiera encontrar dónde está el refugio".
La falta de libertad de movimiento de la población palestina de la Franja, controlada de forma férrea por Israel al norte y por Egipto al sur, hace imposible el tráfico fluido de personas y, por tanto, la huida de las mujeres a otros lugares como por ejemplo Cisjordania, donde sí hay una casa de acogida.
Esta situación pone en valor los centros de la UNRWA, así como otros proyectos que tratan de mejorar la situación de las mujeres. Mona el Farrah supervisa algunas de estas iniciativas, como por ejemplo la alfabetización y el seguimiento médico de muchas mujeres, especialmente refugiadas, que no pueden acceder a ninguna de las dos cosas: "Damos un trato global, físico y psicológico, apoyo social, educación, las animamos a que se reúnan con otras mujeres, a que salgan de casa y amplíen sus ideas". En uno de los centros supervisados por El Farrah se encuentra la única máquina para hacer mamografías de toda la Franja. Ofrecen incluso pequeñas pautas de planificación familiar, que hoy en día en una Gaza controlada por Hamás consisten sencillamente en consejos sobre el tiempo recomendado entre embarazos.
Mona el Farrah. Doctora y activista de Gaza
¿Cuál es la situación de las mujeres en Gaza?
Las mujeres en Gaza están sufriendo porque la situación completa no es justa. La economía de Gaza es terrible, el desempleo ha crecido. Eso hace mella en las familias y son las mujeres las que se llevan la peor parte. Ellas tienen más responsabilidad, tienen que lidiar con un aumento creciente de la violencia dentro de la familia, con los problemas psicológicos de la familia. Tienen que ser fuertes y poner sobre sus hombros el sufrimiento de los demás mientras al mismo tiempo son víctimas.

¿Qué hacen para luchar contra la violencia de género?
Hacemos lecturas, por ejemplo, para tratar el tema de la violencia. Intentamos extender los programas de prevención y de apoyo psicológico para que aprendan a estar alerta, a identificar estas situaciones y a lidiar la violencia.

¿No pueden abandonar sus casas?
La mayoría de las mujeres que sufren violencia doméstica tienen que quedarse en casa. La construcción de refugios suscitaría mucha presión social. Pero además, este no debería ser un asunto de las ONG sino que debería ser un asunto del Gobierno. Sin apoyo político para cambiar la situación, todo quedará igual.

Abarrote en el armario de la aldea


Los homosexuales del rural gallego empiezan a reivindicar su orgullo, pero los prejuicios hacen que la mayoría huya o decida esconder por siempre su condición

SILVIA R. PONTEVEDRA  -  Santiago
EL PAÍS - 03-10-2010
Este año, el Xantar pola Visibilidade Homosexual no Rural se iba a celebrar en Piñor. La organización quería homenajear a dos vecinos, ya mayores, que durante décadas sufrieron persecución por el hecho de quererse. "El anterior alcalde les llegó a cortar la luz sólo porque eran pareja", comenta Fito Ferreiro, coordinador del grupo LGTB (Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) del PSOE en Galicia, "pero ahora, después de los cambios en el Ayuntamiento, al fin viven tranquilos". Por eso, en el último momento, LGTB decidió buscarse otra localidad, Castrelo de Miño. Quizás era demasiado pronto y en Piñor podían abrirse las viejas heridas.
El armario rural está a reventar. La mayoría disimula de por vida o escapa a ciudades que casi nunca son Ourense y Lugo. Hace falta algo más de quórum para sentirse libre, "y en Galicia sólo se puede encontrar en Vigo, A Coruña o Santiago", donde hay más visibilidad y algunos locales de ambiente. "En el rural, y más en las villas medianas que en las aldeas, manda la ley del silencio. Están los que se mueren sin querer saber que son homosexuales", asegura Ferreiro. Y "hay muchísimos que llevan cómodamente una doble vida", comenta Juan Carlos Beceiro, ganadero y militante del orgullo gay desde que hace un año salió del armario "a lo grande, anunciándolo por la TVG" en Monterroso. "En el pueblo pasean con la mujer y los hijos, y luego van a buscarse sus historias a determinados puntos de encuentro". Los jóvenes, para conocer gente, recurren a internet, pero "los de mediana edad o más" utilizan otros métodos más tradicionales, como, por ejemplo, "un molino abandonado que hay en Lalín, un área de servicio de Coirós, o los propios baños de la estación de A Coruña".

Beceiro no tiene conciencia del momento en que se dio cuenta de su condición. Su familia lo internó en las monjas de Monterroso a los cuatro años y "desde siempre" se dedicó a fingir lo que no era. "Como no tengo pluma, pocos amigos de la pandilla lo sabían. Y cuando hacían bromas y comentarios homófobos, yo también los hacía para no sentirme marginado". El primer Xantar pola Visibilidade, en 2009, fue en buena parte cosa suya, y por él se celebró en Monterroso. Aprovechó la ocasión para abandonar el ropero y conoció además a su pareja actual, el músico Manu Clavijo. Se fue a vivir con él a A Coruña. Aún así, todavía después, para conseguir trabajo en una cooperativa agraria de Betanzos, el ganadero ocultó su tendencia sexual, y hoy mucha gente sigue preguntándole si tiene novia. Otros le "retiraron el saludo" de por vida. En septiembre del año que viene, cuando él tenga 34, la pareja planea casarse.

En 2009, en Galicia, contrajeron matrimonio 92 parejas homosexuales. En A Coruña fueron 46 (31 enlaces de hombres y 15 de mujeres); en Pontevedra, 29 (18 masculinos y 11 femeninos); en Ourense, nueve y en Lugo ocho. En estas dos últimas provincias, curiosamente, ganaron las bodas entre lesbianas (seis en cada caso). Los matrimonios entre personas del mismo sexo sólo suponen el 0,85% de todos los enlaces y, sin embargo, el porcentaje de población homosexual que está más comúnmente aceptado es el del 10%. La inmensa mayoría de los que quieren casarse lo hacen en las ciudades, y a pesar de eso, lo normal es que no les vaya nadie a la ceremonia. Algunos, por poner tierra de por medio, hasta se van a Madrid a casar. "Pedro Zerolo", dice Fito Ferreiro, "cuenta que lo normal es que a las bodas acudan sólo los novios y dos testigos. La gente todavía se casa en secreto".

Los xantares por la visibilidad que organiza el PSdeG están sirviendo para que algunos vecinos que vivían fingiendo decidan salir a la luz. "Unos días después de la fiesta, siempre te llama alguien del pueblo o llegan correos electrónicos", explica Ferreiro, que reconoce que precisamente los políticos no dan ejemplo en este asunto. "La mayoría de los políticos se quedan dentro del armario, y eso es tanto en el rural como en la ciudad". Los grupos más vulnerables, de todas formas, son las mujeres y los adolescentes. Las lesbianas no suelen elegir la doble vida, "lo que hacen es quedarse en casa", cuidando a sus mayores. La huida a la ciudad es más propia de los varones, aunque, según Ferreiro, haya una ciudad que en los últimos tiempos esté experimentando un incremento notable del número de lesbianas. "Es Ferrol, y gracias a la Armada".

"La mayoría de los suicidios de adolescentes" se deben a la incapacidad de los chicos de sobreponerse a la homofobia de sus compañeros. "Es una tendencia que habría que romper con charlas en los colegios", defiende el coordinador de LGTB. Un sufrimiento que llega al extremo en el caso de los transexuales. "El protocolo que hizo el Gobierno para atender estos casos no llegó a los médicos", y menos a los del rural. "Conocemos a un chaval de Valdeorras que sólo desea cumplir 18 años para escaparse a Ourense. Cree que allí algún médico le solucionará su problema, pero es que en Ourense tampoco hay médicos que sepan de esto. El ambiente era tan asfixiante en el pueblo que mientras tanto se ha ido a Vigo, a vivir en casa de una tía".

Aunque también se da el caso de los que, por salir del armario, terminan cambiando la ciudad por una aldea. Además de gay, Noé es gitano. El día que lo dijo en casa, su padre le obligó a fingir de por vida. Pero él conoció a un chico por Internet, y optó por irse a vivir con él a Vilar, un lugar de Monterroso donde los vecinos, pocos y mayores, han acogido con hospitalidad a la pareja. "La gente los está ayudando; les da huevos y verduras", cuenta un amigo. Ahora, los novios se ganan la vida trabajando en granjas de pollos, y la familia de Noé lo lleva mejor. La madre ha ido a visitarlo y se ha quedado a dormir en casa. Noé se levantaba por la noche a mirarla, para comprobar que no era un sueño.

Algo tendrá que ver el que se celebrase allí el primer Xantar (y que muchos vecinos heterosexuales del municipio, encantados de haber participado, hayan pedido que se repita en otra ocasión) en el hecho de que en Monterroso haya varias parejas que han visibilizado sus relaciones. Aunque en la localidad también vive una mujer que decidió dar la cara hace mucho tiempo y en solitario. "Hace poco más de 20 años, a finales de los ochenta, las cosas eran mucho más difíciles, sobre todo para las lesbianas, porque nosotras, entonces, era como si no existiésemos", recuerda Lucía. Había cumplido 19 cuando un buen día le dijo a sus padres "me voy a vivir con una mujer". Su madre "lo sospechaba", pero "se puso muy mala" del disgusto. "Lo siento mucho por ti, porque no vas a ser nunca feliz", le espetó. Su padre, que no tenía ni idea, fue capaz de digerirlo un poco más rápido: "Es tu vida y eres tú la que tienes que vivirla", le dijo. Todos estos años, a Lucía le quedó la pena de no tener hijos. Ahora, ella y su pareja lo tienen decidido. El bebé vendrá pronto.

xoves, 7 de outubro de 2010

La I Guerra Mundial acaba hoy


Alemania aprovecha el 20º aniversario de su reunificación para realizar el último pago de las indemnizaciones de la Gran Guerra estipuladas en el Tratado de Versalles


JORGE MARIRRODRIGA
DOMINGO - 03-10-2010
O Tratado de Versalles segundo un debuxo alemán
Dice el refrán que las deudas del juego son deudas de honor. Las de la guerra, también. Y si no, que se lo digan a la canciller alemana, Angela Merkel, que hoy abonará el último pago correspondiente a las indemnizaciones de guerra que los países vencedores impusieron a Alemania tras su rendición en la Primera Guerra Mundial. Todo quedó plasmado en el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919, que de esta manera se podrá dar formalmente por expirado.
Recién terminada la Gran Guerra (1914-1918) -el episodio que el historiador estadounidense George F. Kennan define como "la madre de todos los desastres de siglo XX"- y tras un armisticio firmado en un vagón de tren en Compiègne, la Alemania derrotada suscribió un tratado de paz que entre otras condiciones leoninas imponía a Berlín el pago de fortísimas indemnizaciones de guerra, en concreto 226.000 millones de marcos del Reich, suma que fue reducida poco después a 132.000 millones. Desde entonces, a Alemania le ha pasado prácticamente de todo: se hundió en la depresión, vivió el delirio del nazismo, desencadenó una guerra mundial, fue nuevamente derrotada -y esta vez troceada-, fue escenario mudo de cómo se medían las dos mayores superpotencias de la Tierra, construyó el mayor símbolo de división del siglo XX y luego lo derribó, se reunificó y pasó a ser la locomotora de Europa. En medio de estos avatares, el Tratado de Versalles y algunas de sus cláusulas siempre estuvieron allí.

Y precisamente coincidiendo con el 20º aniversario de la reunificación alemana, la Oficina Federal de Servicios Centrales y Asuntos de Propiedad Irresueltos (BADV en sus siglas en alemán) abonará 70 millones de euros correspondientes a unos bonos emitidos para pagar la deuda. Al cambio actual, Alemania habrá pagado en total unos 337.000 millones de euros.

"¿Pero todavía estamos pagando por la Primera Guerra Mundial?", se sorprende Thomas Hanke, editorialista del diario económico alemán Handelsblatt. Una sorpresa similar a la de la mayoría de la opinión pública alemana. Unos, los más, creían que el Tratado de Versalles era cosa ya de los libros de historia, y otros, los menos, estaban convencidos de que aquello había quedado solventado en la Conferencia de Londres de 1953, cuando a la vista de la monumental deuda contraída por Alemania en la que los intereses superaban largamente al capital, a lo que había que sumar las indemnizaciones de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), se decidió reestructurar los pagos que debía realizar la entonces República Federal de Alemania, considerada heredera legal del Reich hitleriano.

Los pagos quedaban perfectamente estructurados y definidos, pero, como suele suceder, los acuerdos de la Conferencia de Londres tenían letra pequeña. Y esta decía que algunas deudas de la Primera Guerra Mundial (unos 3.076 millones de euros de hoy correspondientes a intereses) quedaban en suspenso hasta que Alemania volviera a estar reunificada, algo que en un país destruido física y moralmente, ocupado, dividido y con la guerra fría en sus inicios, parecía más una versión moderna del ad calendas graecas que una previsión realista de cumplimiento total del tratado.

Pero en noviembre de 1989, la historia de Europa dio un giro inesperado cuando miles de berlineses se subieron al Muro y comenzaron a derribarlo. Así, mientras un año después los fuegos artificiales iluminaban la puerta de Brandeburgo a los sones de la Novena sinfonía de Beethoven, celebrando el renacimiento de la Alemania unida, de una manera más discreta, la Administración alemana comenzaba a pagar de nuevo esta parte de la deuda. Pocos suponían entonces en el centro de Berlín que el Tratado de Versalles seguía en vigor. El pasado miércoles, el Ministerio de Finanzas alemán explicaba la operación y añadía que "ya desde los años ochenta se ha pagado además la deuda externa alemana anterior a la guerra mundial". El mensaje es claro. Alemania no se olvida de sus deudas.

"En general, la población alemana está de acuerdo en reparar el daño que ha hecho, si bien hay una notable diferencia entre la Primera Guerra Mundial y la Segunda", explica Hanke. "Lo que no se acepta tan bien es que se trate de forzar la postura alemana en determinados temas internacionales con el argumento de que 'vosotros iniciasteis la guerra".

Con el pago terminan 92 años de un tratado que algunos de los más reputados historiadores alemanes consideran una chapuza en sus términos económicos. "Que la suma total de las indemnizaciones no fuera fijada por el tratado de paz tuvo consecuencias fatales: la constante incertidumbre sobre el volumen de la indemnización impidió que los potenciales donantes valorasen la solvencia de Alemania, con lo que cerraba la posibilidad de que Alemania pudiera pedir préstamos al extranjero a largo plazo", subraya Heinrich August Winkler en su libro Der lange Weg nach Westen (El largo camino al oeste). Alemania no podía pagar, y al faltar a sus obligaciones en 1923, vio cómo Bélgica y Holanda invadían con 70.000 soldados su cuenca minera. El paro pasó del 2% al 23%; la inflación se desbocó; y el país se precipitó a un abismo social al final del cual esperaba Adolf Hitler. Pero esto, al igual que ocurre desde hoy con el Tratado de Versalles, ya es historia.