mércores, 27 de outubro de 2010

Sobrevivir a la tragedia


Ru, primera novela de Kim Thúy, es un largo viaje de Vietnam a Canadá para escapar del comunismo. "En el camino quedaron muchos, estoy obligada a ser feliz", afirma la autora

AURORA INTXAUSTI 
BABELIA - 09-10-2010
Es menuda, pero con una sonrisa que es capaz de llenar la habitación en la que nos encontramos. Se sienta en una esquina de la cama para hablar, pero no para quieta ni un instante, hay momentos que te olvidas de sus rasgos vietnamitas por los constantes movimientos de sus manos y su cara, no demasiado frecuentes entre los asiáticos. Kim Thúy (Saigón, 1968) ha escrito su primera novela, Ru (Alfaguara), un relato de 145 páginas en las que el lector tiene la sensación de que ha recorrido la vida de esta mujer y su familia a lo largo del tiempo como si hubiese estado pegado a ella durante su escritura.
En la habitación hay una maleta pequeña junto a unas zapatillas deportivas. Se ha acostumbrado a viajar con lo imprescindible, quizá sea ese uno de los recuerdos más profundos que le han quedado de la huida en la década de los ochenta de un Vietnam dividido en el que millones de personas perdieron la vida. Treinta años ha tardado Thúy en escribir esta historia que te agarra desde sus primeras letras y te hace sentir el dolor que debieron padecer esos miles de personas que huyeron de un país en el que la muerte te la encontrabas a la vuelta de la esquina por un régimen comunista feroz. Con el oro que poseía, la familia logró embarcase rumbo a un campo de refugiados en Malasia. "El paraíso y el infierno se habían entrelazado en el vientre de nuestro barco. El paraíso prometía un vuelco en nuestra vida. El infierno exponía nuestros miedos: miedo a los piratas, miedo a morir de hambre, miedo a intoxicarnos con las galletas empapadas en aceite de motor, miedo a carecer de agua...". ¿Se supera una situación cómo esa? "Quizá sea el paso del tiempo el que me haga sentir que no es algo traumático para mí. He tenido la suerte de vivir, de salir de aquella situación y no quedarme tirada en el mar. Mire hasta qué punto llega el instinto de supervivencia. Cuando era niña vivía con decenas de criados en Vietnam en un lugar fantástico en el que todo se me daba hecho. Comía pescado y me ponía a morir porque era alérgica y además asmática. Llegué al campo de refugiados de Malasia y lo primero que me dieron los voluntarios de la Cruz Roja fue una lata de sardinas. La devoré y aquí estoy. Y tampoco he vuelto a tener un ataque de asma. Somos capaces de soportar todo por seguir viviendo".

Thúy entiende su vida como un viaje de aprendizaje, como un camino que debía recorrer para llegar al menos hasta el lugar en el que se encuentra ahora. Antes fue costurera, intérprete, abogada en un importante despacho, dueña de un restaurante, crítica gastronómica de radio y televisión. Ahora es escritora y tiene bastante claro que por ahí va su futuro, aunque sigue teniendo el restaurante en el que se cocina comida vietnamita, sin influencias europeas o canadienses. "He buscado viejas recetas y eso es lo que hago. Recuperar parte de la gastronomía de nuestro país que fue perdiéndose poco a poco. Durante los tres años que pasé en Vietnam, ya adulta, gestionando documentos de niños nacidos de padres estadounidenses y madres vietnamitas, muchos de ellos sin identidad, me permitió conocer un mundo que me habían arrebatado en la infancia". Kim Thúy no tuvo valor para volver a la casa de sus antepasados, de los que conserva unos boles azules y blancos cubiertos con una anilla de plata en los que comía su abuelo y en los que sus niños toman helado.

La escritora asegura que los sucesos ocurridos durante su infancia no los contempla como algo triste o trágico, al contrario, y además percibes que cuando lo dice está convencida de ello, por eso no extraña cuando en las páginas del libro, que tienes la sensación que fluyen como un río, cuando habla de uno de sus hijos, Henri, uno se imagine la escena y quede impactado. "No grité ni lloré cuando me anunciaron que mi hijo Henri estaba aprisionado en su mundo. Cuando me confirmaron que es uno de esos niños que no nos entienden, que no nos hablan, aunque no sean ni sordos ni mudos". ¿Cómo es su relación con él? "Sé que nunca me llamará mamá y que no comprenderá jamás por qué lloré cuando me sonrió por primera vez. Cada momento de júbilo por su parte es una bendición y jamás dejaré de luchar contra el autismo".

¿Qué papel ha jugado su madre en la historia de su vida? "Y sigue jugando. A veces me pregunta ¿sabrás algún día lo que quieres? Desde niños nos preparó para la aventura que finalmente nos llevaría a Canadá. Después de una primera infancia de opulencia, con la llegada de los comunistas nos enseñó a fregar suelos y a comportarnos como criados para pasar desapercibidos. Ya cuando llegamos a Montreal fue todo bastante más complicado porque yo solo sabía hablar vietnamita y me encontré con un país que hablaba inglés y francés. Ahora lo pienso y creo que siento la misma frustración que Henri, mi hijo. Yo tenía las palabras en mi mente, pero era incapaz de pronunciarlas y eso hacía que me sintiese fatal y me daba mucha rabia. Ahora sé que vivo entre dos mundos y que los dos me pertenecen: Vietnam y Canadá, y eso me ayuda a asimilar muchas cosas que antes me causaban desazón".

A Kim Thúy siempre le había gustado escribir y, en libretas, iba anotando las historias que le contaban su padre y su madre. "Estaba obligada a recordar lo que nos ocurrió porque es la historia de muchos de los que lograron sobrevivir y un homenaje a los que quedaron sumergidos en las aguas. Cada día no me dejo de repetir que soy una privilegiada y que estoy obligada a ser feliz".

Una actitud humanista

JOSÉ MARÍA RIDAO 
BABELIA - 09-10-2010
Sólo en las últimas páginas de La experiencia totalitaria se advierte el sentido de la búsqueda que lleva a cabo Tzvetan Todorov: desaparecidas las grandes utopías del siglo XX, es preciso identificar las ideas y los autores que permitirían dar forma a una actitud humanista ante los problemas que sigue padeciendo el mundo. No es un asunto radicalmente novedoso en la obra de Todorov: hacia él venían apuntando obras anteriores como Frente al límite, Una tragedia francesa o Memoria del mal, tentación del bien. Lo que sí resulta original es la voluntad cada vez más deliberada de explicitar el contenido de esa actitud humanista y, también, la estrategia intelectual desde la que Todorov se propone hacerlo.
En sus últimos trabajos, los apuntes biográficos sobre escritores contemporáneos y el análisis monográfico de episodios de la historia reciente han ido ocupando el lugar que, en su obra anterior, correspondía al razonamiento abstracto, más ajustado a las estereotipadas exigencias del rigor académico. Todorov ofrece una explicación de este desplazamiento, de esta estrategia intelectual, en el prólogo de La experiencia totalitaria: "Aunque soy historiador", escribe, "comparto con los novelistas la afición al relato, y con los filósofos la búsqueda de la sabiduría". Pero seguramente habría una explicación adicional relacionada con la naturaleza de la actitud humanista que Todorov intenta identificar. Hacerlo a través de apuntes biográficos y del análisis monográfico de episodios de la historia reciente le impide caer en la formulación de un sistema de pensamiento cerrado, opuesto a las grandes utopías del siglo XX pero también a la propia actitud humanista. Las ideas que la van configurando responden, en cambio, a estímulos y coyunturas particulares que reclaman una atención minuciosa. Y el vínculo que las une no puede ser el de un engranaje perfecto sino el de un inconcluso palimpsesto, el de un interminable proceso de amplificación y de corrección.

Todorov da el título de 'Retratos' a la primera sección de La experiencia totalitaria, y en ella traza una sucinta biografía de Germaine Tillion y de Raymond Aron, además de establecer una comparación entre las ideas y las trayectorias vitales de dos de los más importantes teóricos de la literatura en la Rusia comunista, Roman Jakobson y Mijaíl Bajtín. La figura de Tillion ocupa un lugar destacado en los trabajos más recientes de Todorov, hasta el punto de erigirse en una referencia tan constante como imprescindible. Si algo caracteriza la actitud humanista de Tillion, una de las primeras voces en denunciar los campos soviéticos y las torturas y masacres cometidas por Francia en Argelia, es la duda siempre irresuelta acerca de si debe prevalecer la compasión sobre la justicia; duda que, como señala Todorov, no paraliza su acción, sino que, simplemente, le evita incurrir en simplificaciones maniqueas. A este respecto, la trayectoria intelectual de Raymond Aron no sería distinta de la de Tillion, pero el rasgo que Todorov destaca en el pensador francés, el rasgo que incorpora a la descripción de la actitud humanista, es su orgullosa, casi soberbia disposición a arrostrar la soledad. El capítulo dedicado a Jakobson y Bajtín, tal vez uno de los más brillantes de La experiencia totalitaria, ilustra, por su parte, la falta de correspondencia entre las actitudes vitales y las intelectuales, hasta el extremo de resultar antagónicas en no pocas ocasiones.

Si en la sección 'Retratos' Todorov da cuenta de cómo ciertas figuras respondieron a los requerimientos éticos y políticos de su tiempo, en la que titula 'Historias' enfrenta al lector con hechos como la salvación de los judíos búlgaros durante la Segunda Guerra Mundial, la tiranía de Stalin sobre su entorno inmediato o la concomitancia ideológica entre los proyectos políticos revolucionarios y el arte de vanguardia. En cada uno de estos capítulos Todorov presta más atención a las preguntas, a los requerimientos éticos y políticos que desprenden los hechos que a las respuestas que ofrecieron determinadas figuras. Se trata en todos los casos de episodios del pasado que, contemplados desde el presente, conducen de manera casi inexorable a interrogarse sobre el alcance, la utilidad y la validez de dos conceptos hoy en boga: la memoria y el papel de la justicia. Y a esos dos conceptos consagra la última sección de La experiencia totalitaria. Todorov advierte en ella contra ese uso cada vez más generalizado de la memoria que parte de una sistemática y retrospectiva identificación con las víctimas y no con los verdugos, lo que impide extraer cualquier lección útil del pasado. De igual manera, expresa profundas reservas hacia la justicia internacional y los juicios por crímenes contra la humanidad. No porque renuncie a preocuparse por las víctimas, sino porque "la finalidad de la justicia debe seguir siendo sólo la justicia", no la educación. Perseguir una pedagogía histórica a través de los tribunales puede llevar, afirma Todorov, a "cometer una injusticia a poco que ofrezca una buena lección".

La experiencia totalitaria es un paso más en la identificación de la actitud humanista que defiende Todorov. No es un paso definitivo porque no podría serlo sin traicionar su propósito. Pero es en este carácter aproximativo donde reside uno de los principales valores de este estimulante ensayo.

Premio Nacional de Narrativa "Lo peor del 23-F fue que la gente no reaccionó"

JACINTO ANTÓN  -  Barcelona 
EL PAÍS  -  Cultura - 09-10-2010
Javier Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) está especialmente feliz con el Premio Nacional de Narrativa que le fue concedido ayer por su libro sobre el 23-F, Anatomía de un instante (Mondadori, 2009). No solo es un gran reconocimiento -después del de público y crítica- a la obra más rara y más difícil que ha escrito, según dice él mismo, sino que sale al paso de las voces que de manera más o menos abierta la han vituperado. Que el galardón sea de narrativa le parece muy coherente.
Pregunta. El libro molestó en algunos sectores.

Respuesta. Hubo incomodidad en la clase dirigente de la Transición. Entendieron que yo condenaba su papel. Se vio como si yo fuera un enviado de Zapatero para cargarme la Transición. Todo eso por decir algo que todo el mundo sabía. Que el PSOE no tuvo su mejor momento. Ciertamente, entonces no lo tuvo nadie, ni el Rey, ni la Iglesia, ni la sociedad española. Excepto Suárez, él sí, con aquel acto de valor; y Gutiérrez Mellado y Carrillo. Lo más duro que digo en el libro es que no hubo reacción ni resistencia del país contra el golpe. La gente tuvo miedo.

P. Eso no quiere decir que la culpa fuera colectiva, ¿no?

R. Los culpables del 23-F fueron los militares, evidentemente, pero excluirnos a todos de responsabilidad es falsear la realidad. Me remito a los datos. La palabra "desencanto" no es ninguna bromita. Del 77 al 80 se produjo un enorme desencanto por parte de toda la sociedad, no de la democracia, sino del funcionamiento de la democracia. Eso lo hueles especialmente en los diarios y revistas. En el aire estaba la sensación de que la íbamos a cagar otra vez, como en el 36.

P. Puede parecer raro que a un libro que indaga sobre el 23-F se le dé un premio de narrativa.

R. En absoluto. Estoy muy contento precisamente de eso. Me hace feliz que lo hayan entendido así. Aquí la forma es el fondo. Este libro es literatura o no es nada. Anatomía de un instante es un extraño experimento narrativo, un híbrido, tiene dos almas, es ensayo histórico, cuenta exclusivamente la verdad, hasta donde pude, pero posee también la ambigüedad esencial de la novela: los hechos se explican desde puntos de vista diferentes. La estructura y los procedimientos son novelescos. Paradójicamente, es una reivindicación de la ficción. Un acto de fe en la palabra.

P. El premio llega cuando el libro está teniendo muy buena acogida en el extranjero.

R. Así es. Yo estaba muy preocupado por la recepción fuera de España, escribí el libro pensando que debía ser entendido por un chino, en la consideración de que no hace falta conocer las guerras napoleónicas, y perdón por la comparación, para entender y disfrutar Guerra y paz.

P. Sorprendió mucho el uso de la imaginación. El que se ponga, por ejemplo, a reconstruir qué pudieron decirse Armada y Tejero aquella noche.

R. Hablando una vez con Antony Beevor, me subrayaba la necesidad de que los historiadores usen la imaginación. Los datos por sí solos no explican la historia. En Anatomía de un instante no me separo de los datos, pero imagino. Ello es forzoso, además, porque el 23-F es un hecho histórico con escasísimos documentos, no hay papeles... pero ¿un hecho sin documentos no es historiable? El novelista está bien para hacer ese trabajo. ¿Cómo si no reconstruir conversaciones ente Armada y el Rey, donde tienes a un mentiroso profesional y a un mudo -obligatoriamente, por su posición institucional-? ¿Y Suárez, qué pensaba en aquel momento, qué podía pensar?

P. ¿Tiene idea de qué le ha parecido el libro al Rey?

R. Carmen Balcells le hizo llegar un ejemplar. ¿Qué pienso que piensa el Rey? Hizo cosas que hoy no haría, y él lo sabe. Cometió errores, que corrigió. Antes del golpe sin duda podía haber hecho las cosas mejor, si hubiera tenido más experiencia. Pero lo paró, el golpe, es evidente. Y no lo organizó él, por supuesto. Sin embargo, las hagiografías son grotescas.

P. A Carrillo no le encantó el libro...

R. A la clase política de entonces en general no la ha hecho muy feliz. Hubo mucha inmadurez, frivolidad y torpeza. Pero Carrillo fue muy claro: manifestó que mi libro le parecía como obra de imaginación excelente, aunque, añadió, "no es la realidad". No se sintió muy bien tratado. Mi propósito no era ensalzar a nadie.

P. ¿No cree que Pardo Zancada sale en cambio relativamente bien librado en su libro? Metió a esos pobres chicos conscriptos de la PM en un buen fregado, se lo digo yo, que era uno de ellos.

R. Por lo menos no fue un cobarde, como lo fueron tantos oficiales de la Brunete. Claro que fue una canallada que os llevara al Congreso a participar en el golpe. Hay un punto de idealismo en él como en Tejero, aunque también fue un bestia que le dijo a Tejero que tenía que haberle pegado un tiro a Gutiérrez Mellado.


Liu Xiaobo, el molesto disidente premiado con el Nobel de la Paz


EFE Pekín 08/10/2010 11:36 Actualizado: 08/10/2010 18:59

El escritor chino Liu Xiaobo, galardonado hoy con el Premio Nobel de la Paz y en prisión desde 2008 por pedir reformas democráticas, es un molesto disidente para el Gobierno comunista de Pekín, que ha tratado, sin éxito, de intimidar a la Academia sueca.
En los últimos días ha sido la propia "dictablanda" china, como el mismo Liu denomina al sistema, la que más fama le ha dado alamenazar a la Academia de Osloy al Gobierno noruego con graves consecuencias en sus relaciones bilaterales si deciden otorgar el viernes el galardón a este crítico literario y político.
Nacido en Changchun (Jilin) el 28 de diciembre de 1955, Liu es uno de los autores del manifiesto'Carta 08', rubricado por otros 303 intelectuales y artistas de su país en 2008, y que un año después le supuso una condena de once años entre rejas.
En el documento, los todavía hoy acosados firmantes pedían al Gobierno de la segunda potencia económica que aplicara derechos recogidos en la Constitución china, como la libertad de prensa y de expresión, el multipartidismo o la protección del medio ambiente.
El manifiesto, que hoy acumula 20.000 firmas, estaba inspirado en la "Carta 77" que la oposición de la extinta Checoslovaquia redactó en 1977 y contribuyo a la caída del régimen comunista en 1989.

Huelga de hambre

Fue ese mismo año cuando Liu abandonó su estadía como profesor visitante en la Universidad de Columbia, en Nueva York, para encabezar la huelga de hambre en las protestas estudiantiles de la plaza de Tiananmen, en Pekín, que ese verano acabaron en masacre.
Aquella madrugada del 4 de junio de 1989, él y otros tres veteranos activistas salvaron cientos de vidas al negociar una salida pacífica de la plaza antes de que los carros blindados mataran a los centenares que se negaban a abandonar su protesta en las inmediaciones.
Quienes lo conocen de entonces aseguran que su carácter se suavizó y su lucha tomó un cariz pacifista y dialogante.
Tiananmen le valió una primera condena, de dos años, y en 1996 llegó la segunda, de tres, en un"campo de reeducación laboral" ('laogai') donde celebró su matrimonio con su segunda y actual esposa, la poetisa Liu Xia, cinco años más joven que él y que gracias al certificado podía visitar a su marido a menudo.
Ella cuenta que les une una amistad de décadas y su amor por la literatura, en concreto por Dostoievski y Kafka; y él definía así su relación en un mensaje escrito tras la sentencia de 2009: "Tu amor es la luz que atraviesa los muros y las rejas de la prisión, acaricia cada pulgada de mi piel, calienta cada una de mis células, me permite mantener mi calma interior".

Lucha pacífica

La misma calma interior que mostraba en 2007, cuando abandonó la presidencia del Centro Chino PEN para la libertad de expresión y, en una entrevista concedida a Efe, anticipaba un futuro carcelario que se veía resignado a afrontar para proseguir con su lucha pacífia.
Una actitud similar a la del pacifista alemán Carl von Ossietzky, el otro presidiario galardonado con el premio de Oslo en 1935, cuando cumplía condena por alta traición y espionaje.
Geir Lundestad, el director del Instituto Noruego Nobel y quien denunció esta semana las presiones de la vicecanciller china Fu Ying para que el premio no vaya a parar a ninguno de los disidentes chinos nominados, sugirió en 2001 que tarde o temprano la pesadilla de Pekín se hará realidad.
Otros ganadores del galardón como el Dalai Lama, líder espiritual tibetano en el exilio, o Vaclav Havel, ex presidente checo e impulsor de la 'Carta 77', han expresado su apoyo a Liu, antiguo profesor de la Universidad Normal de Pekín, que espera la lectura del veredicto noruego en la Prisión Jinzhou, en Liaoning.

La policía francesa dispone de un fichero secreto e ilegal de gitanos



ANTONIO JIMÉNEZ BARCA  -  París
EL PAÍS  -  Internacional - 08-10-2010
La Gendarmería francesa mantiene desde hace años un fichero ilegal y oculto sobre gitanos franceses y extranjeros, según revela el diario Le Monde en su edición de hoy. El archivo, denominado MENS (minorías étnicas no sedentarias) se encuentra, según el citado diario, en poder de la Oficina Central de Lucha contra la Delincuencia Itinerante y, por un lado, contraviene la ley francesa sobre almacenamiento de datos al basarse en el origen étnico, y por otro amenaza al Gobierno de Nicolas Sarkozy -ya de por sí en horas bajas- con reabrir la agria polémica sobre las deportaciones de gitanos rumanos que hace unas semanas le enfrentó con la Comisión Europea.
A mediados de septiembre, fue el descubrimiento de una circular del Ministerio francés de Interior dirigida a los prefectos policiales en la que se atacaba expresamente a los gitanos rumanos la que desató la ira de la comisaria europea de Justicia, Viviane Reding. Francia calmó a Europa asegurando que la circular era un error, recordando que la había anulado en cuanto se hizo pública y añadiendo que en su política de desmantelamiento de campamentos de gitanos rumanos de este verano no había ningún ensañamiento étnico, y que a los miembros de esta raza se les trataba con el mismo rigor administrativo que a cualquier otro inmigrante irregular. El 30 de septiembre, la Comisión Europea, a la vista de que la prueba fundamental -la circular- ya no existía, rechazó incoar a Francia un expediente por discriminación. La polémica, en principio, quedó cerrada a la espera de unas informaciones de trámite.

Ahora, a la vista de lo publicado por Le Monde, y a juicio de la oposición, todo vuelve a comenzar. Cuatro principales asociaciones que defienden a los gitanos en Francia ya han denunciado ante la Fiscalía la existencia de este archivo "en el que aparecen datos personales que revelan el origen étnico" y que podría acarrear cinco años de cárcel para el responsable y una multa de 300.000 euros.

Según explica Le Monde en su información, estas asociaciones dieron con el citado archivo consultando en Internet. Descubrieron un documento en el que un jefe de escuadrón de la Gendarmería, en un coloquio, comentaba algunas misiones de la citada Oficina Central de Lucha contra la Delincuencia Itinerante. Una de las páginas comentadas por este gendarme aludía a una "genealogía de familias gitanas": en un mapa de Francia se podía pinchar en cada región y aparecían los apellidos de hombres y mujeres gitanos con los delitos que se les atribuían o por los que habían sido detenidos: robo de coches o de joyas, blanqueo de dinero...

Otro documento aludía a un listado de las "detenciones de gitanos por la Gendarmería, de 2000 a 2004", en el que se especificaba la nacionalidad de cada persona. Es decir, también en este caso primaba el criterio étnico por encima de cualquier otro, incluyendo el de su nacionalidad.

Uno de estos abogados, William Bourdon, asegura que el fichero encaja "con toda la política del miedo de este Gobierno ha llevado este verano" y añade: "Estos ficheros apestan a algo que sólo nos puede traer malos recuerdos".

El Ministerio del Interior francés, mediante un comunicado emitido ayer, pocas horas después de que se hiciera pública la información, asegura que un fichero como el denunciado existía pero que, en aras de la legalidad, fue suprimido en diciembre de 2007. El abogado Bourdon, por su parte, replica que dicho fichero "existía antes de que llegara Sarkozy y ha seguido funcionando después".

Con todo, el Ministerio del Interior matiza que ha ordenado al organismo que se encarga de examinar las bases de datos de la policía y la Gendarmería que lleve a cabo una inspección en estos dos cuerpos a fin de aclarar todo el asunto. Este organismo se reunirá, para este efecto, la semana que viene.

El mismo ministro del Interior, Brice Hortefeux, figura omnipresente en agosto a la hora de comunicar a la opinión pública el número de campamentos de gitanos rumanos desmantelados, se mostró ayer prudente -tal vez recordando la fatídica circular- y advirtió que, de "confirmarse la existencia de ese fichero", piensa "extraer todas las consecuencias", sin precisar mucho más.

Tras conocerse la denuncia, el diputado socialista Christophe Caresche aseguró: "Tras lo de la circular, ahora este nuevo episodio de lo que parece cada vez más un caso de Estado". Caresche exigió la creación de una comisión parlamentaria a fin de que examine "toda esta siniestra operación de deportación de gitanos rumanos". Nathalie Griesbeck, eurodiputada perteneciente al MoDem (centro) añadió: "Francia lleva y continua llevando, con todo conocimiento, una política discriminatoria, que choca con los valores, tanto de la Unión Europea como de la propia Francia".

"Tengo que mandar dinero a mi familia"


Las trabajadoras de la industria de la ropa en Camboya exigen mejores sueldos

ANA GABRIELA ROJAS  -  Nueva Delhi
ELPAIS.com  -  Sociedad - 07-10-2010
Cuando tenía 18 años, Sok Makara migró de su aldea en Camboya a la capital, Phnom Penh, en busca de una mejor vida para ella y para su familia. Cada vez era más difícil para la familia poder sobrevivir del campo. Encontró trabajo en una fábrica que provee a grandes marcas en Europa y Estados Unidos. Para Camboya, la industria de la ropa representa la fuente principal de ingresos del país, más de un 70% de sus exportaciones. Y da trabajo a unas 297.000 personas.
Sok Makara cuenta que su vida es muy difícil. "Echo mucho de menos a mi familia, aquí vivo en un cuartucho compartido que no tiene cocina, agua corriente, ni baño". Sin embargo ahora no ve muchas más opciones: con 25 años es la responsable de enviar dinero a su familia, compuesta por su madre y sus cuatro sobrinos, que quedaron huérfanos cuando murió su hermana y su padre no tomó ninguna responsabilidad. Así que tiene que trabajar tiempo extra para poder ganar un poco más de dinero, en total un máximo de lo equivalente a unos 51 euros al mes. Intenta mandar lo más que puede a su familia, para que sus sobrinos sí puedan estudiar, no como ella, que tuvo que dejar sin terminar la primaria.

Pero ella tiene una vida muy difícil. "Mi bajo salario no es suficiente siquiera para cubrir mis gastos médicos, cuando me enfermo tengo que pedir dinero a un interés del 20% y nadie cuida de mí. Mi comida más común son unos noodles instantáneos porque son más baratos que cocinar. Antes de ir a trabajar como un trozo de pan. Entiendo que esto no es lo mejor para mi salud, pero no tengo otra opción, porque tengo que ahorrar lo más posible", cuenta con ayuda de un traductor.

"Para tener más dinero y por aspirar a una vida un poco mejor" Sok Makara fue una de los miles de trabajadores que pusieron en jaque a la industria durante toda una semana el mes pasado pidiendo que su salario mínimo sea lo equivalente a 70 euros al mes. Este dinero permitiría una buena calidad de vida según el estudio del Instituto de Estudios de Desarrollo de Camboya. El actual salario mínimo es lo equivalente a 44 euros.

Al final los dos sindicatos que emplazaron la huelga aceptaron, mediante la mediación del Gobierno a volver a las negociaciones, que continúan con la patronal. No se discute que el salario mínimo quedará en los 44, pero se negociarán otras prestaciones entre las que se encuentran comida y transporte.

Por ahora esta resulta una buena opción para los trabajadores, aseguran los activistas. "Por la primera vez en al menos una década, el Gobierno ha dado una solución no totalmente a favor de la patronal, es un paso muy positivo: los trabajadores han salido fortalecidos tras la huelga", asegura Dennis Arnold. Este académico de la Universidad del Norte de Carolina en Chapel Hill, que ha estado varios años en la zona, asegura que las condiciones de trabajo en Camboya han mejorado en los últimos años, pero, como en la mayoría de las factorías de Asia, se espera que los trabajadores trabajen más con cada vez menos seguridad laboral y por salarios estancados o incluso en declive.

Entre las mayores empresas que se abastecen en Camboya están GAP, H&M, Levi Strauss y Adidas, según la Campaña Ropa Limpia, que busca la mejor de las condiciones de trabajo y de vida para las trabajadoras de la industria. Inditex, que no da datos desagregados por país, "sí tiene una base estable de proveedores en Camboya", según un portavoz. Aunque aseguró que su producción no se vio afectada por la huelga.

Trabajadores suspendidos

Tras la huelga 261 sindicalistas fueron despedidos o suspendidos, según fuentes de la Campaña Ropa Limpia. Aunque no quiso hablar de números, el secretario general de la patronal Ken Loo, aseguró por teléfono que "estas suspensiones se mantendrán, ya que la huelga fue ilegal".

Al respecto varias empresas que se abastecen en Camboya, entre ellas Inditex, enviaron una carta a sus proveedores pidiendo que se readmitan a los trabajadores suspendidas, se retiren los cargos contra los líderes sindicales y se busque establecer "relaciones industriales maduras." "Es un paso importante teniendo en cuenta que el grupo Inditex está comprando en 7 de las 15 fábricas donde se han tomado represalias contra los trabajadores y sindicalistas", según fuentes de la Campaña Ropa Limpia.

Otro debate que ha salido a la luz, es si el salario mínimo debería o no considerar el envío de remesas. La gran mayoría de los trabajadores son mujeres, de edad promedio 24, migrantes de zonas rurales y que necesitan mandar dinero a sus familias, de acuerdo a un estudio del Instituto de Estudios de Desarrollo de Camboya.

Según los activistas, al menos unos 11 euros deberían ser considerados en el salario mínimo para que la gente envíe a su casa. Sin embargo, según el representante de la patronal, "el salario mínimo debe ser sólo la cantidad con la que un trabajador pueda vivir dignamente. Si quieren ganar extra para su familia, o para tener otros lujos, deben trabajar horas extra".

En realidad la mayoría de las trabajadores más que el mínimo debido a los tiempos extras, los activistas piden que no se confié en esto ya que las hace muy vulnerables a la situación económica internacional y que muchas de ellas trabajen por interminables horas.

Las condiciones de trabajo en la industria de la ropa en Camboya son "relativamente buenas" en parte a un proyecto de la Organización Mundial del Trabajo, según los expertos. Pero todavía hay discriminación a los sindicatos y abuso de los contratos temporales. El salario, aunque mayor que el de Bangladesh está por debajo del de Vietnam o China, explica John Ritchotte, especialista en relaciones laborales de la OMT.

Ahora los trabajadores cesados esperan volver pronto al trabajo: "Me han amenazado para que desista de pedir mejores condiciones laborales, pero seguiré. Quiero tener suficiente dinero para proteger a mi madre, mi hijo y pagar mi deuda", dice una trabajadora que lideró la huelga en su fábrica y que ahora no tiene trabajo.

martes, 26 de outubro de 2010

La memoria anarquista revive en Zaragoza


Una gran exposición recorre 100 años del movimiento en España

NATALIA JUNQUERA  -  Zaragoza
EL PAÍS  -  España - 07-10-2010
Sin escoltas, solo, vestido con un abrigo negro y sombrero de copa, el presidente del Consejo de ministros en 1912, José Canalejas, observa el escaparate de la librería San Martín, en plena puerta del Sol, con un arma apuntándole a la nuca. Es la del anarquista Manuel Pardiñas, su asesino. La reproducción de este crimen abre la exposición Tierra y Libertad, 100 años de anarquismo en España, inaugurada ayer en Zaragoza, que pretende "hacer justicia" sobre un fenómeno del que solo ha trascendido una de sus múltiples caras, la de la violencia, en palabras del director científico de la muestra, Julián Casanova.
"Los asesinos se entregaban con la pistola humeante, pensando que habían realizado un gran servicio a la humanidad", cuenta Casanova, Catedrático de Historia Contemporánea en Zaragoza, capital, junto a Barcelona, del anarquismo español. "Han pasado a la historia como terroristas, pero no eran solo violentos. Solo con la violencia no habrían sido un fenómeno de masas. El anarquismo es mucho más: cultura, sindicalismo, sueños igualitarios...".

La exposición está repleta de piezas nunca vistas, objetos guardados como tesoros por coleccionistas que hoy seguían declarándose anarquistas y comprados o cedidos para la ocasión. Entre ellos, una bandera de la CNT recogida por los italianos como botín durante la Guerra Civil y comprada décadas después en un mercadillo en Roma; una bomba idéntica a la que mató a 22 personas en el teatro del Liceo barcelonés en 1893, o el uniforme de Durruti, convertido en leyenda tras morir abandonado por el Gobierno republicano en Madrid en 1936.

El Gobierno de Aragón, la Diputación de Huesca, la de Zaragoza y el Ayuntamiento de esta última ciudad han invertido cerca de medio millón de euros y dos años en preparar la exposición, parte de un proyecto que incluye un congreso de historiadores y un disco-libro coordinado por Casanova. El libro, con el mismo título de la muestra, repasa la historia del anarquismo desde la llegada a España de Giuseppe Fanelli, enviado por Bakunin en 1868, hasta que, derrotado el nazismo contra el que muchos habían luchado, los anarquistas comprendieron que habían equivocado su pronóstico y nadie en Europa iba a ayudarles a derribar a Franco.

La muestra, que Casanova quiere llevar a Barcelona y Tolouse, incluye un capítulo para la Guerra Civil, etapa de oro del movimiento, que logró en 1936 colocar en el Gobierno a cuatro ministros anarquistas por primera vez en el mundo. Entre ellos, la primera mujer: Federica Montseny.

Presiden las paredes estruendosas frases del ideario anarquista: "¿Qué es la propiedad? Es el robo", y carteles en rojo y negro que llamaban a combatir "a los tornillos fascistas incrustados en nuestra retaguardia, a los cuervos que engordan con la guerra".

El fotógrafo de lo feo


Una exposición reivindica la obra de Paco Gómez

J. Á. MONTAÑÉS  -  Barcelona
EL PAÍS - 06-10-2010
Abuelo y nieto (1959)
Fotografió la cochambre, la ruina, la decadencia y lo destartalado. Las imágenes sencillas y austeras que Paco Gómez (1918-1998) realizó de muros, medianeras, fachadas desconchadas y llenas de humedad son poco conocidas. La exposición Paco Gómez. Orden y desorden, que ayer inauguró Fundación Foto Colectania en Barcelona reivindica la obra de este fotógrafo como "una de las más importantes en la historia de la fotografía española y la más poética creada en la posguerra", según Laura Terré, especialista en fotografía de las décadas de 1950 y 1960 y comisaria de la exposición.
"Lejos de la moda estética y documentalista que cultivaron coetáneos como Ramón Masats y Francisco Ontañón, Gómez trabajó la simplicidad y la abstracción a partir de formas y líneas simples y puras", explicó Terré, mientras comentaba ayer las 75 imágenes, la mayoría en blanco y negro, que ha seleccionado del fondo de 25.000 negativos y 1.000 copias originales que custodia Foto Colectania desde 2001. "Todas son indiscutibles obras maestras que muestran su particular modo de ver el mundo; objetos no buscados ni preparados, como en Cristo (1959), en las que la humedad y los desconchones de una pared reflejan una imagen casi religiosa", aseguró Terré.

Junto a las imágenes de edificios que publicó en la revista Arquitectura para ilustrar las nuevas construcciones que crecían en el Madrid del franquismo, la exposición exhibe fotografías de paisajes, como Tranvía en el paseo de Extremadura (1959), donde aparece un vehículo en medio de un paisaje desolado lleno de socavones, y algunas de las escasas obras de "tema humano" que Gómez realizó; como Familia de Turégano, de 1959. "Sus personajes son siempre dignos e invitan a pensar en lo que ellos pueden pensar", explicó la experta.

La exposición estará abierta hasta enero de 2011 y luego viajará a Huesca y Pamplona, ciudad en la que nació el fotógrafo.

domingo, 17 de outubro de 2010

Nuevo ejército


Juan José Millás 15/10/2010
Esa fotografía en la que Zapatero explicaba humildemente a los señores de Wall Street las medidas que habíamos tomado para calmar su ira, es terrible. El ruido de sables ha sido sustituido por el de la ladronera, pero los golpes de Estado siguen siendo golpes de Estado, los dé un general o un financiero. Sometida al fin la institución castrense al poder civil, los políticos se humillan ahora ante los coroneles de la Bolsa. Si hubiéramos visto a nuestro presidente en semejante actitud frente a los generales del Alto Estado Mayor, nos habríamos echado las manos a la cabeza. Quiere decirse que las pistolas han sido sustituidas por corbatas de seda y los uniformes verdes por trajes de Armani. El resultado final es que a usted y a mí nos aprietan las tuercas (si tenemos la fortuna de que todavía haya margen para apretárnoslas).

A todo esto, hablamos de la globalización como de un tropismo en cuyo crecimiento no hubieran intervenido decisiones políticas de ninguna clase. Aceptamos como inevitable la existencia de los mercados globales al tiempo de afirmar su ingobernabilidad. En otras palabras, ni somos responsables de su aparición ni tenemos margen de maniobra alguno para corregir sus atropellos. He aquí la gran trampa intelectual del fenómeno. Dado, pues, que lo que sufrimos es un desastre natural y no un atraco pistola en mano, los políticos peregrinan hasta los nuevos cuarteles, donde son recibidos por los dioses del dinero, a quienes prometen el sacrificio de equis doncellas y de tantos jóvenes para apaciguar sus ánimos. Pero cuantos más sacrificios les ofrecemos, más se enfadan. No habíamos terminado de rescatarlos de su bancarrota con el dinero del contribuyente (el de usted y el mío) y ya estaban solicitando más vírgenes, más jóvenes, menos déficit. ¿Cómo se somete a un ejército de esta naturaleza?

Memoria y “coste social”


15 Oct 2010
RICARD VINYES

Cuenta Azar Nafisi que en los años noventa poblaba las calles de Teherán una consigna de Jomeini que aseguraba que la república islámica sobrevivía gracias a sus ceremonias fúnebres, por lo que llamaba a participar en ellas como el mayor acto político y social que podían realizar los ciudadanos. Y añadía la escritora, hoy exiliada, que ella podía testificar la verdad indiscutible de aquella afirmación que le hizo abrir los ojos y comprender cuál era uno de los mecanismos más importantes de fidelidad política y participación social.
No es necesario estar muy al caso para darse cuenta de que la actividad pública sobre la memoria política mantiene casi siempre su vida alrededor de lo muerto. Es como si la memoria tuviese una vida especialmente fúnebre. Simposios, reuniones, exposiciones, y tantos otros emprendimientos populares, efectuados con esfuerzo, sobre hombres y mujeres ejecutados y mal enterrados para humillar a hijos, a padres o a hermanos, constituyen el empuje y estímulo primordial en todo aquello relativo a la memoria política del pasado. Siempre, o casi siempre, lo muerto, o la evocación a lo muerto, es el eje de la acción memorial. Las fosas, los osarios, las ejecuciones… Por su parte, la Administración establece recursos nada desdeñables destinados a calcular el “coste humano” de la guerra con unos resultados contradictorios y pobres, que en muchos casos no resistirían una evaluación independiente –por ejemplo, el mapa de fosas elaborado por el Gobierno de Catalunya–. Por lo demás, esa expresión histórico administrativa –“coste humano de la guerra”– ha servido para consolidar los consensos sobre el sujeto-víctima, establecidos en una suerte de positivismo funerario cuyo principio establece que el conocimiento de la represión generada por la dictadura está explicado, y empíricamente informado, por el número de muertes, que resumen, concentran y encierran el daño efectuado a la sociedad. El resto es ganga.
Esa contracción de la represión al dato de lo muerto, o a la técnica de matar, ha condicionado la manera de proceder en las políticas de reparación y memoria de los gobiernos, que han hallado así la posibilidad de soslayar las preguntas, consecuencias y responsabilidades que tienen sobre el único coste real posible, el “coste social”, que, además del “coste humano”, incluye otros efectos que no aparecen de inmediato en una sociedad. El “coste humano”, tomado en solitario, no trae mayores problemas; es un subterfugio pacífico, piadoso, cuenta o recuenta cadáveres, y permite el consuelo de las administraciones por medio de la práctica de extender certificados que acreditan (y agradecen) el tormento, como quien despacha diplomas de buena conducta escolar para embellecer el salón de cada hogar separado del resto de los hogares, cada uno con su diploma y su tresillo.
No recuerdo monumentos o espacios dedicados a un éxito colectivo como no sea relativo a una victoria militar, o a una derrota considerada como un éxito por la Administración que amuebló el espacio, por ejemplo, el conjunto escultórico relativo a los héroes del 2 de Mayo en Madrid, una masacre convertida en éxito nacional –cuando nadie hablaba de nación en España, porque no la había–. La frontera entre derrota y victoria, entre héroe y mártir, es una débil membrana en el extraño territorio de la evocación. Mafalda decía que el mártir es un héroe con mala suerte, una afirmación brutal y sincera como la niña misma.
¿Queremos la memoria del desastre y del abuso como referente que otorga identidad a los pilares democráticos? ¿Queremos los valores del sufrimiento como ejemplares? ¿O queremos como eje patrimonial el proyecto de vida, el proyecto social, el proyecto político del que era portador el sujeto, el sentido que para su vida tenía aquel proyecto, sus resistencias y transgresiones a la injusticia, aun a costa de perder su seguridad?
En un libro espléndido que Carme Molinero y Pere Ysàs han puesto en las librerías este otoño –Els anys del PSUC. El partit de l’antifranquisme (1956-1981)–, sus autores plantean una pregunta universal relativa a las insurrecciones éticas de los humanos en contra de la injusticia y a favor de la esperanza: ¿por qué alguien ingresaba en un partido comunista en los años cincuenta, sesenta o setenta? La respuesta procede de muchos autores, que coinciden en que los comunistas eran los únicos que no aceptaban que algo no humano fuese inevitable, por lo que siempre defendieron que otro mundo era posible; pero por encima de todo eran quienes tenían la determinación de oponerse a aquello que era considerado “inaceptable”. Ese ha sido uno de los legados a la memoria y patrimonio democráticos. Molinero e Ysàs cuentan el cómo muy bien.
Si el patrimonio cultural de una nación es lo que se hereda de los antepasados y se otorga como legado o herencia a las generaciones que emergen, deberíamos
coincidir en que pocas cosas hay más fuertemente inscritas en las memorias de las clases subalternas que los actos contra la tiranía, la sucesión de rebeliones, los esfuerzos contra las distintas opresiones e injusticias.
La cuestión es qué tipo de patrimonio queremos. Esa decisión entraña serios conflictos políticos y culturales porque afecta a la identidad de la sociedad, pero es un conflicto que está siempre en acción. Que nadie se lleve a engaño, la memoria vale menos por lo que es que por lo que se hace con ella. Al fin y al cabo, en el futuro no seremos juzgados por olvidar, sino por haber recordado hasta la saciedad y no haber actuado conforme a lo que el sentido común advertía con los recuerdos.
Ricard Vinyes es historiador
Ilustración de Federico Yankelevich

Lluís Companys, 70 años de un crimen contra Catalunya

El franquismo fusiló al president de la Generalitat tras una farsa de juicio
PÚBLICO BARCELONA 15/10/2010
Un hombre porta un cartel con la fotografía de Lluís Companys, durante una manifestación en apoyo a Garzón. EFE
Lluís Companys fue fusilado la madrugada del 15 de octubre de 1940, hace hoy exactamente 70 años, por ser el president de Catalunya. Fue el único presidente europeo elegido democráticamente fusilado por el fascismo. Franco quiso dar un escarmiento a la Catalunya derrotada, a los supervivientes de la República. No habría piedad ni para el máximo representante del país.
Acaba de hacerse público un manuscrito de Carme Ballester, segunda esposa de Lluís Companys, en el que relata la detención de su marido en Francia por las tropas alemanas, a pesar de que el cerebro de la operación fue el policía franquista Pedro Urraca Rendueles, quien lo condujo hasta la frontera de Irún.
Franco pretendía lanzar un aviso a los derrotados con el fusilamiento
Desde el 29 de agosto hasta el 3 de octubre de 1940, Companys fue torturado en la Dirección General de Seguridad, en la madrileña Puerta del Sol. Después fue trasladado al Castillo de Montjuïc, en Barcelona, convertido en prisión, para ser sometido a un consejo de guerra sumarísimo. Las indicaciones de Franco eran claras: condenarlo a muerte y fusilarlo lo antes posible sin dar noticia a la prensa.
El 14 de octubre comienza un consejo de guerra que no es más que un simulacro, como el resto de los 110.000 que el franquismo puso en marcha en Catalunya. Pocas horas después, el caso quedaba visto para sentencia: pena capital. Esa misma tarde, Franco, sin ver el sumario ni el acta del consejo de guerra, dio el Enterado. La condena se debía cumplir al día siguiente, al alba.
En su testamento hológrafo, Companys escribió: "A todos los que me han ofendido perdono; a todos los que haya podido ofender pido perdón. Si he de morir, moriré serenamente (...). Por Catalunya y lo que representa de Paz, Justicia y Amor".
El president proclamó el fallido Estat catalá en 1934
Lluís Companys i Jover había nacido en El Tarròs (Lleida) en 1882 en el seno de una familia acomodada de propietarios agrícolas. En la facultad de Derecho conoció al abogado Francesc Layret, que fue quien le transmitió el discurso político republicano, reformista y autonomista. Dedicó sus primeros años en política a su republicanismo catalán y español. El catedrático de Historia Contemporánea Àngel Duarte considera que "Companys resuelve en clave republicana y española las contradicciones de su tiempo, desde un doble patriotismo que participa de la identificación entre república e izquierdismo".

Republicano y catalanista

La evolución del político hacia el catalanismo ya era evidente a finales de 1933, cuando fue elegido president de la Generalitat: "Companys evolucionó en clave nacionalista. Sencillamente, el sujeto de soberanía pasó a ser el pueblo de Catalunya. Por supuesto, la condición republicana no se anula. Sólo empalidece ante la fuerza arrasadora de su catalanismo", en palabras de Duarte.
Companys fue el líder de la minoría catalana en las Cortes en 1931. En aquella época, su segunda esposa, militante de Estat Català, lo acabó de atraer hacia posiciones cada vez más catalanistas. Esta tendencia creció todavía más después de ser elegido president del Parlament, en 1932, y de sustituir a Francesc Macià en la Presidencia de la Generalitat el día de Navidad de 1933.
En 1934, cuando Europa estaba polarizada por el combate entre el fascismo y el antifascismo, la entrada de la derechista CEDA de Gil Robles en el Gobierno Lerroux, el 3 de octubre, fue declarada casus belli por la izquierda. Tras convocarse una huelga general en todo el país, Companys proclamó el Estat català el 6 de octubre. La proclama fracasó y Companys fue encarcelado junto a su Gobierno. Es el episodio más polémico de su biografía.

Atraer al anarquismo

Lluís Companys, como president de la Generalitat, se vio desbordado por el caos que se generó en Catalunya después de la sublevación militar. El golpe fracasó, pero desató las acciones de grupos incontrolados, especialmente de la FAI. Companys intentó controlar a los anarquistas a la vez que facilitaba la huida de miles de catalanes que se encontraban amenazados de muerte. El historiador Hilari Raguer afirma que Companys logró frenar los crímenes de los incontrolados.
El propio general sublevado Queipo de Llano reconocía en una de sus arengas en Radio Sevilla que "Companys ha dejado salir de Barcelona a más de 5.000 hombre de derechas, lo cual ha aminorado sin duda la responsabilidad que pesa sobre él. ¡Dios se lo tenga en cuenta!". Cuatro años después, el tribunal militar no tuvo en cuenta ningún testimonio en su favor. La sentencia estaba dictada de antemano. Era un juicio a la Catalunya derrotada.

La vida de Companys, con ‘Público'

‘Público' entrega mañana el libro ‘Vida y sacrificio de Companys', escrito en 1943 por el abogado y político conservador Ángel Ossorio y Gallardo. El autor, que lo escribió sólo tres años después de que el president fuera fusilado, había sido el defensor de Companys cuando fue encarcelado tras los hechos del 6 de octubre de 1934.

El libro se publicó por primera vez en Buenos Aires y ‘Público' y el Memorial Democràtic lo han reeditado ahora para que salga a la venta con el diario por dos euros. El director del Memorial, Miquel Caminal, escribe en las primeras líneas del prólogo de esta edición que "hay una premisa esencial en el análisis del caso Companys y en el del resto de condenados por los tribunales de la dictadura por haber sido fieles a la legalidad republicana: los delincuentes por rebelión fueron los franquistas (...). No es necesario perder ni un segundo en demostrar la injusticia de aquellos juicios criminales". Miquel Caminal sostiene que el libro tiene plena vigencia por su sensibilidad ética, su lucidez política y su compromiso democrático, así como por su comprensión de la compleja relación entre España y Catalunya.

mércores, 13 de outubro de 2010

Castigar e readoutrinar


Domingo Rodríguez: "A memoria dos ex presos é moi importante, pero non é a verdade absoluta, senón unha fonte que hai que tomar coas mesmas precaucións que as demais"
MONTSE DOPICO . SANTIAGO
As memorias dos ex-reclusos constitúen unha fonte historiográfica importante, pero deben ser tomadas coa mesma precaución que a documentación institucional. A Historia non é o mesmo que as memorias. Así o cre o historiador Domingo Rodríguez Tei­jeiro, que acaba de publicar en Galaxia o ensaio Presos e Prisións na Galicia de Guerra e Posguerra (1936-1945). Os cárceres franquistas, pensa, ademais de seren piares da represión coa súa función punitiva, eran realmente considerados polas autoridades do réxime centros de reeducación, redención moral dos presos.
Hai acordo entre os historiadores na idea de que o cárcere foi parte fundamental da represión. O que xa non é tan común é analizar o tema, como fai vostede, a partir da documentación institucional, sen esquecer tampouco as memorias dos ex-reclusos. Nin abordalo desde unha perspectiva alén do local.
Este é o primeiro traballo que tenta dar unha visión xenérica de toda Galicia, e está feito a partir dos documentos das prisións, sobre todo de Ourense. Ademais, ten unha vocación xeral: o que se di pódese extrapolar a nivel de España. En Galicia temos menos memorias de ex presos, e ademais temos a sorte de contar co arquivo da antiga prisión provincial de Ourense. Ese punto de vista institucional non exclúe, senón que completa, o punto de vista dos presos. A memoria dos presos é unha fonte máis, moi importante para recuperar a voz de todas as persoas que non nos deixaron a súa memoria, pero non é a verdade absoluta. Hai que tomala coas mesmas precaucións que as outras fontes. Unha cousa é a memoria e outra a Historia.
O entramado lexislativo do sistema carcerario é unha mostra máis do carácter planificado da represión, segundo comenta vostede...
É algo que dixeron outros historiadores como Julio Prada. Aquí vese claramente: non hai un momento no que as prisións sexan autónomas. Son controladas polas autoridades.
O cárcere servía ao réxime para vingarse, exterminar o que chamaban anti-España, para amedrentar a posible oposición política... Así se poden entender as precarias condicións de vida dos presos nelas...
Si e non. A precariedade tiña unha función de castigo, si. Pero tamén era consecuencia de que nin o sistema carcerario estaba deseñado para acoller tanta xente -270.719 persoas a 1 de xaneiro do 1940 segundo as cifras oficiais, máis as 90.000 dos campos de concentración-, nin había medios materiais, e ademais non todos os responsables carcerarios e políticos estaban por mellorar as condicións de vida dos presos, que variaban segundo a personalidade dos carcereiros...
Nin todos os cárceres eran do mesmo tipo, nin eran o mesmo que os campos de concentración, di...
Javier Rodrigo fixo un estudo moi bo dos campos de concentración. Os campos teñen máis impacto que os cárceres, sobre todo mediático. E é un erro pensar que todos os campos eran como Auschwitz. Non se pode meter todo no mesmo saco. A memoria histórica está de moda...
As cifras son aínda discutidas...
Na guerra, son imposibles de calcular. Nunca saberemos cantas persoas pasaron polos cárceres. Na posguerra si hai cifras oficiais. A partir do 43 edítase un anuario bastante detallado...
Os presos contribuían a pagar a súa estancia co seu traballo, que foi utilizado tamén para facer propaganda no exterior, e mesmo foi un xeito de aliviar o desbordamento dos cárceres coa excarceración progresiva, apunta vostede...
Este é un dos eixes do sistema carcerario. A explotación laboral é un dos aspectos máis coñecidos, que o réxime non agochaba. Pero pagar a estancia non era a única función. En realidade son moi poucos os reclusos que acceden a isto. Parte da función do sistema de redención era precisamente "redimir" a través do traballo, reeducar, axudar a modificar a ideoloxía do preso, adoutrinalo, resocializalo nos principios do réxime. Lavarlles o cerebro, se queres dicilo así, para poder liberalos canto antes. E non foi a redución da pena por traballo o principal modo de excarceralos, senón a liberdade condicional, -un aspecto tamén pouco tratado que abordo nun segundo libro, centrado en España en xeral, que teño escrito e está á busca de editor-... Todo o sistema está deseñado para os presos que son consecuencia da guerra.
Os presos non se amosaban resignados e submisos, senón que resistían como podían, subliñas.
Os libros de memorias foron escritos polas persoas máis concienciadas, que eran minoría, por iso poden distorsionar a imaxe do que era a resistencia. Si é certo que comunistas, anarquistas... chegaron a organizarse no cárcere. Pero os demais reclusos non foron simples suxeitos pasivos, senón que artellaron pequenos actos de rebeldía. Desde cantar "rancho" en vez de "Franco"...
ACTUALIDADE
"O de Celanova foi o cárcere máis importante de Galicia"
Como condicionou todo ese sistema carcerario artellado ata o 45 o sistema posterior?
Ata o ano 42 van saíndo os decretos e normas que lle dan forma ó sistema do primeiro franquismo. No 45 inclúense algunhas cuestións no Código penal, e no 48 publícase un novo regulamento dos cárceres que funciona nos anos 50. Por exemplo, a idea da redención da pena chega á democracia, e mantense hoxe. Toda a polémica que houbo con De Juana Chaos pola súa redución de pena ten a súa base neste legado do franquismo...
A Illa de San Simón foi símbolo da recuperación da memoria histórica co anterior goberno. É moi representativa do que pasou?
Ten características especiais para facela lugar da memoria, como o feito de ser unha illa: nada simboliza mellor o illamento. Pero en volume de presos, por exemplo, no cárcere do mosteiro de Celanova houbo máis. A de Celanova foi a prisión máis importante de Galicia, se cadra.
Agora xa non é a illa da memoria. Que lle parece como historiador?
As políticas da memoria son cousa dos políticos, cambiou o goberno e cambiou a política. Como historiador, non sei se unha illa é o mellor sitio para un arquivo, nin sei se é necesario que haxa un lugar de memoria na illa. O que é máis importante é que coñezamos o que pasou...
O cambio de política si afectou moito ás asociacións da memoria. Aínda que hai historiadores que xa antes do Ano da Memoria traballaban nisto e agora seguen a facelo...
Hai anos que fixen un estudo sobre o cárcere de Celanova e o concello, que é do PP, nunca me puxo problemas, ó contrario. Unha cousa é a memoria e outra a historia. Cando se fala de memoria, en realidade estase falando moitas veces do presente, non do pasado. Os debates xiran arredor de políticas do presente.