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mércores, 18 de decembro de 2013

Hamás reescribe la Historia en los libros de texto de Gaza


Los manuales de Educación Nacional no mencionan la existencia de Israel

Sobre un gran mapa se lee la palabra Palestina. Incluye toda la tierra al oeste del río Jordan, desde Líbano y Siria hasta el Sinaí. Entre las ciudades de esta nación se hallan Jerusalén, Haifa y Acre. De otras grandes urbes actuales en la zona, como Tel Aviv o Modiin, no hay mención. Se ha borrado minuciosamente cualquier presencia judía y, de hecho, no hay rastro del Estado de Israel. No se trata de un antiguo mapa del mandato británico o un programa político del grupo islamista Hamás, que gobierna la franja de Gaza desde 2007, sino de uno de los tres nuevos libros de texto en la materia de Educación Nacional que este ha distribuido en las 400 escuelas que administra. A los niños, simplemente, no se les habla de Israel.
“Los otros libros estaban casi exclusivamente centrados en el acuerdo de paz de Oslo [1993] y en realidad no trataban sobre los asuntos nacionales o la historia de la nación palestina”, dice Sohaib el Ashi, de 47 años, jefe de estudios de la escuela de secundaria Anas bin Malik en la ciudad de Gaza. “Estos nuevos libros enseñan la realidad, aquella de la que se nos prohibía hablar por las negociaciones de Oslo con los israelíes. Esta generación ya ha estado expuesta a la fuerza ocupadora que es Israel durante su infancia. Es hora de que aprendan también de su pueblo y su historia”, añade. En los libros no se reconoce la existencia de Israel. Cuando hay que referirse a ese Estado, el texto lo menciona como “entidad sionista”.
Un estudio publicado en febrero y financiado por el departamento de Estado norteamericano mantiene que la eliminación del otro es común en libros de texto israelíes y palestinos. Un 76% de los manuales de Israel muestra mapas de la zona sin demarcar territorios palestinos. Tras analizar 30.000 páginas, el estudio, elaborado por el Consejo de Instituciones Religiosas de Tierra Santa, mantiene que un 49% de los libros israelíes que representan a los palestinos en las escuelas estatales lo hacen en términos negativos. En las instituciones religiosas ortodoxas esa cifra asciende al 73%. Uno de esos manuales, en un caso extremo, llegar a tildar a los árabes de "sedientos de sangre". En general, según el estudio, los libros israelíes son mas equilibrados y autocríticos que los palestinos.
Los libros nuevos libros de texto los usan en Gaza 55.000 niños entre el octavo y el décimo grado. Al sionismo, el movimiento que reclama el derecho de Israel a existir como Estado judío con unas fronteras defendibles, los nuevos libros de texto lo tachan de racista. Mantienen que los judíos “no están relacionados con Israel” porque “Israel como nación fue aniquilada” hace miles de años. Mantienen que una de las principales aspiraciones de los israelíes es acabar “forzando a todos los palestinos a que sean como judíos”. “Es la intención de la entidad sionista borrar la identidad árabe e islámica de Palestina para imponer la suya, judía, sobre nuestra historia y geografía, con la ocupación sionista cuyo fin central es convertir esta tierra en un Estado judío”, dice Sohaib el Ashi.
Los niños recitan lo aprendido en los libros. “Palestina es una tierra habitada por grupos árabes procedentes de la península arábiga y que en la antigüedad fue poblada por los filisteos”, dice en una clase de décimo grado Ahmad Bader, de 15 años. “Al ocupar Palestina, los sionistas expulsaron a los habitantes legítimos, destrozaron tierras de cultivo y sitios arqueológicos islámicos”, añade Ehab el Majar, de la misma edad. En los nuevos textos no hay mención del proceso de paz o el acuerdo marco de Oslo. A biografías glorificadoras de líderes tradicionales de la resistencia palestina, como Yaser Arafat, añaden otras como la de Ahmed Yassin, jeque fundador de Hamás, muerto en un ataque de Israel en 2004.
En Gaza hay 465.000 alumnos de primaria y secundaria. La mayoría de escuelas las gestiona Hamás y la ONU opera unas 250. En abril el grupo islamista aprobó una nueva ley por la cual la segregación por sexos es obligatoria para alumnos mayores de nueve años. Hamas ganó las elecciones legislativas palestinas de 2006. Un año después se hizo con el control de la Franja mientras en el Gobierno de Cisjordania quedó el partido secular Al Fatá, al que occidente e Israel consideran como interlocutor legítimo, pese a que no convoca elecciones desde hace siete años. Hamás no reconoce la existencia de Israel. Hasta ahora en ambos territorios palestinos se habían respetado el currículo educativo aprobado por la Autoridad Palestina en Cisjordania, que no tiene directrices para una asignatura de Educación Nacional.
“No hay nada malo en esos libros. Estamos enseñándoles a nuestros niños la historia de su pueblo. No es que estemos cambiando la historia de América”, dice Isra al Modallal, portavoz del Gobierno gazatí. “Por supuesto que hablamos de líderes como el jeque Yassin, pues son quienes cambiaron la historia de nuestro pueblo. ¿Acaso no dicen los libros de texto israelíes que Jerusalén es su capital y ponen allí su bandera? ¿No hay mapas en Israel que dicen que toda Palestina es suya? Nosotros somos un pueblo ocupado y debemos enseñarles a nuestros niños la resistencia. Estos son asuntos vitales para nosotros”. Con los nuevos libros de texto, Gaza se desvía en materia educativa de Cisjordania y complica la consecución de una unidad palestina necesaria para que el proceso negociador, reactivado por EE UU en julio, tenga éxito.

xoves, 12 de decembro de 2013

Las esperanzas se agotan en Gaza


Un año después de la última guerra con Israel, la Franja vive una dura escasez de bienes esenciales y se halla al borde de una emergencia médica

 “La vida es mucho peor que hace un año”. En sus 66 años en la franja de Gaza, Afifa Yerusha no ha visto nunca antes tanta escasez de bienes ni tanto padecimiento. Es de noche y esta viuda preside rodeada de su familia un salón iluminado a duras penas por una pequeña linterna a pilas. Recientemente los cortes de luz pasaron de ocho a doce horas diarias. Su hijo mayor, Ale, ha perdido el trabajo que tenía vendiendo ropa usada a precio de saldo en Egipto a través de unos túneles de contrabando recientemente destruidos. En este hogar viven 11 personas que cada día tienen menos esperanzas que el anterior. “Van todos contra Gaza”, añade Yerusha. “Principalmente Israel. Pero también los partidos palestinos. Hamás y Al Fatá piensan en el poder y no en la gente. Y ahora, lo que nos faltaba, se les suma Egipto”.
El jueves se cumple un año del inicio de la última campaña militar de Israel contra Hamás, la segunda desde que este tomara el poder de la Franja en 2007. Hoy, el grupo islamista se halla notablemente debilitado, con gran pérdida de popularidad en las calles. En estos meses se ha reanudado el proceso de paz entre palestinos e israelíes, del que Gaza, con 1.8 millones de habitantes, ha quedado desconectada. En Egipto ha caído en un golpe el gobierno islamista de Mohamed Morsi, quien se convirtió en el principal aliado de Hamás en la escena internacional y medió el alto el fuego que acabó con la guerra tras siete días. Los nuevos gobernantes egipcios han aislado aún más la Franja, destruyendo la gran mayoría de los túneles de contrabando y limitando notablemente el tránsito de bienes y personas por el único paso terrestre a su país.
“Las guerras de Israel contra Gaza nos han enseñado que no hay lugar al que huir, no hay refugio. Tampoco hay justicia. Israel cometió graves crímenes humanitarios al matar civiles, incluidos muchos niños. Y un año después sigue sin rendir cuentas. Y ahora vienen diciendo que quieren negociar por la paz. Pues sin justicia no puede haber paz”, opina Amjad Shawa, director de la oficina en Gaza de la Red de ONGs de Palestina. “Aquí la gente ya no planifica su futuro. Martin Luther King dijo que tenía un sueño. Ojalá nosotros tuviéramos la capacidad de soñar”. En la guerra murieron 167 palestinos, 20 de ellos menores de 12 años, según la organización Btselem. También fallecieron seis israelíes.
Muchos oficiales, activistas y civiles gazatíes repiten una misma conclusión a la que han llegado a raíz de una experiencia compartida: aunque Israel se retiró de la Franja en 2005, esta, para ellos, sigue bajo ocupación. “Es ocupación, de las peores”, asegura Isra al Mudallai, portavoz del gobierno gazatí. “Según la convención de Ginebra el poder ocupador tiene una serie de obligaciones sobre los ciudadanos ocupados, como garantizar que los enfermos tienen acceso a medicamentos o los niños a educación. Israel en este caso nos asfixia y ni siquiera cumple esas obligaciones”.
En 2007 el ejecutivo israelí declaró a Gaza “entidad hostil”. A sus botes pesqueros les permite faenar sólo seis millas mar adentro. No hay aeropuerto que funcione ni espacio aéreo en la Franja. En los pasados años, Israel ha cerrado tres cruces de mercancías, dejando sólo hábil uno al sur, por el que el año pasado pasaron 57.440 camiones. La mayoría de las importaciones fueron materiales de construcción, un bien cuya entrada suspendió Israel el mes pasado después de descubrir un túnel de más de un kilómetro de longitud desde la Gaza hasta su subsuelo, cubierto con placas de hormigón que sospecha que vienen de sus propias cementeras.
Israel considera que ese túnel no era de contrabando, sino que iba a servir para cometer ataques. Su ejército ha descubierto y destruido ya al menos tres similares este año. La guerra de 2012 debilitó militarmente a Hamás y a otros grupos islamistas. Los ataques con cohetes y morteros desde Gaza a territorio israelí han descendido dramáticamente, de 641 en 2012 a solo 67 en lo que va de año.
Egipto también ha comenzado su propia campaña contra los túneles de la Franja, lo que ha provocado en esta una grave crisis energética. La única planta eléctrica cerró parcialmente a principios de mes, porque funciona con diésel. El gobierno gazatí obtenía la mayoría de ese fuel a través de los túneles de contrabando, a precio subvencionado egipcio. Ahora depende de los envíos que la Autoridad Palestina en Cisjordania, controlada por el partido Al Fatá, quiera venderle, a precio israelí, más elevado, y con impuestos.
La escasez y el alza de precio de fuel ha llevado a muchos gazatíes a modificar sus coches para poder alimentarlos de las botellas de gas que normalmente se emplean para cocinar. Y los suministradores de gas, en consecuencia, no pueden dar abasto a la demanda. “Antes ya teníamos problemas para rellenar estas botellas. Hoy se las llevan para los coches y mucha gente no puede ni cocinar”, explica Amir Greder, de 33 años, dueño de una distribuidora de bombonas, sin nada que hacer tras su mostrador.
Los cortes eléctricos han forzado a Hamás a declarar la Franja en estado de alerta médica. En total, 88 máquinas de hemodiálisis, 113 incubadoras y 45 quirófanos corren riesgo de no funcionar o quedar a oscuras. “Dentro de poco sucederá una catástrofe a raíz del cierre de la planta eléctrica”, asegura Mufid al Mejalilati, ministro de Sanidad. “La comunidad internacional debe tomar medidas urgentes”. A Mahmud Murad, de 32 años, le han anulado ya varias veces la diálisis que sus riñones necesitan. Él, en su silla de ruedas, ante el hospital Al Shifa, encoge los hombros, resignado. Le dijeron que podría ser tratado el fin de semana, pero la electricidad se acaba de marchar. Dice no tener esperanzas. “¿Esperanzas? Hace tiempo que no tengo. Estamos desahuciados”.

domingo, 24 de febreiro de 2013

El fotógrafo sueco Paul Hansen gana el World Press Photo


El fotógrafo muestra la desesperación de dos hombres con los cadáveres de sendos niños en brazos. El galardón cumple su 56 edición como el más importante de su clase
El fotógrafo sueco Paul Hansen ha ganado la 56º edición del World Press Photo, correspondiente a 2012, con una imagen de Gaza. La imagen muestra la desesperación de dos hombres palestinos que llevan el cadáver de unos niños, muy pequeños, envuelto en sábanas blancas. El galardón es el más importante de su clase en el mundo, y al jurado le ha impresionado la forma en que Hansen ha sabido plasmar esa tragedia: “Ahí está todo, el dolor y el enfado; la desesperación y la pérdida. La fuerza de la foto radica en ese contraste con la inocencia de los pequeños. No se puede olvidar”, ha dicho Mayu Mohanna, miembro peruana del jurado.
Hansen, que trabaja para el diario sueco Dagens Nyheter, explica que los hombres llevaban a los menores por las calles de Gaza hasta la mezquita. El cadáver del padre sigue detrás, en una camilla, y envuelto también en lienzos blancos. Los pequeños, Suhaib Hijzi y su hermano, Mohamed, tenían dos y tres años y perecieron en el bombardeo que destruyó su casa. El misil que reventó el edificio provenía del Ejército israelí.
El fotógrafo español Bernart Armangué (Barcelona, 1978) gana en la categoría de Spot news stories (historias de actualidad) con una imagen también tomada en Gaza, el pasado noviembre, para la agencia Associated Press donde trabaja.
Daniel Ochoa de Olza obtiene un segundo premio en la categoría de Retratos con un reportaje del regreso a los ruedos del torero Juan José Padilla. El fotógrafo también trabaja para la agencia AP. Emilio Morenatti se hace con un tercer premio en la categoría de temas contemporáneos, con una serie de imágenes de las manifestaciones de Barcelona contra los recortes, el 29 de marzo de 2012, para AP.
El español Samuel Aranda fue el vencedor del certamen en 2011, con la imagen de un herido en Yemen durante las revueltas de la primavera árabe. Publicada en The New York Times, y tomada en la capital Sana, mostraba a una mujer cubierta con un velo consolando a un familiar herido.
El World Press Photo fue creado en Holanda en 1955, cuando los fotógrafos nacionales transformaron su propio concurso en uno internacional. El primer trofeo fue entregado en Ámsterdam. La Cámara de Plata holandesa se sigue otorgando, pero el poder de convocatoria de World Press Photo fue inmediato: el primer año, 42 fotógrafos de 11 países presentaron 300 imágenes. Para 1990, los aspirantes al premio sumaban ya 1.280 llegados de 64 países y con 11.043 fotos. Esta vez, han sido 5.666 candidatos de 124 países, con 103.481 fotos en mano. Además de 10.000 euros en efectivo, el ganador Hansen se llevará una cámara Canon y un lote de lentes.

mércores, 17 de outubro de 2012

Human Rights Watch denuncia torturas por las fuerzas de Hamás en Gaza


La organización detalla abusos sistemáticos contra detenidos por parte de las fuerzas de seguridad del Gobierno de la Franja
La organización de derechos humanos Human Rights Watch ha publicado este miércoles un informe en el que acusa a las fuerzas de seguridad de Hamás de torturar y al sistema de justicia de la franja de Gaza de “violar de forma sistemática los derechos de los detenidos”.
“Hay una amplia evidencia de que los servicios de seguridad de Hamás torturan a personas detenidas, con impunidad y que deniegan a los prisioneros sus derechos”, sostiene Joe Stork, vice director para Oriente Próximo de HRW, en un comunicado que acompaña al informe publicado.
HRW documenta tres casos de ejecuciones de detenidos, cuyas condenas se sustentaron en confesiones obtenidas “aparentemente bajo tortura”. Detalla además la organización con sede en Nueva York casos de detenciones arbitrarias, encarcelamientos en celdas de aislamiento y de privación a los reos de acceso a un abogado. La organización resalta además la impunidad de la que gozan los miembros de las fuerzas de seguridad y del sistema judicial que perpetran los abusos.
Uno de los casos que destaca HRW es el de Abdel Karim Sharir, detenido en el verano de 2008 por milicianos de Hamás y asilado durante tres semanas en un lugar secreto. La madre de Sharir relató a la organización de derechos humanos que cuando vio a su hijo tras el interrogatorio, tenía quemaduras en el cuerpo y marcas de haber estado atado con una soga en las manos y en los brazos. Sharir fue ejecutado en mayo de 2011, condenado por presunta colaboración con Israel.
Hace cinco años que Hamás se hizo con el poder en la franja de Gaza; un territorio en el que viven algo más de millón y medio de palestinos y que se encuentra sometido desde entonces a un bloqueo por parte de Israel. El movimiento islamista Hamás ejerce un dominio absoluto en la franja después de triunfar en las urnas y de desalojar por la fuerza a sus adversarios políticos.
Resulta relativamente frecuente dar con testimonios de detenidos sometidos a abusos durante su custodia en Gaza. Los habitantes de la franja conocen a la perfección los nombres de las torturas y las posiciones más habituales a las que someten a los presos. Numerosos residentes de la franja entrevistados por este diario en diversas ocasiones, aseguran que la detención equivale a los malos tratos en las celdas de Gaza.