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domingo, 12 de xaneiro de 2014

Alan Turing recibe el indulto póstumo


La reina de Inglaterra ha emitido el perdón real al matemático Alan Turing, 60 años después de su fallecimiento
La figura clave en el bando británico de la Segunda Guerra Mundial y el visionario de la informática fue condenado a la castración química por ser homosexual
Mónica Zas Marcos 24/12/2013 – eldiario.es

Gran Bretaña ha concedido este martes el tardío perdón a una de las figuras más relevantes de su historia contemporánea. La misma nación a la que el brillante matemático cedió sus conocimientos algorítmicos, le devolvió el "favor" condenándole en 1952 a la castración química por admitir su homosexualidad. Casi seis décadas después de su enigmática muerte -y con un esfuerzo desmesurado por parte del secretario de Justicia, Chris Grayling- se le ha concedido el indulto en virtud de prerrogativa real otorgada por la reina Isabel II.
Su cooperación, decisiva para la victoria británica, en la Segunda Guerra Mundial o las bases que dejó en su legado en favor de la investigación informática, no le salvaron de una sociedad opresiva y homófoba que no dudó en sentenciar a uno de sus héroes nacionales por "atentado contra la moral pública". 
La vida privada del genio ha resultado ser un quebradero de cabeza para los historiadores hasta sus últimos días. El cianuro y su temprana edad fueron las dos claves de una muerte que alimentó todo tipo de hipótesis shakesperianas. En 1954, con 41 años, moría  envenenado por una manzana cayendo en la broma macabra del destino de quien siempre había admitido que Blancanieves y los siete enanitos era su cuento preferido. Accidente o suicidio, su trágico final llegó dos años después de que el gobierno británico le diese un ultimatum: o la cárcel o inyecciones de estrógeno.
Un perdón no recíproco
El moimiento para restaurar la imagen de Turing culminó cuando se presentó una moción en la Cámara de los Lores para oficializar el indulto, promovida por el barón John Sharkey. Finalmente, el martes la reina Isabel II emitió el indulto al amparo de la Real Prerrogativa de Misericordia, tras ser demandado por el actual ministro de Justicia, Chris Grayling. "Turing se merece ser recordado y reconocido por su fantástica aportación a los esfuerzos de guerra y por su legado a la ciencia. Un indulto de la Reina es un tributo adecuado para un hombre excepcional", indicó el político británico.
En 2009, el entonces Primer Ministro, Gordon Brown presentó sus excusas admitiendo que Alan Turing había sido tratado de forma "horrible". Disculpas que llegan a destiempo y que se suman a los reconocimientos insustanciales a quien ya no puede agradecerlos, ni perdonarlos.
Los científicos a una
"Una computadora puede ser llamada inteligente si logra engañar a una persona haciéndole creer que es un humano", decía Turing, quien consiguió en 1936 establecer el primer modelo teórico de inteligencia artificial en las máquinas. Pero su figura quedaría eternamente ligada a los algoritmos cuando fue reclutado por los servicios de inteligencia británicos para descodificar las señales secretas del ejército nazi. Bletchley Park fue su parque de recreo, en el que dejaría una huella imborrable de genialidad al diseñar la "bomba" que desmontaría las Enigma alemanas. Tras juzgar el "fallo grave en su carácter", las autoridades le obligaron a abandonar el Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno ( GCHQ, centro de escuchas).
El visionario matemático dejó una herencia clave para el desarrollo de la ciencia, la Inteligencia Artificial e incluso de la medicina regenerativa. En el centenario de su nacimiento, la comunidad científica y Stephen Hawking se sumaron a una denuncia conjunta abanderando su memoria y exigiendo a David Cameron el perdón formal para Alan Turing, a través de una carta en el Daily Telegraph
El mensaje emitido por Hawking y otros diez científicos cuenta con firmas como la del astrónomo real Martin Rees o Paul Nurse, responsable de la Royal Society. El entonces ministro de Justicia, Tom McNally, consideró que el perdón " no es apropiado ya que Turing fue propiamente condenado por lo que en esa época era un delito criminal".
El indulto real llega con la intención de vendar las heridas de uno de los episodios más bochornosos de la historia británica, en la que los verdaderos héroes son los más de 50.000 hombres que fueron víctimas de estas prácticas medievales por su orientación sexual.

mércores, 15 de maio de 2013

Los 50 años del escándalo de sexo y espionaje del 'caso Profumo', recordados por el arte


Las relaciones entre el ministro de Guerra John Profumo y la corista Christine Keller tumbaron a un gobierno conservador del Reino Unido en plena Guerra Fría.
El escándalo, que saltó cuando se supo que ella también se acostaba con un espía soviético, convirtió a Keller en una celebridad del pop británico.
La exposición "Scandal '63" reúne los productos artísticos nacidos al pairo del asunto y permite redescubrir a la gran pintora Pauline Boty, prematuramente muerta.
"Pauline Boty: artista pop y mujer".
Pauline Boty co seu cadro Scandal '63, inspirado no caso Profumo
ÁNXEL GROVE. 05.05.2013 – 20minutos.es
Una corista convertida en sensación nacional —la foto en la que posa desnuda tras la silla con un mohín pícaro es una de las grandes imágenes de la segunda mitad del siglo XX—; un ministro de Guerra, casado, conservador y con título nobiliario, pillado en peligrosas aventuras de cama y contando mentiras a la Cámara de los Comunes; un agregado naval de la Embajade de la URSS que en realidad era espía y que también estaba liado con la misma chica, a su vez amante de un vendedor de heroína al menudeo...
¿Más pimienta? Añadan el año, 1963, en plena cúspide paranoide la Guerra Fría, y el lugar, Londres, capital del artificio, la doble moral y la prensa amarilla, y ya tienen montada la trama de uno de los grandes escándalos políticos de la segunda mitad del siglo XX, el caso Profumo.
Dimisión por "problemas de salud"
El 50º aniversario del tremendo lío de sexo, mentiras y secretos militares que llevó a la renuncia al entonces primer ministro tory Harold McMillan (que no fue muy original a la hora de justificar la dimisión: "problemas de salud") es recordado ahora en varias exposiciones en el Reino Unido, donde el escándalo se integró en la cultura popular, fue explotado por los medios de comunicación y utilizado por los artistas de la emergente generación del pop de los años sesenta del Swinging London.
Scandal '63: The Fiftieth Anniversary of the Profumo Affair (El escándalo del 63, el 50º aniversario del caso Profumo), en la National Portrait Gallery de la capital británica hasta el 15 de septiembre, demuestra que, pensemos lo que pensemos, los ingleses tienen una envidiable capacidad para exhibir los trapos sucios cuando todavía las manchas no han sido lavadas por el tiempo.
El museo público nacional saca de sus almacenes todas las obras de arte generadas por el asunto, entre ellas una colección de fotos de la gran protagonista, Christine Keeler, la showgirl de familia obrera que trabajaba en clubes nocturnos y era amante en días alternos del ministro John Profumo, el espía rezident de la URSS en Londres Yevgeny Ivanov y el camello de drogas en el submundo londinense y promotor de jazz Johnny Edgecombe.
La sesión de la silla
Entre las obras que se exhiben están, por supuesto, las fotos que Lewis Morley hizo a Keeler en la famosa sesión de la silla, aunque no se exponen otras mucho más explícitas de la muchacha, que entonces tenía 21 años y no llegó a ser acusada de ningún delito. Las imágenes, tomadas en pleno apogeo del escándalo, eran, en teoría, para promocionar la película The Keeler Affair, un documental para el que ella había firmado un contrato que la obligaba a posar desnuda, aunque en el último momento se echó para atrás y logró que las imágenes no revelasen nada.
La silla se convirtió en una de las más vendidas
Una de las fotos, la que abre esta pieza, fue filtrada por alguien —nunca se supo quién— al tabloide sensacionalista Sunday Mirror, que la publicó a toda página en portada. Buena parte del público del Reino Unido se enamoró de Keller, sensual y atrevida, y, de paso, convirtió en un éxito de ventas la silla del diseñador danés Arne Jacobsen, el modelo conocido como 3107 chair, uno de los muebles más copiados de la historia. Para evitar pagar copyright al diseñador, el fotógrafo Morley utilizó una copia pirata para sentar a Keller.
Pauline Boty, menospreciada por Hockney y Blake
La exposición de la National Portrait Gallery permite el redescubrimiento de una artista injustamente olvidada, Pauline Boty, de la que se expone una foto —la pintura original desapareció— en la que posa con un cuadro basado en la imagen de Keller en la silla. Muy dotada y de gran producción, Boty fue menospreciada por la crítica y por algunos de sus contemporáneos del movimiento pop inglés (era amiga de los muy admirados David Hockney y Peter Blake), que siempre la consideraron poco más que una muchacha agraciada. Tiene cierto sentido que Boty se haya interesado por la figura de Keller, también manipulada y uitilizada por su condición femenina.
No es la única exposición con obras de Boty que se va a celebrar en el Reino Unido. La antología Pauline Boty: Pop Artist and Woman (Pauline Boty: artista pop y mujer) está anunciada, entre el uno de junio y el 16 de noviembre, en la Wolverhampton Art Gallery, la primera muestra en un museo de una artista "largamente ensombrecida por sus compañeros masculinos", apuntan los organizadores. Entre los 40 cuadros que se mostrarán al público, muchos nunca antes exhibidos, hay collages con gran carga política.
El interés por la obra de Boty no repara las heridas de una vida de práctico olvido y una trágica muerte prematura, en 1966, a los 28 años, tras padecer un cáncer inoperable mientras estaba embarazada y negarse al tratamiento por temor a perder el feto. Solamente fumaba marihuana para mitigar los dolores y dibujó hasta el día antes de morir.

sábado, 6 de abril de 2013

“La concentración de poder en Reino Unido ha vuelto a niveles victorianos”


Owen Jones es el autor de 'Chavs, la demonización de la clase obrera', un libro en que argumenta cómo el Gobierno y la prensa británicas promueven el odio de los pobres contra los pobres para mantener intacto su poder
Maruxa Ruiz del Árbol – Londres. 30/03/2013. eldiario.es

Owen Jones tiene 29 años, un libro de argumentos sólidos, una carrera política prometedora y 90.000 seguidores en Twitter. Después de hacer lobby dentro de los sindicatos ingleses y ser investigador para un parlamentario laborista, en 2012 publicó 'Chavs, la demonización de la clase obrera', en el que explica con lucidez los mecanismos por los cuales despreciar a las clases más bajas se ha convertido en algo socialmente aceptado. "Hay un intento sistemático por parte del actual Gobierno y de sus medios aliados de pintar a los desempleados y subvencionados como gorrones que viven a expensas del gasto público. La realidad del parado desempleado ha desaparecido del primer plano.". El éxito de su libro le ha convertido además en columnista de The Independent y conferenciante. "Últimamente he llegado a dar hasta 15 charlas a la semana".
El término que se utiliza en inglés para despreciar a esta clase de desfavorecidos es 'chavs', cuya traducción más próxima al castellano podría ser chusma. Durante una charla y un té en la cafetería de la British Library, donde escribe su segundo libro, Owen Jones encuentra paralelismos entre Reino Unido y España. Reconoce que, con todo, no cambiaría sus políticos por los nuestros.
¿Cree que el concepto de 'chav' y el odio al 'chav' es un fenómeno británico o es algo que puede ser extrapolable a otros países?
En toda sociedad hay gente cuyas vidas son más cortas, cuyas vidas son menos saludables... eso es una manera irracional de estructurar la sociedad. La gente de arriba lo racionaliza pensando que ellos están allí porque son más brillantes y trabajan más, y la razón por la que la gente está abajo es porque son menos inteligentes y vagos. Es lo que te quieres contar a ti mismo cuando estás arriba: "Estoy aquí porque me he hecho a mí mismo, merezco estar aquí". Es más incómodo pensar que es por la familia en la que naciste, porque tenías padres que podían cuidar de ti y pagarte una educación y apoyarte económicamente.
¿De qué clase se considera usted?
Soy periodista, soy clase media. Estas etiquetas son problemáticas porque la gente cree que decir que eres de clase trabajadora es que eres pobre. Para mí, quiere decir que te ganas la vida trabajando por los intereses de otra persona. La clase obrera incluye desde basureros a profesores o enfermeras. No es identidad cultural, ni tiene que ver con el sueldo, tiene más que ver con cómo te ganas ese sueldo. Si eres periodista y eres autor, no puedes ser clase trabajadora.
¿Cree que es importante que los obreros vuelvan a tener conciencia de clase para que haya igualdad social?
Absolutamente. El partido conservador proclamó en 1976 que el problema no es la existencia de clases sino la existencia del sentimiento de clase. Quienes dicen que el concepto de clase es un dinosaurio son los más interesados en negarlo porque saben bien que cuando se habla de clase se está hablando sobre quién tiene poder y riqueza. Conviene decir que 'todos somos clase media' incluso cuando la concentración del poder en este país ha llegado a niveles victorianos. Un informe de la ONU ha sugerido que Reino Unido es la sociedad menos igualitaria del mundo desarrollado. Por eso, los periodistas ricos y los políticos acomodados no quieren hablar de clase.
¿Qué alternativa plantea?
Crear un interés común, conciencia de que estamos todos juntos en esto. Es la idea que Occupy trató de dejar en las conciencias aunque la cifra del 99% que utilizó quizá no sea la más ajustada numéricamente. Nos quieren dividir con estrategias muy cínicas, tenemos que odiar al inmigrante que viene y se lleva el dinero de las ayudas sociales pero no mirar hacia arriba. Tenemos que demonizar el Estado de bienestar que protege a los más desfavorecidos pero no mirar para arriba. A menos que redireccionemos el cabreo de la gente hacia quien realmente está acumulando el poder y la riqueza, seguirán odiándose los unos a los otros. Como resultado, la gente de arriba seguirá arriba y las medidas de austeridad se volverán a repetir.
¿Confía en movimientos como Occupy o el de los indignados para promover este cambio?
No, creo que ellos solo pueden desafiar al poder. Lograron rellenar el vacío de la izquierda y creo que lo que hacen bien es crear espacio para el debate y poner asuntos en la agenda. Pero no han sido capaces de ofrecer una alternativa coherente a la austeridad en España o en Reino Unido, lo que tampoco era su trabajo.
¿Tiene usted alguna idea coherente o confía en algún movimiento que la tenga?
Una de las alternativas es Syriza, en Grecia. La única salida es ejercer presión desde abajo. En Reino Unido hay que atacar la triple crisis: la crisis de la vivienda, la crisis de lo sueldos bajos y la crisis del desempleo. El pueblo está cabreado porque se gastan 26.000 millones al año en ayudas a la vivienda... ¡pero es que ese dinero no se está yendo a los bolsillos de los inquilinos sino a los bolsillos de los propietarios, que cobran cantidades por el alquiler que son una auténtica extorsión! El 96% de las nuevas personas que están pidiendo ayuda por vivienda son trabajadores que ganan tan poco que no pueden pagar sus alquileres.
¿Confía en algún partido británico?
Quiero que los laboristas ofrezcan una alternativa coherente y que hagan su trabajo, que es representar a la gente trabajadora. No lo están haciendo. Ha sido una formación tan débil en las últimas décadas que yo no la he conocido en su esplendor socialista. Aun así el partido laborista es la única salida porque no ha habido ningún otro partido de izquierdas desde que este fue fundado hace 113 años que no haya acabado desapareciendo en la irrelevancia, en parte por nuestro sistema electoral. En los últimos 100 años muchos de mis familiares han estado involucrados en ellos: mi tío abuelo en el Partido Laborista Independiente en los años 30... desaparecieron en la insignificancia. Mi abuelo era del partido comunista... sucedió lo mismo. No logró ningún apoyo masivo en este país. Mis padres se conocieron militando en un partido troskista, también desaparecido, lo mismo ha pasado con Socialist Alliance, y Respect, ninguno de esos partidos fueron a ninguna parte.
Con toda esa tradición familiar, ¿quiere hacer carrera política?
Me han preguntado si quería unirme a cuatro plataformas distintas y he dicho que no porque no tenía conexión con ellos. El problema que tengo ahora es que nadie me ha elegido por lo que mi posición es la de un agitador, no la de un representante del pueblo. Creo que necesitamos socialistas en el Gobierno, lo que no estoy tan seguro es que esa gente tenga que ser yo necesariamente.
¿Qué opinión le merece el movimiento italiano de Beppe Grillo, el M5S?
Es otro movimiento que ha crecido a la sombra de la inexistencia de una izquierda fuerte. Los italianos están tan enfadados con sus políticos que un comediante inconformista puede convertirse en un héroe. De alguna manera lo encuentro deprimente porque Beppe Grillo no tiene soluciones coherentes para Italia ni para sus trabajadores. Soy un socialista que quiero que la izquierda canalice la frustración y el cabreo de la gente contra aquellos que han causado la crisis y no creo que un comediante pueda hacerlo.
¿Qué herramientas tienen las clases más bajas para hacer cambiar la situación?
Las huelgas, la desobediencia civil –Reino Unido tiene una historia muy orgullosa de desobediencia civil–, el uso de medios de comunicación social. Pero cada uno tiene diferentes límites de compromiso. Yo no creo en revoluciones violentas pero desde luego el cambio social no llega de la generosidad de la gente que está abajo con los que están arriba sino con el sacrificio de la gente de abajo que tiene esperanzas en cambiar el sistema. La esperanza es un factor clave que ahora no está muy extendido. El cambio se produce por la combinación de cabreo, frustración y esperanza. Sin esperanza obtienes resignación, y desesperación.
Su libro se ha publicado en Reino Unido y España. ¿En algún país más?
En Estados Unidos, donde el New York Times sacó un artículo muy largo sobre él. Además ha sido traducido al alemán y al coreano.
Cuando estaba escribiendo el libro, ¿pensaba en una audiencia específica?
En realidad no estaba muy preocupado por que el libro fuera leído. Lo que realmente pretendo es crear un debate sobre clases. Ha tenido tanto éxito por el momento en el que fue publicado, justo en medio de los recortes y después de los disturbios.