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sábado, 13 de agosto de 2011

Prohibido rodar cine en gallego


Enrique Baixeras vuelve a exhibir su corto secuestrado en 1974 por la policía
DANIEL SALGADO 15/07/2011
O cadaleito (1976)
En 1974, filmar un relato sobre el amor desesperado, casi suicida, de un hombre encaramado a un fresno podía acarrear desagradables encuentros con la policía. Sobre todo si la película de 16 milímetros llevaba en su banda sonora un idioma estigmatizado: el gallego. Le sucedió a Enrique Rodríguez Baixeras (Ribadeo, 1953) con O documento, su cortometraje inspirado en un cuento de Ánxel Fole y uno de los intentos pioneros de rodar cine en la lengua de Galicia. "Usted lo que tiene que hacer son películas en castellano, que es el idioma de la patria", amenazaron los grises, en una comisaría de A Coruña, a Baixeras. La copia positivada de O documento se perdió en los sótanos del tardofranquismo y nunca, apenas, se volvió a proyectar. Hasta ayer, en Ribadeo, de la mano de la asociación cultural Francisco Lanza.
Fue la villa de A Mariña, precisamente, el escenario de la película. En concreto, recuerda quien interpretó al protagonista -el ahora periodista de Efe Juan López Rico-, la zona del monte de Santa Cruz para los exteriores y una casa señorial cercana a San Roque para los interiores. "Nosotros teníamos un club de cine amateur en A Coruña, con Miguel Gato o Xavier Iglesias", hace memoria, desde Foz, Rodríguez Baixeras, "y hacíamos nuestras cosas en Súper8". A morte do Marsical, por ejemplo, que utilizaba los paisajes de Ferreira do Valadouro para enmarcar la historia de Pardo de Cela. "Todo ese material se ha perdido, pero sí recuerdo que trabajábamos siempre en gallego", añade.
A comienzos de los años setenta, el cine en gallego era una idea clandestina. Los que se atrevían a pensarla funcionaban en grupos -Enroba se llamaba el de Baixeras, otro Lupa- o registraban documental militante -Carlos Varela para la UPG. "Después de aquella experiencia en A Coruña, ya más animado y cuando estudiaba en Madrid", continúa relatando Baixeras, "estaba leyendo A lus do cándil, de Fole, y se me ocurrió hacer una trilogía con tres de sus relatos". O documento fue el primero de ellos. Catorce mil pesetas costó transportar a media hora de imágenes en blanco y negro la historia de un hombre subido a un árbol y despechado por amor. "Como en aquella película de Fellini", dice su director, en referencia a la estrictamente coetánea Amarcord, "pero de casualidad, ¿eh?". Porque antes que el autor de La dolce vita, a Rodríguez Baixeras le interesaba Claude Chabrol. "Los planos iniciales de la película eran como los del principio de El carnicero", explica divertido.
Al centro de aquel rodaje llegó Juan López Rico de casualidad. "Yo era amigo de Enrique desde la infancia", cuenta, "y le estaba ayudando en la producción del corto; quien iba a protagonizarlo competía en traineras y el día de la grabación no apareció. Así me subí yo al árbol". "Que me tiro, que me tiro", repetía el actor, mientras curas, maestros y otros personajes, mayormente encarnados por gentes del lugar, pasaban por debajo. Incluido Juan Antonio García Díez, que más tarde ejercería de ministro con Adolfo Suárez y que entonces veraneaba en Ribadeo. "Pero en realidad, yo nunca he visto la película y el cine no consta en mi currículum", asegura riendo López Rico.
El que casi nadie haya visto O documento, al contrario que la segunda pieza de la trilogía incompleta -O cadaleito (1976)-, lo podría explicar la policía franquista. En las III Xornadas de Cine de Ourense, aquel año de 1974, O documento compartió cartel con A tola, la adaptación de un cuento de Francisco Taxes realizada por Miguel Gato. Al gobernador civil no le chistó el asunto y mandó secuestrar los filmes. "Me avisaron de que me marchara, que los agentes estaban preguntando por mí", rememora Enrique Baixeras, "inmediatamente regresé a A Coruña, a casa de mis padres. Allí me esperaba la policía". En la comisaría el interrogatorio versó sobre cuestiones lingüísticas. "Fue absurdo; la película de Gato sí que era una alegoría política, pero la mía no; les molestó que estuviese en gallego", deduce.
Así desapareció la película original, que sobrevivió a partir del copión -el positivo que se usa para el montaje- conservado por el director. "Años después trabajé en la Filmoteca Española, en Madrid", relata, "con Daniel Pérez [natural de Nadela, en Lugo, y actual responsable técnico de la institución] y lo desposité en sus fondos". O documento solo vio de nuevo la luz del proyector en Foz y en Lugo, cuando en 1997 dedicaron a Ánxel Fole el Día das Letras Galegas. "Un vhs a partir del copión, la misma que [ayer] en Ribadeo; no está en muy buenas condiciones", admite.
Baixeras lo intentó un poco más en el planeta cine. Pero no mucho. "Volví a Foz y monté una granja de vacas", dice, "acabé muy desilusionado".

luns, 28 de decembro de 2009

El esperanto y Babel


En 2009 se celebraron los 150 años del nacimiento del inventor del idioma y el centenario del congreso barcelonés

XAVIER THEROS - El País - 28/12/2009

Si el pasado 15 de diciembre consultaron Google verían que una bandera verde y blanca -con una estrella verde- aparecía adornando su logotipo. Estos colores corresponden al esperanto, y aparecían con motivo del 150 aniversario del nacimiento de Lázaro Zamenhof, su inventor. Con un tono que recuerda a Tolkien, este oftalmólogo polaco creó una lengua franca según el lema Cada uno con su lengua y una lengua para todos. Actualmente, se calcula que existen unos dos millones de esperantistas en el mundo, sobre todo en países como Hungría, Bulgaria y Brasil. Aunque el lugar donde se publica y se promueve más este idioma es China, dato que hay que tener muy en cuenta.

Su creador -un judío de origen alemán, nacido en Polonia y educado en Rusia-, fue un raro caso de talento prematuro. Tuvo la idea en la adolescencia, tras leer la historia bíblica de la torre de Babel. Buscando la forma de simplificar el latín encontró la manera de "retornar la unidad a la familia humana". Aunque su padre quemaría sus papeles mientras estudiaba en Moscú, y se vería obligado a comenzar de cero.

Zamenhof es el segundo médico extranjero con más calles dedicadas en Cataluña y su aniversario se celebró en Barcelona en el gabinete anatómico de la Academia de Medicina de Cataluña. Durante el acto, el lingüista Lluís de Yzaguirre -director del Laboratorio de Tecnologías Lingüísticas- se preguntó si el esperanto sería una lengua del tercer milenio. Por lo visto, a finales del siglo XXI se prevé que sólo queden 100 lenguas en el planeta. El 95% de las actuales desaparecerán, a medida que las lenguas hegemónicas se impongan. Tras la llamada fractura digital, el vigor de una lengua se mide ya por su uso en la red. Se calcula que hay unas 6.000 lenguas en el mundo (521 de las cuales están sólo en Nigeria). De estas, Wikipedia recoge 271 (el 5% del total), Linux se ofrece en 143 idiomas y Microsoft sólo utiliza 45 (el castellano ocupa el tercer puesto, el catalán el 15 y el esperanto el 21). De las lenguas artificiales, el esperanto sólo está por detrás del indonesio y del suajili; y muy por delante de otras como el volapuk, el ido, el interlingua, el novial y el toki-pona, a cuyo vocabulario pertenece la palabra "puki-nuki" del anuncio de Iberdrola.

En nuestro país, intelectuales como Juan Luis Vives y Carlos Aribau ya habían preconizado una lengua universal. Uno de los primeros introductores del esperanto en España fue Pi i Margall, ex presidente de la Primera República. En 1902 se editaba en Valencia un primer diccionario castellano-esperanto y en 1904 llegaba a Cataluña. Este año también se ha celebrado el centenario del Congreso Internacional de Barcelona de 1909, al que asistieron Joan Amades, Andreu Nin y Salvador Dalí (padre). El propio Zamenhof fue recibido en aquella ocasión con las calles engalanadas con banderitas verdes y nubes de confeti.

En las décadas de 1920 y 1930, el esperanto despertó un gran interés entre republicanos y anarquistas y durante la Guerra Civil; la CNT, el POUM y la Generalitat publicaron textos y revistas en esperanto, como el famoso diario Popola Fronto. Tras la persecución durante el franquismo, el esperanto parece volver a gozar de buena salud. Hay incluso un grupo musical que compone en esta lengua -Caj Tiel Plu-, y se publica a autores esperantistas; como el húngaro Ferenc Szilágyi, a quien se ha editado recientemente la novela La liberación del juez (ed. Alpha), en esperanto y castellano.

luns, 2 de novembro de 2009

«Lúa de Alén Mar» venceu a presión franquista sobre ou galego hai 50 anos


Ou poemario de Guerra dá Cal, que impactou en EE.UU., Francia, Brasil e Portugal, cumpre medio século

Joel Gómez- La Voz de Galicia- 31/10/2009

Ou 31 de outubro de 1959 Galaxia editou Lúa de Alén Mar , ou primeiro poemario de Ernesto Guerra dá Cal. Ese volume foi aplaudido pola crítica galega e conseguiu que as Letras do país vencesen a presión que exercía ou franquismo contra elas, polo impacto que supuxo ou que por vez primeira nese período nomes de referencia dous campos literario e dous estudos literarios en Estados Unidos, Francia, Portugal, Brasil, Italia, Porto Rico, México, Checoslovaquia ou Mozambique ou valorasen en publicacións especializadas.

Ás poucas semanas principiou a recepción: Ánxel Fole, Manuel Rabanal, Xosé Luís Franco Grande, Aquilino Iglesia Alvariño, Ramón Lorenzo, Vicente Risco, Fernando Mon e Otero Pedrayo difundiron entre 1959 e 1960 críticas en xornais galegos, que destacaban as innovacións do libro, en especial estilísticas, temáticas e ortográficas.

Otero Pedrayo, na altura a figura de referencia do galeguismo, por dúas veces se ocupou dese produto. Nunha delas, en La Voz de Galicia, salientou ou «sentido occidentalista e europeo, compostelán e atlántico» de Lúa de Alén Mar , que colocaba en diálogo con Paio Gomes Charinho ou Rei Sabio, António Nobre e Rosalía de Castro.

Ou galeguismo tivera fortes enfrontamentos co franquismo, mesmo non exterior, como a denuncia presentada en Montevideo perante a Unesco en 1954 pola represión contra ou idioma. Foi por iso polo que acolleu con satisfacción este poemario de Dá Cal, que conseguiu un ansiado impacto internacional para a literatura galega.

Publicacións tan prestixiosas como a Revista Hispánica Moderna, dá Columbia University; ou Books Abroad , dá Universidade de Oklahoma, en Estados Unidos, difundiron reseñas asinadas por Emilio González López e polo hispanista Manuel Jato Macías. Ou propio Ramón Piñeiro divulgou ou poemario en Ínsula; e Concha Castroviejo e ou brasileiro Luiz dá Costa Lima Filho en Informacións e en Cadernos Hispanoamericanos , de Madrid.

En tres continentes

Ou recoñecemento chegou en tres continentes, algo difícil de imaxinar entre vos escritores galegos dá altura. Ou poeta e crítico Manuel Bandeira, Eduardo Portella, Euryalo Cannabrava e Antônio de Oliveira Coelho, en Brasil; Eugenio Granell, en Francia; Helena Cidade Moura, Rodrigues Lapa, Maria Joaquina Nobre Júlio, Francisco José Velozo, António Losa ou Jacinto do Prado Coelho, en Portugal; Aurora de Albornoz, en Porto Rico; Giuseppe Carlo Rossi, en Italia; ou recentemente desaparecido Daniel Cortezón, e Raymond Sayers, Antônio Houaiss e William Myron Davis, en Estados Unidos; Joaquim Montezuma de Carvalho, en Mozambique; Zdenek Hampejs, en Checoslovaquia; ou Manuel García Barros, en México, tamén manifestáronse nos anos sesenta sobre Lúa de Alén Mar , reeditado pola Agal en 1991.

Non poemario está moi presente a infancia de Dá Cal en Quiroga e as paisaxes do Sil e do Lor. Nas súas páxinas tamén se encontran algúns dous poemas máis citados dás letras galegas producidas non século pasado, como Ladaínha a Rosalía de Castro, Frol de Mágoa, Minha Terra e Poema a Luís de Camõé , algúns tamén musicados.

Varios estudosos dedican atención nos últimos anos a este libro e ao resto dá poesía de Dá Cal, a pesar do seu ostracismo nos medios académicos oficiais, e de ser ignorado en recentes historias dá literatura galega.