Amosando publicacións coa etiqueta vida cotiá. Amosar todas as publicacións
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domingo, 22 de decembro de 2013

Aquellos maravillosos años


Por: Virginia Collera | 04 de diciembre de 2013

Quienes reconozcan como propias estas imágenes –las cintas VHS, las casetes, los patines Sancheski, el autocross, el bocadillo de chocolate– probablemente hayan cursado la EGB. Y para ellos, para los nostálgicos al menos, está destinado el libro de Javier Ikaz y Jorge Díaz Yo fui a EGB, un volumen que compendia los “iconos” de esa generación que pasó por el colegio entre 1970 y 1990 con el propósito, explica Ikaz, de “reactivar recuerdos de esa época, de quitar telarañas y alcanfor”.
Esos escolares caracterizados por el mal pelo, las ropas de colores chillones y la predilección por la bollería industrial conforman, aseguran los autores, “una banda”. Insisten en que no han entrado en valoraciones sociológicas, pero… “Está claro que es más fácil hacer un libro así de una generación como la de EGB porque somos más homogéneos. Había dos canales de televisión, en el supermercado había dos clases de yogures... Hoy hay una mayor fragmentación”, señala Ikaz.
En realidad, Yo fui a EGB empezó como una página de Facebook, y su comunidad –hoy suman más de 678.000 fans– reclamó un blog que actualizan sin descanso. “Siempre tiene mucho éxito todo lo que colgamos sobre Verano Azul, la serie V o la Bola de Cristal, pero también tienen mucha repercusión aquellos posts en los que hablamos de juguetes que no tenían ni nombre y pensábamos que solo teníamos nosotros, o expresiones que creíamos que solo decíamos nosotros y nos damos cuenta de que, en realidad, las sabía todo el mundo”, explica Ikaz.

Y cómo no, esa generación EGB y, por tanto, analógica, acabó demandando también un libro que, para sorpresa de los autores, ha trascendido sus lectores naturales. “Curiosamente lo leen los padres que no fueron a la EGB pero que eran quienes comparaban las carteras y los phoskitos a sus hijos, y también los hijos de quienes sí fueron a la EGB y ahora entienden por qué sus padres dicen efectiviwonder o digamelón. En la presentación del libro, un lector nos contó que su hija vio en el libro a ET y no sabía quién era, así que él se pasó un buen rato explicándoselo”.

sábado, 21 de decembro de 2013

Muestran la obra de Fred Stein, hijo de un rabino, exiliado y pionero de la foto documental


Un libro y una exposición redescubren a uno de los primeros fotoperiodistas.
Escapado de la Alemania nazi, trabajó primero en París y después en Nueva York.
Sus fotos exhalan la fuerte empatía que sentía por los demás y que le permitía lograr retratos y fotos callejeras dinámicas pero, sobre todo, profundas.
ÁNXEL GROVE. 03.12.2013 - 17:51h 20minutos.es
New York, 1943
"Cuando me cruzo con una persona en la calle, quiero conocer su historia". Fred Stein (1909-1967) no podía evitar sentir atracción por los demás. No era, como algunos fotógrafos callejeros, un cazador de momentos: deseaba ir más allá, ahondar en la peripecia de las personas que convertía en protagonistas de sus dinámicas imágenes. Dotado de un gran don de gentes, hablaba con los
Aunque nunca se suele colocar a Stein entre los grandes maestros del sigflo XX, su obra merece, por novedosa, una urgente relectura. Fue de los primeros, por ejemplo, en tomar fotos espontáneas aprovechando la rapidez y funcionalidad de las cámaras réflex de 135 mm, especialmente la Leica, a la que consideraba la máquina de su vida. También fue un pionero de la fotografía documental que se desarrollaría plenamente en los años posteriores a la muerte del artista.
"El lugar histórico que merece"
El olvido de Stein queda paliado con la exposición Fotografien von Fred Stein, que se exhibe en el Museo Judío de Berlín hasta el 23 de marzo de 2014, y el libro Fred Stein. Paris, New York [200 páginas, 49,9 euros], que publica la editorial alemana Kehre. Ambas iniciativas colocan al fotógrafo "en el lugar histórico que merece", señalan los promotores.
Hijo de un rabino judío de Dresde, Stein se afilió a las juventudes socialistas a los 16 años y estudió Derecho, pero en 1933, convencido de que en Alemania le esperaba la muerte dada la persecución racista de los nazis, escapó a París tras lograr convencer a las autoridades de que se marchaba temporalmente con su esposa de luna de miel. En la capital francesa se dedicó profesionalmente a la fotografía, sobre todo firmando reportajes callejeros.
Retratos a Einstein, O'Keefe, Chagall...
En 1943, después de la invasión alemana, la pareja y su hija escaparaon a Marsella escondidos en los baños de un tren de pasajeros, y lograron encontrar acomodo en un barco que viajaba a los EE UU.  Establecido en Nueva York, siguió retratando las calles y, a partir de 1950, se interesó por los retratos. Firmó algunos notables a personalidades como Albert Einstein, Georgia O'Keefe y Marc Chagall.
Las fotografías más llamativas de este fotógrafo incansable y de enorme humildad siguen siendo las escenas callejeras, cuando se confundía con el otro para encontrar, "en solamente un segundo, aquel rasgo del carácter que sea más característico que los demás".
En el libro que se edita ahora, la biógrafa de Stein, Rosemary Sullivan, escribe: "Era un exiliado y fue el destino quien le hizo vivir siempre como un forastero. Ese es el punto de vista de su visión: el de un forastero por azar (...) Que se haya quedado fuera de los libros de historia puede ser una cuestión de azar. Espero que ahora su obra sea restaurada al lugar que merece".

venres, 3 de maio de 2013

Fallece el fotógrafo Vicente Nieto


Entre sus 5.000 negativos se conservan joyas sobre la sociedad española de los cincuenta
El fotógrafo Vicente Nieto Canedo ha fallecido en Madrid a punto de cumplir 100 años. No es un nombre popular, pero es un nombre imprescindible. Nieto nació el 10 de junio de 1913 en Ponferrada (León) y fue un fotógrafo aficionado, que se compró su primera cámara, una Kodak Baby Brownie de baquelita, por 13 pesetas en los almacenes Sepu. Hizo su primer retrato a su sobrina Cecilia mientras leía un periódico de 1933 recostada sobre la cama. Nadie deduciría que aquella imagen era la primera.
Nieto hizo fotos entre 1933 y 1967, cuando rompió amarras con aquella actividad a la que había consagrado cada minuto de su tiempo libre. Quizás ese fue su hastío: no llegar a vivir profesionalmente de ella, a lo que se sumaba la marginación que sintió de otros compañeros de la Real Sociedad Fotográfica de Madrid que sí acabarían haciéndose un nombre popular.
Pero si ven las fotos de Nieto verán que ni fue justo lo uno ni lo otro. Su obra comenzó a ser recuperada hace unos años gracias al empeño de fotógrafos como Armando Casado, Pedro Taracena y Marcos López, entre otros, que lograron despertar el interés del Ministerio de Cultura, que finalmente recibió en donación el archivo de Nieto. En esos 5.000 negativos legados –que ahora se custodian en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca- hay dos etapas diferenciadas: guerra y posguerra.
Nieto, que era un joven militante socialista en 1936, tomó fotos desde la retaguardia, donde trabajaba como taquígrafo, en los alrededores de Madrid. Era una etapa sobre la que prefería hablar poco. En realidad, desde el punto de vista profesional, sus grandes trabajos se registran durante la posguerra, cuando comienza a rastrear los pueblos españoles y a sumergirse en el realismo de la época.
Ingresó en la Real Sociedad Fotográfica en 1955, donde la técnica le decantó la mirada. “En la vida todo es fotografía. El problema está en saber traducirlo”, sostenía. Nieto fue otro exponente del documentalismo social de la Escuela de Madrid, a la que pertenecían Francisco Ontañón, Gabriel Cualladó, Ramón Masats o Leonardo Cantero, miembros del grupo de La Palangana (1957), llamado así a partir de la foto de una palangana donde flotaban los retratos de todos ellos.
En una entrevista con EL PAÍS, en 2010, confesaba: “Nunca he estado seguro de mis fotos. Creía que lo mío no valía gran cosa”. Tal vez la falta de autoestima fue la razón íntima que le llevó a romper con la cámara en 1966 y a zanjar aquella etapa como si no hubiera existido. Él era el primer sorprendido del reconocimiento que le llegó a partir de los 90 años, que incluyó varias exposiciones, un catálogo y una entrevista con la ministra de entonces, Ángeles González-Sinde. Fue un fotógrafo que supo mirar y al que solo unos pocos lograron ver.

luns, 28 de xaneiro de 2013

Madres inseminadas, parejas gays... así han cambiado los padres de los cuentos infantiles


Los nuevos modelos de familia han creado un nuevo género editorial infantil.
Dicha tendencia incluye relatos que explican a los más pequeños que son fruto de una inseminación o de una maternidad en solitario.
PURI CARO. 21.01.2013 – 20minutos.es
Érase una vez una sociedad en la que los roles familiares se modificaron. Y comenzó a aparecer el divorcio. De caso residual pasó a ser habitual. Y con el paso de los años fueron haciéndose visibles otros fenómenos que permanecían escondidos en un armario apolillado llamado tabú: el de las parejas homosexuales y su necesidad de tener descendencia. Las leyes hace poco que regularizaron estos matrimonios, así como la maternidad y la adopción entre familias del mismo sexo. Para entonces, los hijos de padres separados ya contaban con dos papás o dos mamás (las nuevas parejas de sus progenitores) o con nuevos hermanos (fruto de la nueva relación o de las anteriores de padrastros y madrastras).
Este no es un cuento chino. Y no ha llegado a su fin. España sigue evolucionando y el retraso en la edad de la maternidad, unido al estrés y al estilo de vida, hace florecer los problemas de fecundación en muchas parejas heterosexuales. Y de ahí la aparición de la inseminación artificial, la in vitro o la adopción de niños de otros países. Las mujeres cerca de los 40 sin pareja estable comienzan a optar por la maternidad en solitario cuando el reloj biológico les da avisos, generando la familia monoparental. Otra nueva vuelta de tuerca a la denominada familia tradicional. También los hombres solteros tienen reloj biológico y buscan adopciones o vientres de alquiler.
Más allá de debates morales sobre estos nuevos modelos de familia y sobre su validez o no para unos sectores u otros de nuestra sociedad, son realidades palpables que han cambiado estructuras ancestrales de ordenación familiar. Y que están modelando un nuevo género editorial, el de los cuentos infantiles que explican a los pequeños, fruto de estas nuevas familias, su papel dentro de ellas y en el mundo. Y cómo en sus casos es posible, al igual que en resto de modelos, el tradicional final de cuento: "Fueron felices y comieron perdices".
Tesa Zalez, una emprendedora en tiempos de crisis, ha fundado en Madrid la Editorial Chocolate. Entre sus proyectos, figura un libro muy especial fruto de una experiencia real, la de la periodista Rosa Maestro, quien a los 39 años decidió ser madre soltera. Contaba a su hija, ahora de 9 años, relatos orales en los que sustituía aquello de "los niños vienen de París" por el de que "bajan de una estrella en una caja con una semilla", si son hijos sin papá.
'Cloe quiere ser mamá'
Maestro ha acabado editando el cuento infantil ilustrado Cloe quiere ser mamá bajo la supervisión de psicólogos y de clínicas de reproducción asistida, y gracias a los relatos de madres como ella llegados de todo el mundo a su página web www.masola.org. Maestro, que repitió adoptando a una niña marroquí, cree que aún hay que "salir del armario" de la maternidad en solitario.
En cuanto a la falta de una figura paterna, explica desde su experiencia que "todos los niños tienen los mismos problemas y que en el caso de los hijos de madres solteras, ellos escogen durante su infancia una figura paterna: un tío, un primo, un abuelo, un amigo..."
Relatos para momentos duros
Mi abuela tiene... de V. Van den Abeele (SM) es un cuento sobre el Alzheimer: un día, la abuela de Cristina la llama por otro nombre porque está enferma. Pídeme un deseo antes de dormir está protagonizado por niños con cáncer y sus familias, al igual que Érase una vez una reina que luchaba contra el cáncer. El duelo infantil lo aborda el cuento Papa no está. Yel cambio de roles Papi ¿Los niños juegan con muñecas? de M. Morata (G.E.U.) y La Cenicienta que no comía perdices, de Nulina López Salamero.
5 preguntas a... 
Dra. Giuliana Baccino (psicóloga), especialista en reproducción asistida (Uruguay, 1976)
1. ¿Por qué incluyen cuentos como el de 'Cloe quiere ser mamá' en su clínica?
Es muy útil para las pacientes que quieren ser madres solteras y nos preguntan cómo y cuándo decírselo a los niños. A veces, con las palabras no nos expresamos bien y el cuento despeja dudas.
2. ¿Qué recomienda a los padres en proceso de fecundación? 
Que lo lleven adelante con mucha decisión y seguridad.
3. ¿A qué edad recomienda explicar a los niños su procedencia? 
Lo ideal es decírselo entre los 4 y los 8 años de edad. Nunca en la adolescencia, porque es una edad conflictiva y les añade una problemática más. Y tampoco de adultos, porque se quedan con una idea de ocultación.
4. ¿La idea de decirlo pronto está científicamente apoyada? 
Hay investigaciones que lo avalan, y una de ellas se llevó a cabo por nuestro centro (FIV Madrid).
5. ¿Los menores no lo viven como un conflicto? 
No. Lo viven como algo natural. La sociedad se está abriendo.