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sábado, 4 de setembro de 2010

Tras el rastro de las amazonas



A. GRAU - Madrid
ELPAIS.com - Cultura - 02-09-2010

Fueron las mortíferas guerreras de la mitología griega. De carácter belicoso, combatían a caballo y dominaban el manejo de la lanza. Su eficacia en el campo de batalla era tal que cuenta la leyenda que incluso lucharon en el asedio de Troya. Desde entonces, esa sociedad femenina ha fascinado a la cultura occidental. ¿Pero existieron realmente o no son más que un mito?

Para arrojar luz sobre el enigma de las amazonas, el Museo Histórico del Palatinado, en la ciudad alemana de Speyer (al oeste del país), organiza una muestra que recoge restos arqueológicos que parecen atestiguar la existencia de mujeres guerreras en Europa y Asia. Como el caso del enterramiento escita en pareja de un guerrero y una guerrera en el yacimiento de Ak-Alacha, en las montañas de Altai, en Asia central. Ambos portaban la armadura completa de la caballería y la mujer además llevaba un hacha de hierro, un puñal y un carcaj con un arco y flechas.

"Siempre han surgido muchas preguntas en torno a las amazonas, desde que el arqueólogo Heinrich Schliemann descubrió las ruinas de la ciudad de Troya, que indicaban que aquel escenario existió de verdad", indica el comisario de la exposición, Lars Börner, en declaraciones a Efe. La exposición Amazonas. Guerreras misteriosas , que abre sus puertas el próximo 5 de septiembre y hasta el 11 de febrero, reúne testimonios de historiadores especializados en el estudio del antiguo pueblo de mujeres guerreras. El itinerario expositivo recoge muchos hallazgos no se habían mostrado antes. Entre los objetos presentados hay armas, escudos, collares y pendientes, así como pinturas y esculturas.

La leyenda cuenta que las Amazonas se extendieron por regiones de la actual Ucrania o de zonas de Asia Menor, sin que su ubicación haya quedado nunca clara. De hecho, muchos de los restos proceden de excavaciones situadas a lo largo de la estepa que se extiende desde Europa del este hasta Asia. Fue en la literatura griega clásica, sin embargo, donde quedaron inmortalizadas. De aquel periodo datan muchas de las vasijas pintadas que se presentan en la muestra y que describen historias de un mundo lleno de héroes y leyendas, de vida y muerte, de amor y desdicha. Como la de Pentesilea , reina de las amazonas, que participó en la defensa de Troya ante el asedio griego. Retó a Áyax Telamón y fue derrotada por el mayor héroe griego, Aquiles, que tras matarla le retiró el yelmo y quedó cautivado por su belleza.

A través de esculturas y pinturas

La historia de estas mujeres guerreras es "sumamente interesante" y está "muy vinculada con nuestro mundo actual y con la lucha de las mujeres por la igualdad", según explica Börner. Con la reflexión sobre esas mujeres guerreras, se realiza un repaso "arqueológico, histórico, cultural y literario de la época, que fácilmente puede vincularse con el presente", añade. Y el recorrido hasta el presente se completa con grandes obras de arte cedidas por grandes museos de Europa y Asia que llenan el vacío de testimonios históricos. Entre los donantes temporales están el Museo Británico, de Londres; el Museo Nacional de Kiev, el Ny Carlsberg Glyptotek, de Copenhague; la Academia de Ciencias rusa y el Museo de Arte Antiguo de Basilea.

Un amplio despliegue de historia y arte que permite, según el Museo, recorrer con detalle el fenómeno cultural de las Amazonas. Y apreciar cómo la antigua leyenda ha pasado a convertirse en un símbolo de la mujer segura e independiente. Una imagen a la que alude, por ejemplo, el novelista Stieg Larsson (1954-2004) en la trilogía Millennium, cuya protagonias Lisbeth Salander evoca el talante de las antiguas guerreras de las leyendas griegas.

sábado, 7 de agosto de 2010

El placer de aprender


ROSA MONTERO
BABELIA - 31-07-2010

Siempre he pensado que Carlos García Gual es un sabio, uno de los pocos sabios que he conocido personalmente en mi vida. Este catedrático de Filología Griega, medievalista apasionado y escritor de ensayos memorables, encarna a la perfección al hombre entregado a la búsqueda y el ejercicio de la sabiduría, que por cierto es una actividad fascinante y nada aburrida. Hace cosa de un año Gual publicó un pequeño volumen, Encuentros heroicos, seis escenas griegas, que es un perfecto ejemplo de esa sabiduría viva, profunda y sencilla. Porque la sencillez es un logro intelectual dificilísimo; como decía Steinbeck, lo mejor es siempre lo más simple, pero para ser simple hace falta pensar mucho.

Encuentros heroicos recoge los comentarios de García Gual sobre seis escenas de la literatura clásica griega, seis momentos que le emocionaron o interesaron especialmente por alguna razón. Alguno de estos fragmentos es conocidísimo, como el final de la Ilíada, cuando el viejo rey troyano Príamo va a pedir, a suplicar al feroz Aquiles que le devuelva el cadáver de su hijo, y otros son rarísimos, al menos para mí, como un episodio fabuloso y delirante de Alejandro el Magno consultando a los árboles proféticos (tal y como suena: dos árboles enormes, uno llamado del Sol y otro de la Luna, que se ponen a parlotear y vaticinar el futuro), obra de un autor desconocido en el siglo III después de Cristo. "Somos lectores, en general, triviales y apresurados", dice Gual en su breve y precioso prólogo. Y pasa a reivindicar, al menos de cuando en cuando, la lectura "más densa, más inactual, más intempestiva". La lectura de los clásicos, que es esa "literatura permanente" que sigue siendo capaz de rozarnos el corazón dos milenios después de haber sido escrita.

Pero si encima esa literatura está interpretada por Gual, entonces ya no es que nos roce el corazón, sino que nos lo masajea vigorosamente. Primero, porque es un hombre que ama las escenas que ha escogido y que es capaz de transmitirnos el enorme placer que a él le provocan; pero además porque nos explica por qué son tan hermosas. Porque nos enseña a ver y a entender. Qué lujo poder leer a los clásicos con un lector así susurrando en tu oreja. Erudito y modesto (rara combinación), Gual salpica el texto de formidables datos, de reflexiones luminosas que te hacen disfrutar del gusto de aprender. Por ejemplo: explica que, en los mitos de los héroes prototípicos, el héroe suele tener un padre oscuro o carecer de padre, porque el héroe "es hijo de sus hazañas". Lo cual me parece una observación bastante sustanciosa para ocupar tan sólo un par de líneas. Y el libro está lleno de detalles así.

Brilla la fuerza de los clásicos en estas glosas, se percibe su oscuro poderío. Es bellísimo, desde luego, el encuentro de Príamo y Aquiles. Llega el viejo rey furtivamente al campamento enemigo, destrozado de dolor, tras diez días de ayuno y once noches de insomnio, y se presenta súbitamente ante el cruel Aquiles, que lleva todo ese tiempo arrastrando y maltratando el cadáver de Héctor. Y Príamo se arroja al suelo, abraza las rodillas del héroe y besa sus manos: "Me he atrevido a hacer lo que ningún humano hizo hasta ahora: llevar a mi boca la mano del matador de mi hijo". Llora Aquiles, conmovido de la grandeza del viejo al humillarse y recordando a su padre; llora Príamo, viendo a su hijo en la joven figura del guerrero que lo mató. "Y luego comparten la comida, en silencio, mientras cae la noche, y el cuerpo de Héctor

Y aún queda mucho más en este libro. Queda Ájax, recreado por Sófocles, un héroe primitivo en cuyo corazón no cabe la ternura, "el mejor ejemplo de esa arcaica cultura de la vergüenza (...) donde el temor a la opinión de los demás constituye el criterio fundamental de la conducta heroica". Duro como el pedernal y sin más espacio en su pensamiento que el que dedica a su honra, abandona a su suerte a su desgraciada amante, Tecmesa. Y queda Jasón, que enamora a Medea y le promete lindezas con tal de conseguir que la muchacha traicione a su familia y le ayude a llevarse el Vellocino de Oro. O queda la historia ya mencionada de los árboles adivinos, unos seres fantásticos que Alejandro encuentra al final de un largo viaje repleto de encuentros con estrafalarios humanoides: los Ictiófagos, recubiertos totalmente de pelo; los Oclitas, que, por el contrario, no tienen ni un vello en el cuerpo y son altísimos y delgadísimos como espárragos; los Esciápodos, que utilizan de sombrilla su enorme y único pie; los Arimaspos, que carecen de cabeza y llevan la cara en el pecho... Es tan seductor Gual en la presentación de estos fragmentos que te abre el apetito de leer más. Y sobre todo te hace consciente de las muchas cosas que ignoras y del placer que te proporciona que te las enseñen. Este libro es una lección, y es estupenda.

xoves, 19 de novembro de 2009

"Isto é un vicio"


Begoña Caamaño debuta na novela con "Circe ou o pracer do azul", onde reescribe a experiencia dos personaxes femininos de Homero

MARÉ- Galicia-Hoxe, 19-11-09

En catro meses, nun arrebato literario e nunha especie de convulsión expansiva, Begoña Caamaño escribiu Circe ou o pracer do azul, a súa primeira novela, un libro no que reescribe a historia de Penélope e Circe desde unha perspectiva deminina. A novela, presentada onte en Compostela por Goretti Sanmartín, Víctor F. Freixanes e Uxía, sáese do guión marcado por Homero e narra a historia dunha historia -Penélope- que leva once anos agardando polo retorno do seu home. Cando lle suxiren a probable morte de Ulises, recibe unha carta dunha estraña: unha muller misteriosa e remota que a informa de que o seu home non só non está morto, senón que vive con ela un romance apaixonado.

Cando se lle pregunta se os periodistas son escritores en potencia, ela ironiza sobre a súa profesión: "Non sei cando se fai máis ficción, se na literatura ou no xornalismo, cando fago unha información ou cando escribo". O que si ten claro é que os profesionais dos medios botan moitas veces de menos "romper con eses moldes tan restritivos na profesión, sexa o tempo na radio ou o límites de tantos caracteres exactos nos xornais. A posibilidade de non poñer máis límites que os que determine a propia historia era tentador".

Tamén cre que o xornalismo é "bastante embrutecedor" en canto á linguaxe e "acabamos perdendo moitas palabras ou expresións. Tiña verdadeira necesidade de romper a estrutura sintáctica informativa de suxeito, verbo e predicado".

O feito de estar no Diario Cultural da Radio Galega -onde traballa con tres poetas- non foi un acirre para embarcar na literatura senón todo o contrario: "Dáche vergoña e pudor. Dá a impresión de que agora, como estou no xornalismo cultural e traballo poetas, eu era a que faltaba...". Porén, o experimento foi máis alá e agora recoñece que lle colleu gusto a escribir ficción. Ten xa "algunhas cousas a medio terminar e debo dicir que, para min, escribir foi un vicio desde o primeiro momento".

Begoña Caamaño asegura que volveu a súa mirada aos clásicos porque "como Cunqueiro creo que os mitos son noticia de última hora" e ela, despois de todo, é periodista. Pero esa non foi a súa única razón. Ademais de ser unha apaixonada lectora e unha seareira das mitoloxías, considera "como feminista, que moito do que hoxe somos vén do que se escribiu desde hai moitos séculos". Os arquetipos masculinos e os femininos, "que é o que nos ocupa, seguen aí e se pretendemos crear unha realidade nova, temos a necesidade de repensar o que nos foi legado".

MÁIS ALÁ DE ULISES

O feminismo como fío condutor

O obxectivo de Begoña Caamaño como escritora non foi actualizar un mito e, de feito, cinguiuse ao relato de Homero. O único que fixo, engade, "foi parar a pensar no que el non contou. Todas esas personxaes secundarias de Ulises que non sabemos como pensaban nin como lles afectaban os acontecementos. O relato de Homero estaba cheo de mulleres que son meros accesorios e decidinme a expoñer que pensaban esas señoras.

Desde o meu punto de vista, aquelas mulleres estaban moi descontentas co papel que lles tocaba vivir". Esta perspectiva literaria obedece á mesma perspectiva que ilumina a súa vida: o feminismo. A súa influencia foi, confesa, "brutal, absoluta, gratificante, satisfactoria e moi liberadora". Esa transformación, na que se internou desde a adolescencia, foi tan decisiva que hoxe "non me concibo a min mesma se non é polo feminismo. Creo que segue a ser unha ideoloxía necesaria para os homes e as mulleres. Se queremos unha civilación diferente temos que acabar co patriarcado".

sábado, 24 de outubro de 2009

La triple estrella de 'Saturno devorando a sus hijos'


Rubens representó al planeta de los anillos tal y como lo había observado Galileo veintiséis años antes

MONTSERRAT VILLAR MARTÍN, El País 23/10/2009

El terrible Saturno, para evitar que se cumpliera la profecía según la cual sería derrocado por uno de sus hijos, devoraba a todos los que nacían de su unión con Rea. Sin embargo, ésta logró dar a luz en secreto a Júpiter quien más tarde consiguió derrotar a su padre en una larga contienda, sucediéndole en el reino y convirtiéndose en señor de todos los dioses.

En este cuadro desgarrador y violento, Pieter Paul Rubens (1577-1640) representa al dios viejo y canoso devorando a uno de sus hijos. En su origen Saturno era una divinidad relacionada con la agricultura. Posteriormente se convirtió también en dios del tiempo y la imagen de Saturno devorador de los hijos se asimila tanto con la historia mitológica como con la imagen del tiempo que lo devora todo.

Llama la atención la estrella triple en la parte superior del cuadro. Representa el planeta Saturno como un astro triple, tal y como lo había observado Galileo Galilei en 1610, veintiséis años antes de que Rubens comenzara a pintar este cuadro. En aquella época, Saturno era el planeta más distante conocido. Galileo fue el primero en observarlo a través de un telescopio y le sorprendió darse cuenta de que era un objeto triple. Así lo describía en una carta enviada el 12 de febrero de 1611 a su amigo Paolo Sarpi: "Saturno, que no es en absoluto una estrella, como los otros planetas, sino que son tres reunidas juntas en una línea recta paralela a la equinoccial. Se representan así oOo, es decir, la de enmedio alrededor de cuatro veces mayor que las laterales, que son iguales entre sí. En siete meses que las he observado no han realizado mutación alguna; son pues, absolutamente inmóviles entre sí".

El misterio de los anillos

Aunque algunos de los dibujos que realizó Galileo sugieren la presencia de un anillo que rodea al planeta, el misterio del extraño aspecto de Saturno no se resolvería hasta casi medio siglo después. En 1659 el astrónomo holandés Christiaan Huygens, basándose en observaciones realizadas con un telescopio más potente, propuso que Saturno está rodeado por un anillo delgado. En 1675 el también astrónomo Gian Domenico Cassini descubrió que se trataba de un sistema de anillos.

Los anillos de Saturno han sido objeto de numerosos estudios desde entonces. Hace menos de un mes el Jet Propulsion Laboratory de la NASA anunciaba un descubrimiento sorprendente: Saturno está rodeado por un anillo de dimensiones enormes y de características muy diferentes a los anillos que Galileo vio por primera vez hace cuatro siglos. Se extiende entre una distancia de seis millones hasta doce millones de kilómetros desde el planeta y tiene un grosor igual a veinte veces el diámetro del mismo. Está formado por partículas de hielo y polvo.