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sábado, 5 de abril de 2014

El Caribe reclama disculpas (y dinero)


Los países de la región exigen a ocho Estados europeos compensaciones económicas por el comercio trasatlántico de esclavos en los siglos XVI y XVII

Primero intentarán el diálogo. Antes de que acabe junio, los países del Caribe espera conversar con los ocho Estados de Europa a los que reclama una disculpa pública y reparaciones económicas por haber participado de tres siglos de esclavitud colonial y de comercio transatlántico de esclavos. La pobreza y el analfabetismo son la consecuencia de aquellos tiempos, argumenta la Comunidad del Caribe, (Caricom) que pide en compensación que Reino Unido, Francia, España, Portugal, Holanda, Noruega, Suiza y Dinamarca condonen las deudas de las antiguas colonias, e inviertan en salud, infraestructuras y educación.
La Caricom cuenta con la asesoría de una firma británica de abogados que le representará en tribunales internacionales en un eventual proceso judicial de reclamación de reparaciones, si el diálogo no es suficiente.
Hace una semana, los líderes de los países de la Caricom aprobaron el Programa de Caribeño de Justicia Reparadora: una agenda de 10 puntos que servirá de base a las futuras discusiones con Europa sobre la esclavitud. “Estas cosas nunca vienen fáciles, pero son 15 los países soberanos [del Caribe] que representan a 16 millones de personas, con una gran diáspora en Estados Unidos, en Canadá, en Europa. Creo que tenemos alguna influencia y estamos convencidos de que tenemos la ley y los acontecimientos de nuestro lado en relación al legado del genocidio de nativos y la esclavitud de africanos”, dijo el primer ministro de San Vicente y las Granadinas y presidente de turno de Caricom, Ralph Gonsalves.
El plan fue elaborado por la Comisión de Reparaciones del Caribe, que preside el historiador barbadense y profesor de la Universidad de las Antillas, Hilary Beckles, y que agrupa a académicos, abogados y economistas de toda la región, que desde el año pasado trabajan en la sustanciación de la denuncia con los abogados de Leigh Day & Co. El programa contempla, entre otras, la exigencia de compensaciones económicas por los “traumas psicológicos” generados en las sociedades del Caribe como consecuencia de la esclavitud, el financiamiento de un programa de educación para erradicar el analfabetismo, el establecimiento de instituciones culturales en el Caribe, la cancelación de la deuda de los 15 países que integran la comunidad y la puesta en marcha de un plan de repatriaciones a favor de comunidad rastafari del Caribe que aspira a volver a África. En las próximas semanas, el programa será discutido a fondo por el Subcomité Ministerial sobre Reparaciones que lidera el primer ministro de Barbados, Freundel Stuart.
La aspiración de los líderes y del profesor Beckles es que este asunto sea tratado dentro de la tradición de la diplomacia internacional. “La iniciativa diplomática está diseñada para asegurarse de que habrá reconciliación, verdad y justicia, y para poner fin a esta terrible historia y que el mundo pueda seguir adelante en el siglo XXI como un lugar más armonioso”, ha dicho el presidente de la Comisión de Reparaciones del Caribe, quien además es autor, entre otras obras, del libro La deuda negra de Gran Bretaña: reparaciones por la esclavitud y el genocidio indígena del Caribe, de 2012.
De acuerdo a las estimaciones más conservadoras, al menos 12 millones de hombres, mujeres y niños fueron llevados por la fuerza desde África hacia América entre los siglos XVI y XVII, para trabajar como esclavos en las plantaciones y minas de las colonias europeas de ultramar; se estima que solo los británicos son responsables de la trata de tres millones de ellos. Este comercio generó “un continuo sufrimiento y un daño permanente” en las sociedades caribeñas que les impide avanzar en su desarrollo. Una de las tareas pendientes de la Comisión de Reparaciones será establecer un monto estimado de indemnizaciones, de acuerdo al daño ocasionado a cada Estado.
La Caricom, fundada el 4 de julio de 1973, es la segunda organización de integración regional más antigua tras la Unión Europea. La integran Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados, Belice, Dominica, Granada, Guyana, Haití, Jamaica, Montserrat, Santa Lucía, San Kits y Nevis, San Vicente y las Granadinas, Suriman y Trinidad y Tobago. Son en su mayoría Estados insulares, con economías modestas y desiguales, basadas en el turismo, el cultivo de plátanos y la producción de azúcar.
Entre 2004 y 2011, algunos de estos países intentaron, sin éxito, obtener alguna compensación de parte de los países europeos involucrados en el tráfico de esclavos pero es ésta la primera vez que intentan una acción conjunta. El reclamo inicial de la Comisión de Reparaciones del Caribe, en junio de 2013, involucraba a las principales potencias coloniales: Reino Unido, Francia, España, Portugal y Holanda.
Tras 10 meses de trabajo, los investigadores han expandido el foco a Suiza, Noruega y Dinamarca, por su participación en el tráfico de esclavos. Hasta ahora, los países afectados por la reclamación se han negado a considerar una reparación económica o a una disculpa pública. Quien más se acercó a ella fue, en 2007, el entonces primer ministro británico Tony Blair quien expresó su “profundo dolor y pesar” por el “sufrimiento insoportable” causado por Reino Unido durante los años de la esclavitud.

mércores, 1 de xaneiro de 2014

La verguenza de la esclavitud


El cineasta británico Steve McQueen lleva al cine la historia real de Solomon Northup, un hombre negro del norte que fue secuestrado, subastado y vendido a un esclavista sureño, en su película '12 años de esclavitud', una de las grandes favoritas para el Oscar
BEGOÑA PIÑA Madrid 13/12/2013 publico.es

Hollywood ha hecho muy pocas películas sobre la esclavitud. La vergüenza que EEUU siente por este abyecto episodio de su historia es la razón de ello. Al menos eso cree el cineasta británico Steve McQueen, un vídeo-artista y escultor que fascinó con sus dos películas anteriores -Hunger y Shame-, dos relatos de individuos enfrentados a un tormento, y que ahora insiste en el padecimiento humano, esta vez desde un episodio real ocurrido en aquella época de infamia. 12 años de esclavitud ya le ha valido a McQueen el Premio del Público en Toronto, el de la Crítica de Nueva York a Mejor Película, el de los Críticos de Boston al Mejor Director y Mejor Película, y la casi total unanimidad de los especialistas, que hablan del filme ya como del gran favorito para los Oscar.
Muchos de los problemas con los que convive hoy la sociedad de Estados Unidos son, en opinión de este director, "los efectos de la esclavitud". Secuelas que podrían suavizarse si se tuviera más presente esta historia. Quentin Tarantino (Django desencadenado) y Steven Spielberg (Lincoln) la han contado a su modo recientemente, antes que él. Y ahora, McQueen la recuerda con el relato real de Solomon Northup, un hombre negro libre, un violinista, casado y padre de dos hijos, que fue secuestrado, subastado y vendido a un esclavista sureño. Doce años después consiguió recuperar la libertad y escribió un libro contando aquel infierno.
"Cada página fue una revelación para mí, me di cuenta de que no sabía casi nada de la esclavitud. Cuando terminé de leer aquel libro me sentí fatal por no conocerlo, hasta que luego me di cuenta de que casi nadie lo conocía. ¿Cómo puede no conocerse este libro? Es el equivalente a El diario de Ana Frank para América", sentencia el cineasta.
Mirando a Hollywood
Y mirando, justamente, a América es como ha trabajado Steve McQueen esta película. Menos 'artista' que en los otros filmes, el cineasta ha apostado por un relato mucho más convencional, de narrativa clásica. Ha firmado, de hecho, una película genuinamente hollywoodiense. Chiwetel Eijofor es el protagonista; Michael Fassbender -inseparable de McQueen-, el cruel esclavista, y Brad Pitt, el abolicionista. Benedict Cumberbatch, Paul Dano, Paul Giamatti y Lupita Nyong' completan el reparto.
"La historia es clásica, sí, es una novela. De cualquier modo, no pensé en cómo quería contar la historia, solo sabía que quería sacar la narración fuera, que el público sintiera lo mismo que siente este hombre, Solomon. Es verdad que la película tiene un final clásico de ‘érase una vez', pero el medio del relato es surrealista y extraordinario. A mí me recuerda a los cuentos de los hermanos Grimm y a Pinocho, cuando le engañan para secuestrarle y llevarle al circo".
El ejemplo de Nelson Mandela
12 años de esclavitud responde a la necesidad de este director negro de contar la historia de sus propios antepasados, de recuperar la memoria de aquellos hechos. "Necesitaba ver esto en imágenes", reconoce McQueen, que aprovecha la publicidad que le da el próximo estreno de su película para recordar la figura de Nelson Mandela. "Es el ejemplo de lo mejor que puede ser un ser humano. Tenía compasión, determinación y era muy humano. No era demasiado religioso ni demasiado marxista. Brillaba por su humanidad".
"Nelson Mandela, como Solomon Northup, logró sobrevivir pensando en su familia y en su dignidad", añade Steve McQueen, que confiesa que también se ha preguntado cómo hubiera superado él una situación como la de su personaje, sin tener ninguna comunicación con su familia... "Yo soy un privilegiado. Creo que hubiera hecho igual que él, intentar primero comunicarme con mi familia. Y Solomon Northup no es Bruce Willis que tiene una granada en cada mano para solucionar sus problemas. Él no tiene elección. Yo quería una película realista y en la vida real todos hacen lo mejor que pueden para sobrevivir".
Rodolfo Valentino y Buster Keaton
En ese proceso de supervivencia y lucha contra el sometimiento definitivo que vive Solomon Northup, éste debe esconder su educación y la posibilidad de leer y escribir. "Necesitaba para eso un actor como Chiwetel Eijofor, que mostrara dignidad en la pantalla, porque eso ya hace mucho. Cuando preparamos el personaje hablamos mucho de Rodolfo Valentino y de Buster Keaton. Quería que el rostro del actor dijera cosas al público, porque el público es inteligente, sabe leer las caras. También trabajamos la forma de andar, porque Solomon no caminaba como los esclavos. Son detalles sutiles, pero que también dejan ver el interior del personaje".
Un personaje que, por primera vez en el cine de Steve McQueen, no personifica un grave conflicto. No se parece en eso a los anteriores. Al miembro del IRA Bobby Sands (inspirado en el hombre real) que murió resistiendo en una huelga de hambre histórica -"diez hombres murieron en prisión, fue un momento clave en Gran Bretaña"-, ni a Brandon, el adicto al sexo de Shame, donde el director mostraba cómo se vivían hoy las adicciones. "Pero los tres -concluye McQueen- buscan la forma de negociar con el medio en el que viven y de trascenderlo".

venres, 1 de marzo de 2013

Misisipí prohíbe la esclavitud


El Estado termina el proceso de ratificación de la 13 Enmienda gracias a la iniciativa de dos ciudadanos después de ver ‘Lincoln’
Sí, ha sido a propósito de Steven Spielberg y su última película.
Ranjan Batra, un profesor de neurobiología en la Universidad de Mississippi, vio el pasado mes de noviembre la película 'Lincoln' y nada más salir del cine se preguntó cuánto tardaron los diferentes Estados del país en ratificar la 13 Enmienda a la Constitución. A pesar de que el Congreso de Estados Unidos aprobó la medida que acabaría aboliendo la esclavitud en todo el país a iniciativa del presidente Abraham Lincoln, cada uno de los 36 Estados de la Unión debían hacerlo también individualmente.
Como cuenta el diario local The Clarion Ledger, Batra, de origen indio y nacionalizado en 2008, consultó con un compañero de trabajo, el especialista en anatomía Ken Sullivan. El siguiente paso fue buscar en Internet hasta dar con la página web usconstitution.net, que guarda un listado de todos los Estados que han abolido la esclavitud, a falta de Mississippi.
La 13 Enmienda fue aprobada en enero de 1864, cuando comenzó el proceso de ratificación de cada uno de los Estados y que exigía el apoyo de las tres cuartas partes de los miembros de la Unión para que entrara en vigor. A finales de 1865, Georgia dio su voto, mientras que otros Estados como Delaware, Kentucky o Nueva Jersey tardarían décadas en unirse.
El nombre de Misisipí aparecía en la lista de usconstitution.net con un asterisco -que todavía no ha sido retirado-, indicando que nunca había llegado a ratificar la 13 Enimenda. Batra y Sullivan indagaron hasta encontrar que el Estado sí había aprobado una ley que prohibiera la esclavitud en 1995. Sin embargo, el texto exigía que el secretario de Estado hiciera llegar una copia a los Archivos Federales para completar el proceso, algo que nunca sucedió.
“Tenía esa información en mis manos cuando llevé a mi familia a ver la película”, comentó Sullivan en la cadena ABC. “Sabía que lo iba arreglar y que iba a ser parte de esta historia y me emocioné. Fue toda una lección de humildad saber que una gran parte de la historia de esta nación y de mi Estado siguen implicados en este proceso, el público se puso de pie y aplaudió al final de la película, algo que yo nunca había visto antes”.
Sullivan y Batra contactaron con las oficinas del secretario de Estado de Mississippi, Delbert Hosemann, para solicitarle que finalizara el proceso para abolir así finalmente la esclavitud. “Debimos hacerlo hace ya mucho tiempo”, declaró entonces Hosemann.
147 años después de la histórico gesta de Lincoln, el pasado 7 de febrero, el director de los Archivos Federales hizo oficial el registro: “el Estado de Mississippi ha ratificado la 13 Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos”.

sábado, 23 de febreiro de 2013

Treinta mil flores para “la mujer más fea del mundo”


La mexicana Julia Pastrana, fallecida en el siglo XIX, fue exhibida viva y muerta por medio mundo
Más de 150 años después de su muerte, sus restos regresan con honores a Sinaloa gracias a la pelea incansable de una artista
Julia Pastrana volvió por fin a casa. Para darle la bienvenida, le regalaron treinta mil flores. Gladiolos y alhelíes de color blanco a su llegada a México tras un viaje de siglo y medio: vendida, exhibida por medio mundo, su cadáver aterrizó en el sótano de la universidad de Oslo y acabó enterrado este martes con todos los honores en su Sinaloa natal.
La llamaban “la mujer más fea del mundo”, “mujer mono”, “híbrido maravilloso”. En realidad padecía hipertricosis lanuginosa e hiperplasia gingival, algo que le hacía tener vello abundante en todo el cuerpo y una mandíbula muy pronunciada. Poseía, además, voz de mezzosoprano, habilidad para el baile, la guitarra y los idiomas –hablaba tres-.
Por todas esas razones, a los 20 años fue vendida a un feriante mexicano con el que recorrió Canadá y Estados Unidos. Actuaba en ferias que la anunciaban como el eslabón perdido entre el humano y el orangután. Se casó en Nueva York con un hombre que simultáneamente se convirtió en su agente y la paseó por Europa. Murió en 1860 en Rusia, poco después de dar a luz a un hijo que heredó su condición y sobrevivió pocas horas. Su viudo siguió exhibiendo los cadáveres embalsamados de ambos hasta el fin de sus días.
Los restos de Julia pasaron entonces a manos de feriantes noruegos, que sufrieron un robo en el que el cuerpo del bebé quedó irreparablemente dañado. El de ella lo recogió la Colección Schreiner del Instituto de Ciencias Médicas Básicas de la Universidad de Oslo, que lo ha custodiado hasta ahora. Durante años permaneció en un sótano del que solo lo ha conseguido sacar una mujer realmente terca.
La responsable de traer a Julia de vuelta a México es Laura Anderson Barbata. Tan implicada ha estado en este caso que a veces los interlocutores se confunden y la llaman por el nombre de su protegida. No es historiadora ni científica, sino una artista mexicana que se ha tomado la labor como una performance. Pero tenía un objetivo claro: traer a Julia de vuelta a casa. “Es un ejercicio colectivo de reconocimiento, de restauración de la dignidad humana”, explica. El “proyecto multidisciplinario” aparece incluso en su sitio web. Si uno no supiera que Julia lleva 150 años muerta, pensaría que Laura trata de rescatar a una amiga del alma. Ha dedicado 10 años a conseguirlo.
Y, desde luego, Laura no emplea expresiones como “mujer mono”. La llama, simplemente, Julia.
La artista no se enteró de la historia hasta 2003, cuando su propia hermana montó una obra de teatro sobre Julia Pastrana. Aunque el caso apenas es conocido en México, llegó a ser estudiado por Charles Darwin y la película italiana La Donna Scimmia (1964), de Marco Ferreri, está inspirada en él.
“Sentí que era mi deber como artista mexicana y persona que fuera retirada [del sótano de la Universidad de Oslo] para volver a casa y ser enterrada en México, un país que no la conocía”, explica la encargada de devolverle la “dignidad” a Julia. Así comenzó un complejo tira y afloja de la artista con la “gigante” Universidad de Oslo. Papeleos, apelaciones al Comité de Ética, denuncias en los medios… El proceso ha durado una década entera, y se ha agilizado tras recibir el apoyo del gobernador de Sinaloa, reconoce Laura. Fue el Estado el que pagó la repatriación. Ella lanzó una iniciativa para donar flores a Julia por internet. De ahí salieron los 31.400 alhelíes y gladiolos, que el martes apenas cabían en la tumba.
Laura solo vio una vez el cuerpo de Julia: tuvo que reconocerla en Oslo antes de que la transportasen a México.
El martes, un féretro blanco de zinc llegó a Sinaloa de Leyva y, después de una misa de cuerpo presente, recibió sepultura. Fue enterrado al doble de profundidad de lo habitual y cubierto de cemento para evitar profanaciones. Ya no volverá a ser abierto.