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venres, 26 de abril de 2013

La memoria histórica al calor de un lapicero


Sin financiación, sin presencia en el espacio público, sin interés para el Gobierno, los represaliados en la Guerra Civil y el Franquismo continúan enterrados y el Valle de los Caídos honra únicamente a los vencedores
Elena Cabrera 13/04/2013 – eldiario.es
Presos republicanos traballando no Valle de los Caídos
A finales de este mes de marzo fue desenterrado un lapicero. No era muy largo, por lo que a simple vista podía deducirse que su dueño había escrito mucho con él. Él, el dueño, murió fusilado en Urbasa (Navarra) en 1936. Se llamaba Balbino García y era el abuelo de la escritora Julia Otxoa quien, al pie de la excavación, recibió de mano del forense Francisco Etxebarria este lapicero. Con la extrañeza de esos mensajes privados que navegan del pasado hacia el presente, sin saber lo que ocurriría trece años después, Otxoa tituló su libro de poemas del año 2000 Al calor de un lápiz.
El equipo de Etxebarria, de la Sociedad Aranzadi, abrió un boquete en la entrada sellada con cemento a la Sima de El Raso. Esperaban encontrar tres cuerpos cuya identidad conocían de antemano pero al hacer una primera inspección de la fosa comprobaron la existencia de seis esqueletos. Al bajar para realizar la exhumación, unos días después, el número se elevó hasta diez. Siete desconocidos más asesinados y arrojados a una profunda sima en un terreno montañoso. Uno de ellos es una mujer, quizá una maestra de escuela desaparecida en aquel mismo tiempo. Junto a los cuerpos, una granada de mano de tipo piña, sin detonar.
Este ha sido el primer desenterramiento de las evidencias de la represión franquista realizado en el año 2013, y uno de las pocos que se harán, debido a la desaparición del cien por cien del presupuesto público para la memoria histórica. Y el desconocimiento de lo que la tierra entierra y la sorpresa de pasar de tres nombres a diez, con siete signos de interrogación en los cuerpos, simboliza en qué punto de ignorancia sobre sí misma vive aún la Historia de la Guerra Civil y el Franquismo respecto al bando derrotado.
La memoria histórica ha desaparecido de la agenda política y mediática, como si se tratara de un tema de consumo pop informativo y ahora estuviéramos en un tema más apasionante: sobrevivir a la crisis. Dicen los expertos, como el antropólogo del Csic Francisco Ferrándiz, que hay dos claves. La primera es que excepto algunos temas permanentes, en general estos tienen ciclos de interés. El pico de este ciclo para la memoria histórica fue la primera década del siglo XXI, con un gran impacto mediático, un ritmo vertiginoso, portadas de periódicos, documentales, radio, medios internacionales... hasta que el tema se saturó en el espacio público como "consecuencia del carácter bulímico de la sociedad del conocimiento".
Durante aquella etapa de gran festival del memorialismo hubo cuatro momentos sobresalientes: el debate sobre la apertura de la fosa a la que fue arrojado Federico García Lorca, la Ley de Memoria Histórica, el auto de Baltasar Garzón y el Valle de los Caídos. Para que la curva de interés sobre la memoria histórica vuelva a subir tiene que impulsarlo un nuevo pico de interés, que en estos momentos Ferrándiz no puede adivinar de qué se tratará: "puede que en dos años rebote el interés, porque es un ciclo, volverá transformado de otra manera".
La segunda clave es el efecto crisis. "La crisis ha borrado de la agenda pública no sólo la memoria histórica sino también otros temas, como la reforma laboral o la precarización del empleo, homogeneizando el espacio público" analiza Ferrándiz, que concluye aventurando que, a pesar de la victoria del Partido Popular en las elecciones generales, "si no hubiera habido crisis se habría podido defender mejor el mantenimiento de las ayudas a la memoria" pero, en estas circunstancias, "el Gobierno ha sido hábil y ha aprovechado la circunstancia del recorte en todas las partidas" para dejar sin presupuesto a las asociaciones memorialistas y de familiares de las víctimas.
De corazón
Sin liderazgo público -la Ley de Memoria Histórica ya inhibió al Estado de conducir la investigación de los hechos no narrados, de los cuerpos abandonados- y sin ayudas, el quebradizo tejido de recuperación de la memoria vive hoy una encrucijada para salir adelante, buscando financiación en fundaciones y universidades privadas fuera de España y planteándose, como recurso incómodo pero posible, el crowdfunding. Una alternativa que no gusta del todo porque, señala tajante Marco González, investigador del Laboratorio de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica y vicepresidente de este colectivo, "una familia de un desaparecido no tiene que gastar ni un euro" en su búsqueda.
En la memoria histórica en tiempos de crisis se exhumará alguna fosa, de esas que los expertos consideran "facilitas": poco equipo, seguridad en la localización, voluntariado, un fin de semana o tres días durante las vacaciones para realizar la excavación y, sobre las pruebas de ADN para ratificar la identidad, ya se verá si se pueden pagar. En 2013, presumiblemente, se realizará la apertura de la primera fosa a petición de los familiares que tiene lugar en la Comunidad de Madrid, en la población de Arganda del Rey. 74 años después de la caída de la capital en la Guerra Civil.
Tampoco hay planes de intervenir en el Valle de los Caídos. El Informe de la Comisión de Expertos que José Luis Rodríguez Zapatero encargó en el último suspiro de su Gobierno no está sobre la mesa del Gobierno de Rajoy. Diez días después de las elecciones Esteban González Pons ya dijo que el PP no abriría  "debates que no existían" en relación a la propuesta de esta Comisión de mover la tumba de Franco a un lugar fuera del Valle de los Caídos ya que de los 33.847 cuerpos que yacen allí, es el único que no murió en la Guerra Civil. Este traslado, así como el propósito de convertir el lugar en un memorial a los muertos de la Guerra, sin ninguna connotación ideológica y política, formaba parte de las 14 recomendaciones de este informe. A pesar de este actitud, Entesa no ha dejado de pedir en el Senado que el Gobierno desarrolle y aplique las recomendaciones.
"El Estado nunca se ha tomado la cuestión de la Memoria Histórica como un problema estatal, sino político" opina la experta en el Valle de los Caídos y la Guerra Civil Queralt Solé. "De haberlo hecho, la forma de afrontarlo habría sido diferente". La investigación en manos del voluntarismo, la descentralización y descoordinación de los datos que se obtiene, la no creación de un banco de  ADN   donde cotejar las identidades son algunas de las carencias derivadas de la dejación de responsabilidades por parte del Estado. "Se puede seguir haciendo, y de corazón, pero la rigurosidad puede haberse afectada", advierte Solé, quien también recuerda que, pese a todo, "esto es imparable".

sábado, 8 de decembro de 2012

Un mausoleo devuelve la dignidad a 28 fusilados de El Marrufo


Un panteón recoge los restos de republicanos asesinados en el valle de La Sauceda, Cádiz
ANA HUGUET Jerez de la Frontera 1 DIC 2012 - 20:54 CET
 “Cuando llegaron los aviones y empezaron a caer las bombas, me refugié con mi hermano en una cañada. Oímos las explosiones aterrados durante horas. Por la noche, cuando creíamos que llegaba la calma, volvimos a la aldea. Allí vinieron y se llevaron a mi padre. Tenía siete años y, hasta hoy, no he vuelto a sentirme con él”. Junto al panteón donde ayer quedaron enterrados los restos de 28 víctimas del franquismo, resume Luis Garcés, de 83 años, sus recuerdos del ataque que sufrió el valle de La Sauceda, entre las provincias de Cádiz y Málaga. En noviembre de 1936, la aviación alemana, a petición de los sublevados, arrasó este diseminado rural que se había convertido en un feroz foco de resistencia republicana. Después empezó la represión.
Junto a Luis, otras 200 personas honraron la memoria de sus descendientes. En un pequeño cementerio, entre alcornoques y acebuches, ubicado en la ladera malagueña de este valle, descansan desde ayer los restos de 28 personas torturadas y fusiladas por los falangistas hace 76 años. Desde el camposanto se ve, justo enfrente, en la ladera gaditana del desfiladero, el cortijo de El Marrufo, un lugar que se convirtió en un salvaje centro de exterminio de todos aquellos que intentaban huir por esta ruta del avance nacional.
“Donde talaron vidas, sueños e ilusiones, retoñan la memoria y la justicia”. Es la leyenda que preside el bautizado como Panteón de la Dignidad, rehabilitado para reparar la memoria de las víctimas con los recursos aportados por Miguel Rodríguez, propietario de Festina, nieto y bisnieto de fusilados. Una placa con los nombres de 50 asesinados reclamados por sus familiares preside el monumento.
Durante los dos últimos años, la Asociación de Represaliados por el Franquismo de La Sauceda y El Marrufo, ha investigado, localizado y exhumado de siete fosas comunes los restos de las primeras víctimas, siete de ellas mujeres. Ayer culminó parte de este ingente trabajo con su sepultura. A la espera del resultado de las pruebas de ADN, los restos siguen sin identificar. Los huesos reposan en cajas de madera individuales clasificadas según el número de la fosa en la que se encontraron y el orden de hallazgo de cada cuerpo.
Una bandera republicana cubría tres filas de pequeños féretros. Levantada la enseña, decenas de descendientes, entre sollozos y aplausos, trasladaron los cajones al interior de la cripta con la esperanza de que sus muertos estén entre ellos. Las investigaciones apuntan a que entre noviembre de 1936 a febrero del año siguiente pudieron ser ejecutadas en la zona hasta 600 personas.
La Junta va a declarar el cementerio de la Sauceda “Símbolo de la Memoria” y se compromete desde 2013 a financiar nuevas labores de investigación y localización de fosas. Para las exhumaciones, sin embargo, no hay ya fondos.

domingo, 4 de novembro de 2012

75 anos dos mortos no Acevo


Redacción | @prazapublica
Homenaxe ao comandante Moreno
"Unos le dan bofetones, otros le dan puntapiés, otros le clavan agujas, en las uñas de los pies. En el año treinta y siete, en el alto del Acebo, matasteis a dieciséis, y al Comandante Moreno". José Moreno Torres era o comandante do Batallón Galicia e a súa morte o 29 de outubro de 1937 xunto con 14 dos seus homes acadou tal sona que mereceu esta copla que se fixo moi popular durante anos nas vilas galegas e asturianas da raia. En efecto, hai 75 anos foron asasinados preto do Acevo, na Parroquia de San Bartolo de Monteseiro, na Fonsagrada por un grupo de pistoleiros da Falanxe e varios gardas civís.
Este sábado Fonsagrada renderalles homenaxe no 75 cabodano da súa morte cunha serie de sinxelos actos que comezarán ás once da mañá no Museo Comarcal da vila e o desprazamento ás doce até o Acevo. Alí foron exhumados hai cinco anos os seus restos, dunha foxa común na que foran amoreados polos fascistas. Posteriormente, á unha e media, realizarase unha ofenda floral.
Nos actos serán homenaxeados José Moreno Torres -Maior de Milicias (comandante)-, Jaime Machicado Lloren -comisario Político de batallón (comandante)-, Odilo Masid Masid -comisario político de compañía (capitán)-, Manuel Ramos Escarís -comisario político de compañía (capitán)-, Maximino Martínez Fernández -tenente axudante-, Manuel Bugallo Lois -sarxento de Milicias Miliciano-, Luis Rafael Villar Sánchez, Jesús Martínez Castro e seis milicianos máis.
O Batallón Galicia
En setembro de 1936 creouse e comezou a adestrarse militarmente, na avanzada galega cara Asturias, o que sería coñecido como Batallón de Milicianos de Galicia, unidade na que se alistaron unha boa boa parte dos galegos que residían na raia galega-asturiana ou que conseguiran chegar até alí antes do 18 de xullo de 1936. O 9 de xaneiro de 1937 uníronse a eles vintetrés destacados militantes libertarios galegos que conseguiran chegar ao porto de Xixón tras saír do das Xubias, na Coruña, nunha lancha pesqueira a motor, á que eles mesmos chamaban La Libertaria. Entre os fuxidos estaba  José Moreno Torres, quen uns meses despois ía ser nomeado comandante da unidade.
Tras loitar nas frontes de Oviedo, Biscaia e Santander, a comezos do outono de 1937, o batallón comezou a loita nas montañas de León, onde participaría en sanguentas batallas que terminaban o 20 de outubro de 1937 no porto San Isidro, onde lles chegaban as primeiras noticias do final da guerra no norte. Naquela altura, ao non poder chegar ao mar para fuxir, un grupo de quince homes, entre os que se atopaba o comandante Moreno, botou a andar cara á Coruña, coa esperanza de poder conseguir un barco co que chegar a Francia, coa axuda dos poucos membros da CNT que aínda ficaban na cidade herculina. O día 29 de outubro chegaban ao Acebo.
Esa mesma noite foron delatados e caeron asasinados pola Garda Civil e por varios falanxistas, que meteron os seus corpos nunha cova. En agosto de 2007, logo de anos de investigacións, un grupo de arqueólogos dirixido por Javier Ortíz deu conta de dúas das foxas onde ficaron soterrados. A exhumación da ARMH rescatou once cadáveres, oito dunha foxa e tres doutra, e comprobou tamén, mediante documentos e testemuños, que dous máis dos milicianos se atopan sepultados no cemiterio da Fonsagrada.

domingo, 21 de outubro de 2012

76 años para desandar seis kilómetros


Isabel Alameda entierra ahora juntos a su padre y su hermano, fusilados en 1936
Foxa de Gumiel de Izán (Burgos)
Los mataron con poco más de un mes de diferencia. Primero, a finales de agosto de 1936, a Marcial Alameda, de 17 años, y después, el 8 de octubre, a su padre, Tiziano, de 43. A seis kilómetros de distancia uno del otro. Así han permanecido 76 años: enterrados en dos fosas comunes junto a otros esqueletos sin nombre. Hasta el pasado domingo, cuando Isabel Alameda, de 88 años, pudo enterrar a su padre y a su hermano bajo una lápida, junto a su madre, y delante de un sacerdote que ofició la ceremonia en el cementerio de Aranda de Duero (Burgos). “Fue muy emocionante. Está contenta por haber podido darles digna sepultura . Y muy agradecida”, dice Maribel, hija de Isabel.
Los restos de Tiziano fueron exhumados en julio del año pasado en Gumiel de Izán (Burgos) entre una cordillera de cuerpos de más de 30 metros de largo en la que los arqueólogos recuperaron 59 esqueletos cubiertos con cal. Los habían sepultado, obligados, los barrenderos del pueblo. Tiziano llevaba un cepillo de dientes.
El mismo equipo de Aranzadi, dirigido por el forense Francisco Etxeberria, había recuperado en el verano de 2009 los restos de su hijo Marcial de otra fosa en Milagros (Burgos), donde yacía con 44 hombres y un adolescente de 16 años. Una reciente prueba de ADN confirmó su identidad.
“Tiziano era empleado de Renfe y su hijo, estudiante. Marcial tuvo la mala suerte de cruzarse con una camioneta en la que un grupo de falangistas llevaba a un grupo de hombres a fusilar. Y lo subieron a él también”, explica José Ignacio Casado, coordinador de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica en Burgos. Marcial llevaba el día que lo fusilaron tres duros que en algún momento escondió en el calcetín, pensando que lo más que iban hacerle aquel día de agosto de 1936 era robarle. Aparecieron entre los huesos del pie y la suela de la alpargata, junto a las balas que lo mataron.
Su padre estaba entonces preso en la cárcel de Aranda. “Mi madre siempre ha contado que le denunciaron vecinos del pueblo. Que fue una venganza”, explica Maribel. “Todos los días iban a verle a la cárcel a llevarle comida, hasta que un día les dijeron que ya no estaba allí y entendieron que lo habían matado”.
Tiziano dejaba viuda y cuatro hijos de 12, 14, 15 y 16 años. “Emilio, el de 15, estaba entonces en Madrid y pasó la mayor parte de la guerra sin poder volver a casa. Se suicidó poco después de enterarse de que su padre y su hermano habían sido fusilados. En una especie de libro de familia, había escrito, junto a las fotografías de su padre y su hermano: ‘Ejecutado cruelmente por la horda de bandidos fascistas”, explica Casado.
La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha recuperado los restos de más de 500 fusilados en el Valle del Duero burgalés. El Gobierno acaba de retirar de los Presupuestos la partida que permitía abrir fosas como estas y cerrar heridas como la de Isabel.