venres, 29 de xuño de 2012

Operación Tánger: la caza de rojos


El 14 de junio de 1940 Franco ocupa Tánger con la excusa de mantener su neutralidad. La captura de una gran cantidad de exiliados españoles en esta ciudad era su objetivo oculto
FRANCISCO SÁNCHEZ MONTOYA 18/06/2012
Tánger, en el lado oeste de Gibraltar, era un puerto estratégico para el dominio del Estrecho. Los tratados suscritos por Francia, España e Inglaterra en 1912 y 1923 la habían considerado un punto neutral. La ciudad estaba desmilitarizada y los servicios administrativos y de orden público se repartían entre Francia, España, Inglaterra e Italia. "Mantener la neutralidad" fue la excusa para la invasión española. Ésta, llevada a cabo por la Mehalia Jalifiana, se realizó "con carácter provisional". Pero la foto oficial de la llegada de las tropas españolas a la ciudad, con banderas desplegadas y saludos con el brazo en alto, atestigua una entrada nada pacífica.
La frase "siempre nos queda Tánger" era la más pronunciada por los cientos de republicanos que desde Ceuta, el Protectorado en Marruecos y las ciudades costeras andaluzas huían del golpe del 17 de julio, con el fin refugiarse en la ciudad internacional. Desde la Legación republicana en Tánger, su secretario Clemente Cerdeira, el presidente del PSOE en Ceuta Jiménez Cazorla y el diputado socialista y prestigioso catedrático Martínez Pedroso, intentaban dar cobijo y protección a los que continuamente llegaban.
Desde un primer momento en Tánger se crea una resistencia al franquismo, realizando desde la finalización de la Guerra reuniones en Ceuta y en las vecinas ciudades del protectorado, Tetuán o Larache. Los servicios secretos de Franco los tienen vigilados, pero no pueden detenerlos. Esta resistencia tiene su fin cuando las tropas de Franco toman Tánger en junio de 1940, muchos pudieron huir a Casablanca, protectorado Francés o vía Marsella al exilio europeo y después al continente americano. Otros se quedaron en Tánger continuando con la resistencia al régimen.
La resistencia estaba liderada por el socialista Antonio Castilla y en uno de sus múltiples contactos con los exiliados en Casablanca, les piden que necesitan a un delegado para su apoyo, ya que ellos al ser conocidos en la ciudad están muy vigilados por la policía. Recordemos que en Casablanca se encontraban numerosos españoles exiliados, sobre todo alicantinos, quienes al terminar la guerra pueden huir por los puertos del levante español y cruzar hacia Argelia. Allí tras estar detenidos en los campos de concentración, y pasar penalidades, muchos logran pasar a Casablanca. Tras este llamamiento, se desplaza en agosto de 1941, José Congost, quien realizó el viaje en ferrocarril, escondido en un cajón y protegido por el jefe de la estación. Una vez en Tánger se reúne con la resistencia y estudian nuevos proyectos.
Comienzan a recibir desde Casablanca el boletín Reconquista de España, que lo adaptarían con el nombre de Liberación de España, repartiéndolo por Tánger, Ceuta y ciudades del Protectorado. Como el trabajo de captación va en aumento, el recién llegado requiere nuevamente de Casablanca el envío de otros compañeros y a los pocos meses llegaron los jóvenes alicantinos Antonio Réinales, Ramón Valls y Adelo Aguado. Estos tienen entre sus planes inmediatos reorganizar a las Juventudes Socialistas Unificadas. Más adelante y siguiendo instrucciones de los que están en el exilio se unen en la denominada Unión Nacional Antifascista (U.N.A.). Debido a los nuevos proyectos y con el fin de recibir noticias del comité central deciden que el dirigente recién llegado de Casablanca, Adelo Aguado, viaje a Madrid, pero es detenido en la capital. Tras durísimos interrogatorios se le acusó de "atentar contra la seguridad del estado y fomentar la organización de partidos políticos". Se le realizó un consejo de guerra sumarísimo, siendo ejecutado a garrote vil el 28 de mayo de 1942. Ésta detención origina que las autoridades franquistas comiencen a encarcelar a los demás miembros de la resistencia en Tánger.
En total son noventa y un detenidos. Todos son enviados a Ceuta donde se celebró un consejo de guerra el 9 de marzo de 1944. Y tras siete días de vistas y declaraciones se aprobaron múltiples condenas, destacando las penas de muerte a los que vinieron de Casablanca, Congost, Reinares y Ramón Valls. El 18 de agosto de 1944, a la siete de la mañana, fueron fusilados en los muros de la fortaleza militar del Monte Hacho en Ceuta.
El delirio de Franco se había cumplido. Cuando, en 1945, se produce el fin de la II Segunda Guerra Mundial y la derrota de las potencias nazi-fascistas obligaron a Franco a ordenar el abandono de Tánger. Él ya había conseguido su objetivo.
* Francisco Sánchez Montoya, es investigador y autor del libro "Ceuta y el Norte de África, República, Guerra y Represión". Ed. Libros de Ceuta.

Auge y declive del cuartel general del nazismo


Una muestra aborda las transformaciones que vivió con la llegada de Hitler  la Wilhelmstrasse berlinesa, una calle que se convirtió en sinónimo del Gobierno alemán
ELENA GARUZ (EFE) Berlín 18/06/2012
La Wilhelmstrasse berlinesa, centro de la vida política alemana desde finales del siglo XIX, centra la muestra que abre hoy sus puertas en la capital alemana y que aborda las notables transformaciones que vivió esta calle del distrito gubernamental con la llegada de los nazis al poder.
Esta vía, que lleva el nombre del emperador Guillermo (Wilhelm) I de Prusia, era originariamente un selecto barrio residencial que después de 1871 se convirtió en sede de los principales ministerios del imperio. "Y qué dice la Wilhelmstrasse, se decía ya en tiempos del imperio alemán, como quien habla hoy de Berlín" como sinónimo de Gobierno alemán, recordó Andreas Nachama, director del centro de documentación Topografía del Terror, que acoge la muestra, durante la presentación de la misma.
Sello nacionalsocialista
Con el ascenso de Adolf Hitler al poder en 1933, los nacionalsocialistas se trasladaron a ese barrio gubernamental e imprimieron su sello: establecieron nuevos ministerios y reestructuraron otros, construyeron edificios y reformaron otros. "Es casi como un sueño. La Wilhelmstrasse nos pertenece", declaró el 30 de enero de 1933 el que sería ministro de Propaganda del Reich, Joseph Goebbels, según recuerda esta muestra, que podrá verse hasta el próximo 25 de noviembre.
La Wilhelmstrasse albergó las sedes de los principales estamentos represivos del Tercer Reich, de la Gestapo a las SS, y se convirtió en uno de los grandes escenarios políticos de marchas y desfiles. La exposición, titulada La Wilhelmsrasse, 1933-1945: Ascenso y hundimiento del distrito gubernamental nazi, "se concentra en los 12 años de la dictadura nacionalsocialista y en cómo estampó su huella y transformó la calle para sus propósitos", señaló la comisaria de la misma, Claudia Steur.
La muestra consiste en una "maqueta transitable" que invita a realizar un paseo imaginario por el distrito gubernamental, con la ilustración de 19 ministerios y administraciones e información sobre los mismos, a la que se puede acceder abriendo la puerta que se encuentra en la fachada simulada. "Cada visitante puede decidir personalmente si quiere averiguar qué se esconde detrás de cada fachada. Esta doble dimensión se encuentra delante y detrás de la fachada", señaló Steur, quien recordó que la muestra ilustra las transformaciones tanto visibles como no visibles de la Wilhelmstrasse.
Decenas de fotografías y documentos
La muestra, que presenta unas 200 fotografías y documentos, incluye también un panel interactivo que permite acceder al interior de la nueva Cancillería de Hitler, y seis columnas que completan la presentación con información sobre acontecimientos especiales. Las primeras bombas aliadas cayeron sobre el distrito gubernamental en 1943, lo que dio inicio a la construcción del "búnker del Führer" como refugio de Hitler y las principales autoridades del régimen nazi.
Cuando Hitler se suicido en su búnker el 30 de abril de 1945, el distrito gubernamental había quedado reducido a escombros, y tras la capitulación de Alemania y la división de la ciudad y el país en cuatro zonas aliadas, la calle quedó integrada en el sector soviético. El recorrido se cierra con un capítulo sobre el proceso de la Wilhelmstrasse (uno de los doce juicios contra altos funcionarios del régimen nazi organizados por un tribunal militar estadounidense tras el fin de la II Guerra Mundial) y el desarrollo de la calle hasta nuestros días.

xoves, 28 de xuño de 2012

Récord de refugiados en 2011


ACNUR alerta del incremento en el número de desplazados, que ascendió a 800.000 el año pasado, convirtiéndose en la mayor cifra desde hace 12 años
PÚBLICO.ES Madrid 18/06/2012
Refuxiadas somalíes no campo de refuxiados de Dollo Ado (Etiopía)
800.000 personas. Esta es la cifra "récord" que el año pasado alcanzó la tasa de población que se vio obligada a "huir cruzando fronteras". Así lo ha anunciado hoy la Agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR), en la presentación de su informe Tendencias Globales 2011. Según este organismo, no se alcanzaba una cifra similar desde hace 12 años, en el 2000.
Ello se debe al encadenamiento de las numerosas crisis humanitarias que tuvieron lugar, especialmente, en África, desde que en Costa de Marfil estuvo a punto de estallar una guerra civil por la inestabilidad política que sufrió el país en 2010. Después, la Primavera Árabe del norte del continente y la hambruna declarada en el Cuerno  hicieron el resto.
En total, la cifra de nuevos desplazamientos forzados durante 2011 fue de 4,3 millones de personas. De ellas, 800.000 se vieron obligadas a cruzar las fronteras de sus países y convertirse, así, en refugiadas.
No obstante, a nivel mundial se produjo un ligero descenso en la cifra total de desplazados por conflictos. Si en 2010 era de 43,7 millones; el año pasado se registraron 42,5 millones de personas refugiadas (15,2 millones), desplazados internos (26,4) o solicitantes de asilo (895.000).
"Esto se debe principalmente al efecto compensador que ha supuesto el retorno a gran escala de personas desplazadas internas que han regresado a sus hogares", explica ACNUR en un comunicado. Esta cifra, que se eleva a 3,2 millones, también establece un récord: es la tasa más alta de retornos de desplazados de la última década. 
Con todo, el informe de la ONU revela ciertas "tendencias preocupantes" que se han afianzado en la última década. Así, Afganistán sigue siendo el mayor productor de refugiados (2,7 millones), seguido de Irak, Somalia, Sudán y la República del Congo. 
En cuanto a los países receptores, los principales son Pakistán (1,7 millones), Irán, Kenia y Chad. Esto se debe, según ACNUR, a que unas cuatro quintas partes de los refugiados mundiales han huido a sus países vecinos.
España, de los que menos reciben
Por otro lado, Alemania encabeza la lista de países industrializados que más refugiados acoge, sobre todo, procedentes de Suráfrica. En España, en cambio, dicha cifra es "de las más bajas de la Unión Europea", denuncia ACNUR. Y eso, a pesar de que la cifra de solicitantes de asilo sigue aumentando cada año. En 2011 se registraron 3.414 peticiones, frente a las 2.744 de 2010.
Por último, la ONU lamenta no poder determinar con exactitud el número de apátridas ya que sólo 64 países proporcionaron datos al respecto. Sin embargo, ACNUR estima que dicha cifra está alrededor de los 12 millones de personas.

"Na Cultura da Transición, o Estado é o motor e o límite da cultura"


Guillem Martínez é xornalista, columnista e guionista de televisión. Desde 2005 ata 2009 mantivo un blog no que sinalaba en tempo real os choques culturais que se producían nunha democracia occidental que aseguraba estar na Champions, coas súas peculiaridades e a súa letra pequena. Agora acaba de editar CT o la Cultura de la Transición: Crítica a 35 años de cultura española (DEBOLSILLO, 2012), una compilación de artigos con autores diversos. Algúns botamos de menos respostas sobre a CT periférica, esa cultura “tutelada e que tutela” desenvolvida ao amparo dun falso federalismo. Antes da entrevista, Guillem Martínez aclara que sabe moi pouco ou nada de Galicia. Coa intención de explicar o contexto galego, as preguntas quedaron, ás veces, máis longas que as respostas.
Nunha das presentacións, David Arístegui definía o libro como unha caixa de ferramentas útil para identificar que é e como detectar a Cultura da Transición, ou polo menos, para que aparezan as preguntas necesarias que dean pé a explicar estes 35 anos de cultura española. Pero non parece unha caixa de ferramentas pechada senón en construción. Ten un número concreto de artigos e reflexións pero incita a que se reproduzan e que amplíen o concepto. Non sei se naceu con esa intención ou foi algo que apareceu no proceso.
O libro naceu como ferramenta. Literalmente. Consiste nun debuxo da ferramenta que propoñemos -propoñemos o concepto CT como ferramenta para un combate cultural, para avaliar e enfrontarse a 35 anos de cultura e de réxime político- e, posteriormente, deixamos o concepto nas mans de diversos autores, que desde as súas disciplinas e a súa ideoloxía, lle dan un tute ao concepto. É dicir, comezan a desenvolver o combate cultural. E, si, faltan disciplinas. Verbigracia, falta falar de dereito, de historia, de teatro... Da tira de cousas. Iso xa está en mans do lector. Un combate cultural é work in progress.
A CT pode ser interpretada, e máis nestes tempos, como unha amplificación do tapón xeracional, cousa que vostede nega ou polo menos puntualiza. Que elementos a fan algo máis?
Non é un tapón xeracional. É un tapón cultural. Todo aquel que queira integrarse ao tapón ese, só ten que envellecer 30 anos e adoptar os puntos de mira e os límites da CT. E, zas, xa está no tapón, independentemente da súa idade.
Vostede define CT como unha cultura que non xera problemas nin tensións. Literalmente que “traballa para o Estado, o único xestor de estabilidade desde 1978”. Que papel pensa que xogaron as CCAA -sobre todo as históricas- como parte fundamental do Estado e engranaxe necesario para esa desactivación do conflito centro-periferia?
O Estado ven configurado tamén polas CC.AA. e os municipios, dous cacharros que se empregaron a fondo na formulación e o desenvolvemento da CT. O programa dunha festa municipal, por exemplo, é unha metáfora da CT nun municipio. Repecto ás CC.AA., foron parte e límite na CT. A) Parte: desenvolveron pequenas CTs de segunda división. La Rioja, Murcia, Castilla-León, por exemplo, debuxaron pequenos staffs locais de intelectuais, con funcións e estéticas parecidas aos-intelectuais-de-verdade, por chamalos dalgunha maneira. Para crear esas reproducións a escala 1:1 da CT, as CC.AA. adoptaron os mesmos medios e mecanismos có Estado: o premio, a honra e a pasta gansa, e a marxinalización de opcións que non satisfacían ao Estado. B) Límite: o enchepistas da CT, o (case) único tema discutible, foi o tema territorial. E, máis comunmente, o agravio territorial.
As CC.AA., nese sentido, foron unha escenografía moi útil para a CT. Respecto das comunidades históricas, debo confesar que son o único xornalista peninsular que non sabe nada sobre Euskadi. E, xa postos, Galicia. No entanto, intúo que Euskadi foi a única C.A. que escapou da dinámica de discusións en espiral. Tivo un proxecto estrutural. De feito, témome, esta mañá a primeira hora, Euskadi dispón dunha economía e unha sociedade diferentes -e xa postos, dun mapa do AVE diferente-, verbalizables nas súas estatísticas diferenciadas. Catalunya -posiblemente Galicia, non me faga caso-, non se diferencian en nada de La Rioja ou Guadalajara. Carecen dunha cultura diferenciada -son CT-, e as discusións en espiral non construíron feitos diferenciais atractivos e liberadores.
Por outra parte, e como cabe imaxinar en toda discusión en espiral. E aquí, se lle parece, fálolle de Catalunya, un país abandonado a un nacionalismo de dereitas, que foi o motor de todas as discusións en espiral, básicas na CT, esa cultura que ten como obxectivo a ausencia de movemento. A esquerda CT non foi quen de aportar discusións non espirais -é dicir, estruturais-. Iso, no caso catalán, foi dramático. En Catalunya, as esquerdas metémonos nesta Liga hai máis de 100 anos, grazas a un pollo que se chamaba Pi i Margall, que debuxou un federalismo divertido, proudhoniano, que consistía en dividir o Estado en entidades soberanas cada vez menores, e cada vez máis participativas e transformadoras. A razón de falar de Catalunya era, nese sentido, a liberdade. Unha festa que, snif, non se produciu nos últimos 35 anos, e a razón de ser do catalanismo ata o seu rapto pola dereita.
Ou sexa que os nacionalismos periféricos contribuíron a modular o que era cultura e o que non...
Absolutamente. A conclusión máis divertida é que o que a dereita denomina nacionalismos periféricos é, en efecto, CT periférica. É dicir, CT. É dicir, os mesmos mecanismos que o Estado pero con outro discurso. É dicir, nada.
Lendo o libro, pensaba que en Galicia vivimos unha CT moi particular. Non podemos esquecer que o fraguismo dominou a cultura política e institucional -co que iso leva consigo para un país coma o noso, dependente da administración- ata 2005. Ao día seguinte de perder as eleccións Fraga, media Galicia xa lle botaba de menos. Os seus adversarios -e os seus sucesores- puxeron todo o seu empeño para que lle botase de menos tamén a outra media. E algúns temos a sensación de que nunca marchou. Desde fora, considera que o fraguismo foi máis CT o máis Cultura Brunete?
A Cultura Brunete é o primo de zumosol da CT. Intensifica aínda máis a Transición -e a súa lectura desde a dereita- como Idade de Ouro. Non hai moitas diferenzas máis, aínda que lle doa. Unha cultura que pode admitir a Fraga como animal de compañía é unha cultura moi violenta. Á C Brunete, por tanto, non lle fai falta ser moito máis violenta que a CT. Quizais, grita máis.
Falas do 15M como greta da CT e do 11M como o perfecto día CT. Hai un feito anterior que non se aborda -entendo que non se faga porque case foi exclusivamente galego- e que por aquí se viviu de forma moi estraña. Foron os feitos ocorridos en 2003 despois do afundimento do Prestige. O Estado desapareceu, estivo aparvado, e o corpo civil funcionou como nunca o fixera, e posiblemente non volveu facelo. Aquelo xerou unha ruptura que algúns intentaron integrar na engranaxe da confrontación partidista pero que naceu do máis puro acto cidadán. Por primeira vez en moitos anos, os cidadáns tomaron a iniciativa e despois viñeron os partidos.
É moi posible. Desde fora, no entanto, foi un éxito CT. Unha futura princesa informaba de como toda España, movida pola unidade e esas cousas chachis que ten a CT para explicar que todos-xuntos-podemos, acudía a Galicia a limpala, fixala e darlle esplendor. O resultado foi un éxito. Ata certo punto, foi tamén, glups, un éxito electoral posterior. A CT evitou que as vivencias que vostede me comenta -e que, desde logo, se intuíron e, nalgúns casos, se souberon grazas á información-, calaran como fenómeno informativo. A CT funcionou en Galicia. E, se me forza, en Lima. Ata despois do 11M, e ata a cousa da Lei Sinde, a CT non tivo resposta na sala.
Gústame moito a idea do “Estado como motor da cultura”. Escribe Minchinela no seu artigo: “As institucións non testemuñan a cultura. No seu lugar dan sinal de existencia”.
Na CT, o Estado é o motor e o límite da cultura. A frase de Minchinela non só é cruel, senón que é efectiva e certa.
En Galicia temos a lei de Berto "A medida que unha discusión online en galego sobre calquera tema avanza, a probabilidade de que se mencione o reintegracionismo/isolacionismo achégase a 1". Volvemos sempre ás discusións da época constituínte e preautonómica?
Supoño. Esa é a graza das discusións en espiral, tuteladas e limitadas polo Estado. A mostra de botón, ofrézolle outras discusións non só non tuteladas pola CT/O Estado, senón que sería o seu fin, tal e como coñecemos o Estado desde 1978. De feito, snif, non se practicaron en 35 anos: E se utilizamos o dereito de autodeterminación? E se repartimos a riqueza? E se deixamos a lingüística aos lingüistas?
En entrevistas anteriores, vostede non era moi entusiasta da achega de Internet á transformación do país. Segue sendo escéptico? Que lle parecen os xornais online que nacen nas marxes do xornalismo tradicional?
Síntome apaixonado. O que me invita a ser escéptico. Está por ver o poderío dos xornais online. Pero, en todo caso, o dos xornais convencionais xa está visto para sentenza. Acabouse. A Rede funciona para transmitir informacións non agardadas. Aínda non funciona de corrida para debuxalas, para crear o que creaban os xornais, e para o que é necesaria unha industria. É dicir, pasta. Son, por outra parte, apaixonantes as posibilidades da Rede para unha democracia 2.0. Pode ser, literalmente, a pera.
Complementando o libro CT o Cultura de la Transición confeccionei unha conferencia con proxeccións onde expoño as directrices do libro. Nela, evito o discurso grave e sisudo dos analistas, e no seu lugar utilizo cancións. Chameino CT El Musical, presentouse en capitais de provincia, e estes son algúns dos puntos que mostra no seu percorrido.
1-
Trazar as liñas básicas sobre o que pasou en España os últimos trinta e cinco anos, ten para moitos televidentes a música necesaria de Fórmula Quinta e o seu Cuéntame. O musical da CT arranca con ese tema para inmediatamente detelo co violento rasgado da agulla do tocadiscos, dando así a entender que o propio Cuéntame é un retrato CT de España.
2-
O buenrollismo radical trasládanos á música oficial do recordo da Transición: Libertad Sin Ira, de Jarcha. Optimismo, reconciliación e amnesia do pasado, o seu pan, a súa femia e a festa en paz. Aquí o importante é non discutir. Tres décadas despois, cando escoitamos Libertad sin ira é menos importante a “libertad” e máis importante o “sin ira”.Tanto é así que o Ministro do Interior Jorge Fernández Díaz buscou este 2012 para criminalizar a resistencia pasiva, o que convertería en delincuentes ao famélico Ghandi ou ao orondo Chanquete, que cantaba "no nos moverán" desde o estribor de La Dorada.
3-
Nesta iniciativa de Telefónica, o Banco de Santander e las Cámaras de Comercio, personalidades enrolladas españolas defenden que os demócratas deben manterse unidos, que a crise é unha cousa fortuíta, e -ante todo- que non se deben buscar culpables. Os trapos sucios lávanse en casa para non alertar aos pasaxeiros. O que tiña pasado, pasado está e debemos compensalo facendo un esforzo entre todos.
4-
O fútbol como ferramenta de unidade e cohesión nesta cantinela recitada por diversas personalidades da pantalla. ¡Podemos! Podemos gañar o mundial sempre e cando o que xogue sexa outro. Podemos, pero sempre e cando deleguemos. As vías alternativas están vetadas: facer as cousas pola nosa conta, iso xa non podemos.
5-
En OT os concursantes están obrigados a obedecer aos seus profesores, a suavizar as súas particularidades, a cantar cancións impostas lles gusten ou non, e en xeral a someterse a unhas normas innegociables que van “por el bien del espectáculo”. Os cantantes pelexan por ser ese intérprete homoxéneo e obediente, que ademais é democrático porque a audiencia pode votar o seu preferido. Todos os candidatos únense neste tema culminante titulado de forma insuperable “Mi música es tu voz”, que pecha con honras este percorrido-express por CT El Musical.