
M. Á. BASTENIER 25/06/2011
Las relaciones entre los países musulmanes y Occidente no volverán a ser las mismas. El autor de El edificio Yacobian y el periodista Javier Martín bridan un panorama en sendos libros
Dos libros, como todavía hay quien dice, "de rabiosa actualidad", pero por una vez el término no es un tópico, porque no hay nada actualmente más rabioso que la ocupación por el árabe de calles y plazas en exigencia de pan y democracia, desde Libia en el Magreb a Siria en el Machrek.

El segundo volumen es una colección de artículos de un notable novelista egipcio, autor de títulos como El edificio Yacobian, publicados durante los últimos tres años hasta hace solo unos meses, suponemos que en la prensa egipcia, aunque eso no se detalla y debería hacerse porque daría una idea del pluralismo relativo pero no del todo inexistente de la derrocada dictadura de Hosni Mubarak. Y lo extraordinario es que la suma de textos forma por sí misma un conjunto completo, unitario, y enormemente explicativo del drama al que asistimos en el país del Nilo. En dos de los artículos el autor avisa con toda claridad de lo que va a ocurrir. En uno, del 6 de abril del año pasado, se lee: "La situación puede explotar con fuerza en cualquier momento", lo que cuando menos debería servir de enseñanza a todos los que escriben -escribimos- sobre el mundo exterior, y en particular del mundo árabe, y no habían leído todo lo que había que leer para estar en condiciones de predecir el presente.
Es difícil que una recopilación de textos, por buenos que hayan sido en su momento, aguante el paso del tiempo, pero los aquí recogidos no solo lo hacen sino que pintan un fresco de la vida en Egipto que por sí mismo ya es autoexplicativo. Y ello con el añadido de que la lectura en retrospectiva le confiere mayor significado porque la hacemos conociendo el comienzo del desenlace. El pasado solo se convierte en historia cuando le da su pleno sentido -o uno de ellos-, el presente.
En una situación de injusticia y desigualdad como la de Egipto, la carga pudo ser la pretensión de Mubarak de legar la presidencia a su hijo Gamal; la mecha, la llegada al país de Mohamed del Baradei, Nobel de la Paz y egipcio universal, como alternativa posible; y la ocasión, el derrocamiento de Ben Alí en Túnez. Todo eso se deduce de la obra, aunque el autor no lo diga necesariamente así.
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