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sábado, 15 de febreiro de 2014

Soy niño soldado, ¿dónde nací?


Te propongo algo. Piensa en un niño o una niña soldado. ¿Qué te viene a la cabeza? ¿Dónde está? ¿Cómo va vestido/a? ¿De qué color es su piel? Hoy es el Día Internacional contra la Utilización de Niños y Niñas Soldados y queremos reflexionar sobre esta situación en el mundo.
Carlos Sanguino - Responsable del trabajo sobre menores en Amnistía Internacional España 12/02/2014 – eldiario.es

Hoy, 12 de febrero, Día Internacional contra la Utilización de Niños y Niñas Soldados, recordamos que según Naciones Unidas, al menos 19 países en todo el mundo reclutan a niños y niñas. Esto sucede en tres continentes.
Pese a que a nuestras cabezas venga con demasiada facilidad la idea de que sucede solo en África, diez de ellos son países asiáticos y de Oriente Medio. La realidad que viven estos niños y niñas día a día es terrible y supone una violación constante de sus derechos humanos. Imagina niños de 8 años reclutados por el ejército en Afganistán para fabricar y colocar bombas. Imagina “unidades infantiles” compuestas por menores de hasta 6 años en la India. Imagina niños convertidos en atacantes suicidas en Pakistán. O imagina abusos sexuales y matrimonios forzosos de niños y niñas de 13 años en Yemen. Completan la lista Filipinas, Irak, Líbano, Myanmar, Siria y Tailandia.
Estos son algunos de los países de Asia en los que ejércitos y grupos armados obligan por la fuerza a niños y niñas a formar parte de una guerra que no es suya, en la que quizás vean violaciones, asesinatos y extrema violencia. Quizás no participen directamente en el combate y sean cocineros o cocineras, lleven mensajes de un sitio a otro o sean obligadas a casarse con alguien. Obligar a niños y niñas a llevar a cabo estas prácticas es una violación gravísima de sus derechos humanos y un crimen de derecho internacional.
Según los datos de Naciones Unidas, el resto de países que reclutan se reparten entre África (8 países: Malí, Chad, Costa de Marfil, Libia, República Centroafricana, República Democrática del Congo, Sudán y Sudán del Sur) y América Latina (1 país: Colombia). Algunos de estos conflictos son duraderos, y el reclutamiento de menores es duradero en el tiempo.
¿Hay avances? Sí. La preocupación por el reclutamiento de niñas y niños ha crecido a nivel internacional en los últimos años. Prueba de ello son los 18 planes de acción entre Naciones Unidas y fuerzas y grupos armados de todo el mundo, o las condenas a Thomas Lubanga y a Charles Taylor  en 2012 , entre otros motivos por reclutar niños y niñas.
En España, el gobierno aprobó a iniciativa del Partido Popular una Proposición no de Ley (PNDL) orientada a impulsar iniciativas contra la utilización de niños y niñas soldados, que es una oportunidad para que se pongan en marcha acciones concretas dirigidas a poner fin a las violaciones de derechos humanos que sufren estos menores. Desde Amnistía Internacional, un año más, nos hemos movilizado para denunciar la situación en la que se encuentran miles de niños y niñas, así como pedir al Gobierno español una respuesta para saber en qué se ha traducido esa PNDL, ya que sí lo consideramos nuestra guerra.
*Amnistía Internacional tiene en marcha una ciberacción para que el Gobierno de Malí garantice que ningún menor es detenido junto a adultos y que ponga en marcha de forma eficaz programas que reintegren a los niños y niñas soldado en una vida normal. ¡Actúa!

venres, 30 de agosto de 2013

"Con nuestro silencio somos responsables de la barbarie de los niños soldados"


Kim Nguyen firma Rebelde (War Witch), retrato del horror de los niños soldados y al mismo tiempo historia de amor y de supervivencia
BEGOÑA PINA Madrid 10/05/2013 publico.es

Premios en Berlín, Tribeca, Sitges, Canadá...  y unas críticas apabullantes -"la película más impresionante del año", "extraordinaria", "profundamente conmovedora", "imposible de olvidar", "impactante y perturbadora"...- es el aval con el que aterriza en los cines españoles Rebelde (War Witch), retrato del horror de los niños soldado realizado con dureza, sin concesiones. No hay espacio en la película para manipulaciones emocionales, pero tampoco lo hay para secuencias de violencia explícita.
Protagonizada por Rachel Mwanza, una niña abandonada que vivía en las calles de Kinshasa y que, tras este trabajo, conquistó el Oso de Plata a la Mejor Actriz en el Festival de Berlín, la película cuenta la historia de Komona, una niña de doce años secuestrada por el ejército rebelde, obligada a combatir como niña soldado. Al mismo tiempo, Kim Nguyen narra la historia de amor de la chica con su amigo, ‘el Mago', un joven albino de quince años que quiere casarse con ella. Representante de Canadá en la carrera por el Oscar, Rebelde es un ejercicio de denuncia a una de las mayores barbaries de este mundo y un grito de esperanza a la cuota de resistencia que sobrevive en el corazón de todos los niños.
Su historia es una mezcla de odio y amor, está la violencia y la guerra y la historia de amor de los dos niños, ¿es posible el amor en un mundo así?
Absolutamente. El amor es una de las cosas más importantes que busca la gente en tiempos de guerra. Es una de las cosas más verdaderas acerca de la vida, lo he visto en los lugares más duros del mundo. En mi opinión, el amor es hoy mucho más difícil de conseguir en las sociedades cómodas, seguras, abrumadas por las posibilidades de elección y llenas de deseos consumistas creados artificialmente. Nuestro sistema económico de ‘usar y tirar' es mortal para las relaciones.
¿Lo más salvaje, lo peor del ser humano, es convertir en salvajes a los niños, quitarles su inocencia?
Quizás. Pero todos nosotros tenemos parte de responsabilidad en esa salvajada, somos parte de esa barbarie. Lo somos a través de nuestras inversiones basadas estrictamente en el beneficio, de nuestro silencio y de nuestra inacción, cuando ya hemos sido conscientes de lo que ocurre.
 En 90 minutos se ve la evolución de la niña a mujer, ¿la brutalidad impide a esos niños vivir la infancia? ¿Son adultos antes de tiempo?
Por lo que he visto, ellos son los seres humanos más complejos que hay sobre la faz de la Tierra. Ellos son niños y son adultos, víctimas y criminales, desean amor y desean un poder brutal. Son miedosos, temen, y son valientes, audaces.
¿Por qué una niña y no un niño?
La mayoría de las imágenes de niños soldados muestran a niños y el hecho es que aproximadamente la mitad, el 50 por 100, son niñas. Sentí que teníamos que acabar con las ilusiones y dar voz a una de las personas vivas más heroicas que haya conocido la historia: una niña soldado que tiene la capacidad de resistencia necesaria para sobrevivir.
La niña, Rachel Mwanza, ganó el premio a Mejor Actriz en Berlín y Tribeca, era una niña de la calle, ¿dónde la encontró? y ¿qué es de ella ahora?
Nuestro casting se hizo en sesiones abiertas. Nuestros colegas congoleños fueron por todo  Kinshasa buscando nuevos talentos. Algunos niños que vivían en la calle mostraron inmediatamente tener una autenticidad que estaba más allá de cualquier prueba. Ellos tenían un aura especial, que no tenían niños más afortunados, que vivían en sus casas con sus familias. Era como si no tuvieran miedo a ser totalmente ellos en cada momento, sin limitaciones y como si su permanente estar atentos, vigilantes, diera vida a sus silencios. Y Rachel Mwanza era la mejor en esta estirpe poco común de actores. Ella vivía dentro y fuera de las calles, había participado en un documental belga antes de que nosotros descubriéramos su talento. Rachel es ahora parte de un programa de reinserción de cuatro años, en Kinshasa, y vive con un tutor. Está aprendiendo a leer y escribir y dentro de pocos años cumplirá 18. Ha realizado avances increíbles en el último año, aunque se enfrenta aún a desafíos inmensos, pero Rachel es una de las personas más fuertes que podrías encontrar en tu vida.
En la película huye de lo lacrimógeno, no manipula emocionalmente, y también huye de las carnicerías, ¿la realidad era demasiado dura o es que es mejor dejar espacio a la imaginación?
Dejar a la imaginación es siempre mejor en el cine. Hacer comprender al espectador a qué nivel de violencia puede llegarse, pero mostrando lo menos posible era la apuesta.
¿Lo que dice finalmente su película es que existe un espacio de resistencia a todo esto en el corazón de los niños?
Absolutamente. Y esa resistencia está en todas partes en el Congo. Nosotros tenemos que darles las herramientas para que esa sociedad encuentre su propia fe y su propio camino.
En la investigación habló con niños ex soldados en Burundi, ¿qué le sorprendió más? Y ¿qué le revolvió más?
Lo que más me sorprendió fueron las actitudes verdaderamente infantiles de todos, a pesar del horror. Lo que más me preocupó fue la mirada fija de esos niños que habían sido soldados, es una mirada rota.
¿Por qué decidió rodar en Kinshasa, República Democrática del Congo? Otros sitios, por ejemplo, Kenia, hubieran sido más cómodos
Kinshasa tenía la idiosincrasia que necesitaba la película. Estuvimos en lugares increíblemente extraños, rarísimos, como una ‘ciudad prohibida' abandonada, construida por Mobutu en los años ochenta para los dignatarios europeos. La levantó con la ayuda de cerca de 200 arquitectos chinos a los que trajo y dejó en medio de la selva.

domingo, 22 de xullo de 2012

“Me dieron un Kaláshnikov y me enseñaron a matar”


Un ex niño soldado raptado por las fuerzas de Lubanga relata su terrible experiencia y el calvario de la reinserción en Congo
 “He visto morir a mis amigos. No a muchos. A todos”. Gestaing habla rápido, como si estuviese contando la vida de otro o, simplemente, como si no quisiese darse cuenta de que es la suya la que está dibujando con palabras entrecortadas. Habla mientras surfea al mismo ritmo hiperacelerado sobre su moto Made in China por las carreteras en construcción de Bunia, capital de Ituri, en el noreste de la República Democrática del Congo. La ciudad es un hervidero sin ley ni Estado que recuerda a las películas del Lejano Oeste. Hoteles, bares y tiendas surgen como hongos: Bunia tiene una prisa tremenda por cambiar de piel en el intento, urbanístico y económico, de borrar las profundas cicatrices de unas guerras —la de Ituri y las dos de Congo— largas y brutales. Gestaing, como mucho, logra maquillar sus heridas.
Ahora tiene 24 años y un trabajo de conductor de moto-taxi. En 2002 las milicias de la UPC, la Unión de Patriotas Congoleños de Thomas Lubanga, entraron en su casa y le robaron su adolescencia. “Los milicianos llegaron a mi aldea, en el norte de Bunia, en el camino que va hacia las minas de Mongbwalu. Estaba con mi madre y mis hermanas. Mi padre ya nos había abandonado por la guerra. No teníamos nada que darles, así que me raptaron. Tenía 14 años”. No fue el peor parado. “Conmigo atraparon también a unos niños de 8 o 9 años. Yo era de los mayores, eso me ayudó para sobrevivir. Y además, los de la UPC no hicieron nada a mi familia. Les bastó con capturarme”, recuerda Gestaing de su pasaje directo a la edad adulta.
Los señores de la guerra amenazaban a los niños con violar o matar a sus madres o hermanas, a menudo con disparos en el útero. Sin duda, la forma más brutal y definitiva para certificar el cambio de propiedad: de la familia a la milicia. A Gestaing le ahorraron este horror. Solo este.
Bajo Lubanga aprendió los rudimentos de su nuevo trabajo, el de niño soldado en África. En los meses pasados al servicio de la UPC, Gestaing se familiarizó con el machete, el Kaláshnikov y los lanzacohetes. En sus clases mezclaban el uso de herramientas tradicionales, técnicas de tortura y artillería ligera. “Me pusieron en las manos un Kaláshnikov y me enseñaron a matar”. A matar a los lendu, la etnia rival, y a los de su gente, los hema, que se atrevían a proteger al enemigo. “He matado a mucha, muchísima gente, pero o mataba o me mataban, no tenía otra opción”, dice como disculpándose por lo que hizo, presionado por órdenes que le superaban y cegado por el alcohol. “Nos daban de beber, y mucho”.
Gestaing y sus amigos también tenían que matar para conquistar y proteger la cuenca aurífera de Mongbwalu, fuente de la gran riqueza de esta provincia nororiental, limitada al norte por Sudán del Sur y al este por Uganda, un vecino demasiado interesado en las joyas de Ituri. Durante las dos guerras de Congo y la de Ituri, la carretera en dirección a Mongbwalu era una de las más peligrosas del mundo. Aún ahora se necesitan seis horas, un buen todoterreno y un gran chófer para recorrer los 87 kilómetros que separan Bunia de las minas… siempre que no llueva, pero esa es en la actualidad la única incógnita del viaje. Hace unos años, este trayecto te exponía a emboscadas, raptos, violaciones y homicidios. En aquella época las minas cambiaron a menudo de dueño, pero este ha sido el único lugar de la región donde nunca faltó la electricidad: nadie destrozaba las líneas de alta tensión necesarias para la extracción. “Milagros del oro”, sintetiza con ironía Gestaing.
En la zona de Mongbwalu le enseñaron también a violar, arma no convencional muy difundida en muchos conflictos, desde la guerra de Troya a los Balcanes. “No he violado”, cuenta sin que nadie pueda contrastar su testimonio, “pero he visto a amigos, a niños soldado como yo, obligados a violar y también a otros que violaban sin obligación, empujados por la dinámica de la milicia, de la guerra”. Según un informe del American Journal of Public Health, durante las dos guerras del Congo y la de Ituri se violaban a cuatro mujeres cada cinco minutos, un ritmo trepidante, marcado también por los niños soldado. En Ituri, las milicias marcaban sus siglas a fuego sobre la piel de las mujeres violadas, letras que se transformaban en un certificado de muerte si estas pasaban a manos de un grupo militar enemigo.
Lubanga, con su ejército de hombres y 3.000 niños, controla Mongbwalu entre 2002 y 2003, quemando aldeas, matando, torturando y obligando a huir a 60.000 personas. “Fueron los meses más duros”, recuerda mirando el suelo Gestaing. La región de las minas no es un territorio dulce como las colinas de Bunia, está en el medio de la intrincada selva africana. “Es más fácil esconderse, pero mucho más difícil moverse, y teníamos que actuar rápido”.
En marzo de 2003, el Ejército ugandés expulsa a Lubanga de Bunia. Para sus niños no fue el fin de la historia. “Estábamos felices, pero no sabíamos qué hacer, había un gran caos, mi aldea ya no existía. Lubanga se había ido a Kinshasa, pero la guerra no había terminado”. El conflicto continúa con más o menos baja intensidad hasta 2008. Entonces Gestaing recupera su libertad.
“Al final de la guerra hice lo que hicieron muchos de los milicianos: utilicé el dinero que el Gobierno daba a quien devolvía las armas para comprar una moto y convertirme en mototaxista”. La del taxista a dos ruedas es la actividad por excelencia de los exguerrilleros en Ituri. Esa o la de buscador artesanal de oro en Mongbwalu. Gestaing explica su elección: “No quería volver a la zona de las minas. Demasiados malos recuerdos. Y, además, alguien hubiera podido reconocerme. Prefiero vivir aquí en la ciudad, es más viva y el trabajo es menos duro”.
Sus amigos murieron en la guerra, por las balas, la dura disciplina o las enfermedades. Ahora tiene otros, todos mototaxistas como él. Aparecen en grupo esperando y disputándose a los clientes en cada esquina de Bunia. Muchos tienen la misma historia de Gestaing, la de una adolescencia robada. Un vacío lleno de violencia que nadie ayuda a curar, también por el hecho de que no existen psicólogos o centros de ayuda especializada en este rincón del planeta. “Salvo unas pocas ONG internacionales, que están abandonando lentamente Bunia, nadie se ocupa de los niños soldado aquí”, cuenta Jeanne Cécile Myamungu, una corpulenta monja de 41 años responsable del orfanato Charité Maternelle de Muzipela, en las afueras de Bunia. El director del hospital provincial, Clement Asani, lo confirma: “No tenemos personal cualificado, ni recursos. El Estado está ausente y las emergencias son otras, el paludismo, el sida, el cólera...”. Hay algunas estructuras locales de asistencia para las mujeres violadas, pero nada para los niños.
Gestaing no parece preocupado, encoge los hombros y mira adelante. “Hice bien en volverme taxista, algunos de los que luchaban conmigo se gastaron el dinero del Estado en alcohol y mujeres, y ahora se dedican a lo único que saben hacer: robar y violar”. Un pasado de violencia que podría resurgir pronto. Después de las tensas elecciones presidenciales de noviembre pasado, la paz en Congo y en particular en el este del país está de nuevo en entredicho. Fuertes vientos de guerra silban desde el norte de Kivu.
Gestaing se acomoda sobre su moto, te mira en los ojos y escupe su futuro: “Si se vuelve a liar, no me van a joder más, no vuelvo a matar para las milicias”. Ya no es un niño, ni quiere ser soldado.

martes, 30 de novembro de 2010

Dos niñas exsoldado de Sierra Leona se forman en Almería


Las jóvenes volverán como profesionales de la sanidad a su país

EFE  -  Almería
ELPAIS.com  -  Sociedad - 17-11-2010

Dos niñas exsoldado de Sierra Leona van a empezar en la Universidad de Almería un curso intensivo de español que posteriormente les dará acceso a un ciclo de formación profesional en la rama sanitaria, lo que les permitirá volver a su país al cabo de tres años para poner en práctica sus conocimientos.
La Universidad de Almería se convirtió en marzo de 2007 en el primer centro universitario del mundo en acoger niños ex soldado de Sierra Leona, gracias a un convenio de colaboración con la ONG Todos Son Inocentes.

En aquella ocasión llegaron cuatro varones, uno de los cuales continúa cursando estudios en la Universidad; otros dos, en otros centros de España con nuevas becas, y un cuarto ya regresó a Sierra Leona.

Estos cuatro jóvenes han estudiado ciclos de formación profesional relacionados con agricultura y sanidad, dos áreas que les servirán de utilidad para favorecer el desarrollo de su país de origen.

La Universidad de Almería y la ONG Todos Son Inocentes han repetido la experiencia, esta vez con dos mujeres de 18 y 20 años llamadas Mariama Finda Ngegba y Hawa Sesay, quienes han explicado, todavía en lengua inglesa, su traumática experiencia en Sierra Leona.

En rueda de prensa, Mariama ha recordado cómo fue secuestrada en varias ocasiones, la primera vez con solo 9 años, y tuvo que pasar una larga temporada con un grupo rebelde durante la guerra civil que comenzó en 1991, al igual que les ocurrió a sus dos hermanos pequeños.

Ambas jóvenes, que se han mostrado retraídas ante la atención de los medios de comunicación, han agradecido la oportunidad que se les ha brindado desde la ONG y la Universidad de Almería para cursar unos estudios que les serán de gran utilidad en el futuro.

Hawa ha explicado que su anhelo es aprovechar esta oportunidad para estudiar y luego regresar a su ciudad, al norte de Sierra Leona, para emplear sus conocimientos.

Las dos jóvenes, que tienen completada la educación secundaria en Sierra Leona, emplearán el primer año en un curso intensivo de español y luego estudiarán durante dos años en Almería un ciclo de formación profesional en el área de sanidad.

El presidente de la ONG que ha becado a las jóvenes, Miguel Serrano Martínez, ha explicado la situación de "total desamparo" que padecen las ex niñas soldados, que "fueron esclavizadas, utilizadas como soldados y luego ignoradas por las autoridades, tanto locales como internacionales".

Ha subrayado que el sufrimiento de las niñas fue aún mayor que el de los niños, puesto que, además de ser utilizadas para la guerra, fueron esclavas sexuales en muchos casos.

Según el presidente de la ONG, en Sierra Leona se contabilizan unos 25.000 ex niños soldado, de los que 9.000 podrían ser niñas, frente a las 500 reconocidas por las autoridades, que "tratan de tapar el problema".

Por ello, ha remarcado la necesidad de diseñar programas específicos dirigidos a estas mujeres "para ayudarlas a salir adelante y tener un futuro que no sea, en muchos casos, la prostitución, o poco más".

Serrano Martínez ha explicado que, aunque el país está "democráticamente estabilizado", las condiciones de vida siguen siendo "bochornosas" y los índices de mortalidad infantil "son casi de genocidio, ya que tres de cada diez niños van a morir antes de los cinco años", ha expuesto.

El rector de la Universidad de Almería, José Luis Martínez Almécija, ha agradecido el esfuerzo realizado desde la ONG y la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional al Desarrollo para traer a estas dos ex niñas soldados al centro, algo que se ha hecho realidad después de "muchísimas gestiones y trámites administrativos".

xoves, 27 de maio de 2010

Infancia violentada


A ONU identifica os principais recrutadores de nenos soldado incluíndo a corpos oficiais como a Policía afgá ou as FFAA do Congo e Somalia, xunto a milicias como as FARC
E. P./EFE . MADRID
Nacións Unidas identificou por primeira vez os principais violadores dos dereitos da infancia polo recrutamento e uso de nenos en conflitos armados, unha lista na que non só están incluídos algúns dos grupos guerrilleiros máis notorios do mundo, como as FARC ou o Exército de Resistencia do Señor, senón que tamén comprende corpos de seguridade tanto estatais, como a Policía Nacional Afgá, as forzas armadas do Goberno Federal de Transición somalí e de República Democrática do Congo (RDC), como paraoficiais, no caso das milicias ás ordes do Goberno sudanés en Darfur.
O Informe Anual do Secretario Xeral ante o Consello de Seguridade sobre Nenos e Conflito Armado identifica non só ós máis destacados recrutadores de nenos soldado, senón tamén ós principais responsables de asasinar, mutilar e violar menores no contexto das diferentes situacións de combate que se viven en todo o planeta, un anexo copado na súa práctica totalidade polas principais milicias armadas africanas e, novamente, polas forzas do Goberno somalí.
No entanto, o secretario xeral de Nacións Unidas, Ban Ki Moon, destaca o progreso efectuado nalgúns ámbitos da protección dos dereitos dos nenos en combate. Neste sentido, grupos como a Fronte Moura de Liberación Islámica (MILF), o Exército de Liberación do Pobo de Sudán ou o Partido Unificado Comunista de Nepal-Maoísta emprenderon medidas para desarmar e retirar das súas filas ós guerrilleiros menores de idade. No caso dos guerrilleiros nepalís, Nacións Unidas constata que nos últimos meses puxeron en liberdade 1.843 nenos soldado. De igual modo, as Forzas Nacionais de Liberación de Burundi foron eliminadas do informe polo seu compromiso na protección dos dereitos dos menores ó cesar o recrutamento de combatentes infantís. A ONU tamén foi capaz de verificar que todos os seus soldados menores de idade foron postos en liberdade e atópanse reunidos coas súas familias.
As FARC e o Exército de Liberación Nacional son os dous únicos grupos armados latinoamericanos incluídos na lista de violadores dos dereitos do menor en conflitos armados como reclutadores de nenos soldado. Xunto a eles, neste apartado, atópanse milicias categorizadas en máis dunha ocasión como habituais reclutadores de nenos, como o LRA, o grupo yihadista filipino Abú Sayaf, o Exército de Liberación Nacional da minoría Karen en Birmania ou as Forzas Democráticas de Liberación de Ruanda (FDLR).
O informe lamenta especialmente a actuación de corpos de seguridade oficiais, como a Policía afgá ou os Exércitos congolés e somalí, que inclúen de xeito habitual a menores de idade entre as súas filas. "O combate non é lugar para un neno", apunta a Secretaria Xeral Adxunta e Representante Especial para a cuestión dos nenos e os conflitos armados, Radhika Coomaraswamy. "Vivimos nun mundo onde os nenos son empregados como soldado, espías e escudos humanos", lamentou. Sudán e Somalia son os dous principais núcleos xeográficos da violencia explícita contra os nenos. O informe da ONU destaca os enfrontamentos entre as forzas do Goberno somalí coas milicias islamitas de Al Shabaab, que deixan cada ano centenares de nenos falecidos ou mutilados no país africano.
Pola súa banda, as Forzas Armadas de República Democrática de Congo e as unidades integradas procedentes das milicias do Congreso Nacional para a Defensa do Pobo, de Laurent Nkunda, atópanse incluídas no apartado dedicado á violencia sexual contra os menores, onde novamente están incluídos tanto o LRA como o FDLR.
"Os nenos terminan sendo, con demasiada frecuencia, as vítimas colaterais das operacións militares", asegura Coomarasawy. "A publicación deste informe, como cada ano, debería incitarnos a deternos un momento, e recordar que debemos protexer ós máis inocentes e ós máis vulnerables".
HRW pide protexer os nenos no conflito maoísta con India
Human Rights Watch (HRW) pediulle á India que adopte máis medidas para protexer a poboación infantil afectada o conflito coa guerrilla maoísta, despois de que a ONU criticase a situación dos menores. Entre outras cousas, HRW pídelle á India que se reformule a súa política de ocupar e usar escolas durante as operacións contra os rebeldes maoístas, que teñen o seu feudo nunha franxa de territorio no centro e o leste do país. Así mesmo, esíxelle á guerrilla que abandone o recrutamento e uso de nenos soldado. "Tanto as forzas de seguridade como os maoístas explotan e prexudican ós nenos, ó destruír a posibilidade de educarse e causarlles uns danos que os afectarán durante todas as súas vidas", di HRW.
COLOMBIA
Espías, escravos sexuais e asistentes
No caso de Colombia, o informe do secretario xeral da ONU lamenta que en 2009 "o recrutamento e uso de menores fose unha práctica habitual, sistemática e estendida dos grupos armados ilegais". Ademais, denuncia que as FARC e o ELN empregaron a estes nenos soldados "en combates, para recrutar outros menores, así como espías, escravos sexuais e asistentes loxísticos".
O Exército úsaos como "lanceritos"
O informe de Nacións Unidas faise eco tamén das denuncias de que o Exército colombiano utilizou a menores en tarefas de intelixencia, particularmente en zonas rurais do Val do Cauca, e critica programas cívico-militares destinados ós menores, como o dos "lanceritos", que poden ocasionar represalias por parte da guerrilla, chegando a ser torturados e ata asasinados.