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sábado, 30 de xuño de 2012

El gobernador que salvó vidas y murió fusilado


EL PAÍS 19/06/2012
Por Antonio Ramírez Navarro
Un día antes de ser conducido ante el pelotón de fusilamiento, Vicente Talens Inglá escribía una última postal a su pareja, presa en un campo de concentración francés: "Mi asunto sigue lo mismo. Además de las personas que se ocupan de mí aquí en Valencia, y las de Llaurí, tengo también muy buenos informes de Almería. Se han portado muy bien en mi asunto, no tengo queja". Su asunto, como el de tantos miles de republicanos, socialistas, comunistas y anarquistas prisioneros en las cárceles franquistas de la primera posguerra, no era otro que el de salvar la vida. Talens Inglá, gobernador de Almería de julio de 1937 a abril de 1938, compartía una celda de doce metros cuadrados en  la cuarta galería de la cárcel Modelo de Valencia, con otros doce reclusos. Entre ellos se encontraba Gonçal Castelló, escritor valenciano que narró el dramático día a día de los presos en su novela testimonial Sumaríssim d’urgencia en la que Talens desempeña un papel protagonista con el nombre de Vicente Tamarit.
Para no inquietar a su compañera, que está viviendo también circunstancias dramáticas, en las postales que envía a Francia, el exgobernador se muestra optimista: "Mi sobrino Domingo ya salió en libertad y se interesa de mi asunto mucho, creo que se resolverá bien. Mi asunto es completamente político y por lo tanto no tengo inquietud alguna". Sin duda Talens se refiere al anuncio hecho por las autoridades franquistas sobre que nada habían de temer aquellos que no tuvieran las manos manchadas de sangre. Como delegado del Partido Comunista en la Guardia Popular Antifascista de Valencia, había tenido la oportunidad de interceder a favor de algunas personas perseguidas por el bando republicano y como gobernador había liberado por falta de pruebas a unos 200 presos derechistas.
Nada de ello le sirvió de mucho. Como es sabido, la justicia franquista invirtió la carga de la prueba y por lo tanto era el preso el que debía demostrar su inocencia ante cualquier denuncia que podía llevarle a la cárcel o al paredón. Como la gratitud no es siempre moneda corriente, dos personas a las que había salvado la vida presentaron los cargos más graves contra él. Aunque Talens trataba de mostrarse contento con los informes que sobre su actuación llegan de Almería, de Llaurí, su pueblo de origen, y de la propia Valencia, en su caso pesó más su "asunto completamente político" que, en junio de 1940, bastaba para que cualquier preso acabara formando parte de una de las sacas con dirección a Paterna que hicieron tristemente célebre la cárcel Modelo de Valencia. En su deposición ante el juez, Talens intentó presentarse como "un simple afiliado" del Partido Comunista, pero los que le juzgaron estaban al tanto de su trayectoria y sabían que había sido delegado del PCE en el Consejo Provincial de Seguridad de Valencia en 1937 y gobernador de Almería. Tal como afirmaba el periódico Frente Rojo, "nuestro camarada Vicente Talens Inglá no es un militante cualquiera de nuestro partido". Con semejante historial, las posibilidades de evitar el paredón tendían a cero.
Además de por su propio proceso judicial, tenía otras razones para sentirse angustiado. Durante el transcurso de la guerra, se había unido sentimentalmente con Pauline Taurinya, esposa del jefe de las Brigadas Internacionales, André Marty. Con ella había tenido en Almería a su única hija, la escritora francesa Pauline Talens-Péri. A diferencia de Talens, que fue capturado por las tropas franquistas en el puerto de Alicante, madre e hija pudieron escapar por Gandía en el barco francés Lynx. Pauline Taurinya, también militante comunista, abandonó al todopoderoso André Marty para seguir a Vicente Talens. Acabada la guerra de España, se instala junto con su hija en la casa familiar de Maureillas, en la Cataluña francesa. Hasta allí llegan las postales de Vicente Talens encabezadas con el ominoso "arriba España, viva Franco" que todos los presos se ven obligados a escribir en sus comunicaciones.
En la primavera de 1940, Hitler lanza su ofensiva contra Francia y los Países Bajos. El 14 de junio los nazis desfilan junto al Arco del Triunfo. En Francia se había puesto en marcha la caza al comunista y Pauline Taurinya, junto con su hermana, su madre, y su hija, que para entonces no ha cumplido los tres años, son conducidas al campo de concentración de Rieucros, en la región de Mediodía-Pirineos. La noticia llega hasta la celda de Talens. "Ayer por la prensa me entero que estáis las tres detenidas, tú, tu hermana, y la madre, no quiero creer en tal noticia, confío en que no es verdad porque ¿qué culpa tenéis vosotras?". Talens, en la misma postal, atribuye la detención al vínculo que unía a su pareja, con la que no llegó a casarse, con André Marty, al que no nombra. "Tú ya no eres la mujer de él, tú eres mi mujer y por lo tanto, no tienes responsabilidad alguna con él".
Según Castelló, el que parecía imparable avance nazi va a jugar también un papel en el destino fatal de Talens, puesto que los franquistas celebran cada victoria de los alemanes con sacas cada vez más numerosas. Dos semanas después de la entrada de los nazis en París, en su última postal, Talens pide a su mujer que no deje de escribirle todas las semanas. El 28 de mayo ha sido juzgado y el 20 de junio condenado a muerte. Como tantos compañeros, los denominados xapats en la jerga carcelaria, desconoce cuál será su suerte. En cualquier momento puede llegar la conmutación de la pena capital por una larga condena que a su vez podrá ser redimida en parte por el trabajo.
Pero lo que llega es el fatídico "enterado" del Caudillo. Después de un calvario de más de un año que le lleva del puerto de Alicante al campo de los Almendros, de allí al campo de concentración de Albatera para pasar después al Reformatorio de Adultos de Alicante y ya en agosto de 1939 a la Modelo de Valencia, en la tarde del viernes 28 de junio es conducido, junto a otros compañeros de infortunio, a la población de Paterna donde será fusilado y arrojado a una fosa común.
Y después, el olvido. Talens fue el principal responsable político de los refugios de Almería abiertos al público hace algo más de cinco años. Sin embargo, los turistas que visitan las galerías subterráneas reciben una información tan aséptica que salen convencidos de que las bombas son un fenómeno meteorológico. Es curioso que, a pesar de la afición de los políticos actuales a rubricar con su firma en mármol cualquier edificio público, estatua o rotonda, por espantosa que sea, no se haya incluido la menor mención ni una triste foto del hombre que impulsó la construcción de los refugios, salvó la vida de cientos de almerienses, enemigos políticos incluidos, y recibió en pago las balas del pelotón de ejecución.
No menos extraño es que, a pesar de contar con una de las trayectorias más singulares del comunismo español, Talens apenas haya merecido un par de párrafos en algunas monografías de historia local. Tras sus comienzos como agitador anarcosindicalista en Valencia, vivió en Barcelona los años del pistolerismo, y participó en el falso atentando de 1922 contra Martínez Anido. Sabiéndose perseguido por la policía se exilió en París. Allí ingresó en la masonería, en la misma logia que Ramón Franco, y posteriormente en el Partido Comunista Francés. Fue modelo de desnudo artístico y bailarín profesional, seguidor de la escuela de Isadora Duncan.
Tras la proclamación de la República, volvió a Valencia e ingresó en el PCE. Siguió posando como modelo en la Escuela de Bellas Artes de San Carlos y para escultores como Rafael Pérez Contel y Eugenio Carbonell. En el patio gótico de la Diputación de Valencia se conserva la escultura de un arquero desnudo. Expulsado de la historia pero invitado mudo a una sucesión de recepciones con canapés, Talens aguarda en un rincón del patio. Seguramente los comensales ignoran que el modelo de esa estatua fue un gobernador comunista fusilado a pocos kilómetros de allí.
Antonio Ramírez Navarro, periodista y sociólogo, es autor del libro La fuerza de los débiles (Instituto de Estudios Almerienses).

mércores, 2 de febreiro de 2011

Ricardo Limia: "Yo fui un esclavo del franquismo"


Uno de los últimos supervivientes del Canal de los Presos, recuerda la brutal represión
M. SERRANO / Á. MUNÁRRIZ SEVILLA 25/01/2011
Batallón de traballadores no Canal de los Presos
Cuando le preguntaban de dónde era, él respondía que de Salvochea, una aldea a tres kilómetros de Riotinto, en Huelva. "Cada vez que lo decía, me pegaban una paliza. Había que llamarla El Campillo, como a ellos les gustaba", recuerda ahora Ricardo Limia a sus 94 años. Esos "ellos" a los que hace referencia son los fascistas de todo pelaje que le arruinaron media vida. Y no sólo por no permitir llamar a su pueblo con el apellido del mítico revolucionario y anarquista Fermín Salvochea que le dio nombre durante los años previos al estallido de la guerra. La toponimia aquí es lo de menos. Ricardo Limia fue un esclavo del franquismo.
Acabada la guerra, el régimen naciente aprovechó la mano de obra esclava para la construcción de una ambiciosa infraestructura destinada a poner en riego más de 50.000 hectáreas en Sevilla y Cádiz. El resultado es lo que aún hoy es el Canal del Bajo Guadalquivir, conocido como el Canal de los Presos. Salidos de campos de concentración como el de Los Merinales, allí trabajaron miles de personas en condiciones extremas de 1940 a 1962, en uno de los mayores empeños represores franquistas. "Cuando la CGT hizo la primera investigación sobre el canal, encontramos a unos 30 supervivientes. Que nos conste, Ricardo es el último que queda vivo, al menos en Sevilla. He dado charlas por todo el país y no he encontrado a más. Desde luego ninguno ha contactado con nosotros", afirma el activista de la CGT Cecilio Godillo,defensor de la dignificación del campo de Los Merinales.
Ricardo recibe a Público en Dos Hermanas (Sevilla), donde vive junto a su hijo, José Luis, en una casa próxima a Los Merinales. "Tras estallar la guerra, me escondí un año por la sierra de Huelva, junto a otros milicianos. De allí salió un destacamento de mineros de Huelva a la Pañoleta para luchar en el frente. Fue un engaño. Los mataron a todos. Yo me salvé porque iba detrás en una moto", cuenta Ricardo, que a veces vacila y otras se emociona durante el relato. "Todas las noches dormía escondido detrás de un árbol con un ojo abierto. La gente era mucho más mala que ahora", repasa. Tras ser reclutado a la fuerza y descubierto su plan para pasar a la zona republicana, fue condenado a cadena perpetua en 1937, pena conmutada luego por trabajos forzados. A sus 21 años y habiendo sido secretario general de las Juventudes Socialistas Unificadas de
Riotinto, era carne de canal.
Huidas y fusilamientos
"Los presos morían de hambre, enfermedades, palizas... No lo podéis imaginar. Como te desviaras una mijita, te castigaban. Más tarde o más temprano, caían sobre ti", recuerda Ricardo. Él era encargado de llevar la contabilidad de la construcción y controlar los carburantes. "Me salvó todo lo que aprendí en Salvochea. Como era una colonia minera controlada por los ingleses, sabía leer y escribir, porque ellos obligaban a aprender a todos los niños", recuerda sabiéndose casi un afortunado. "No tuve que cargar piedras. Si no, no hubiera llegado a los 94 años", reflexiona. "Pero en el campo era uno más. Dormíamos todos en los barracones, en el suelo. Me podían mirar mejor o peor según el día, pero era un preso. Era un esclavo, como todos", recalca.
Ricardi asegura que durante su estancia en el campo se libró por los pelos de una condena a muerte por ayudar a unos presos a escapar. Esquivó el paredón gracias, asegura, a la intercesión de uno de sus jefes, Tomás Valiente. Durante años, cuenta su hijo, se despertó llorando de miedo y de confusión tras unas pesadillas que le recordaban cómo, tras aquel episodio, los guardias lo sacaban por la noche para fusilarlo y luego lo devolvían entre risas al barracón.
Ricardo, que ha sido homenajeado por la Asociación Memoria Histórica y Justicia, tiene ahora ante sí, enmarcada, la declaración del Ministerio de Justicia que declara que fue perseguido por razones políticas. "Cuando la recibí, me emocioné. Pero es tarde. Muchos inocentes que ya no están han tenido que vivir toda la vida siendo tachados de delincuentes", dice.
El único buen recuerdo del campo para Ricardo es que allí conoció a Margarita, que iba a llevar ropa a su hermano. Se casaron tras abandonarlo en 1942 y regresar a Riotinto, donde sacó plaza de jefe de estación. "Me declaré culpable de los robos en los vagones. La gente lo hacía por hambre", recuerda. Lo echaron y se marchó a Sevilla. "Debía presentarme cada día en el cuartel. Un día llegué tarde. Me dieron una paliza", cuenta. Estuvo vigilado hasta 1963. Luego montó una panadería. Y llegó a ser uno de los líderes de este gremio en Dos Hermanas.

mércores, 13 de outubro de 2010

Castigar e readoutrinar


Domingo Rodríguez: "A memoria dos ex presos é moi importante, pero non é a verdade absoluta, senón unha fonte que hai que tomar coas mesmas precaucións que as demais"
MONTSE DOPICO . SANTIAGO
As memorias dos ex-reclusos constitúen unha fonte historiográfica importante, pero deben ser tomadas coa mesma precaución que a documentación institucional. A Historia non é o mesmo que as memorias. Así o cre o historiador Domingo Rodríguez Tei­jeiro, que acaba de publicar en Galaxia o ensaio Presos e Prisións na Galicia de Guerra e Posguerra (1936-1945). Os cárceres franquistas, pensa, ademais de seren piares da represión coa súa función punitiva, eran realmente considerados polas autoridades do réxime centros de reeducación, redención moral dos presos.
Hai acordo entre os historiadores na idea de que o cárcere foi parte fundamental da represión. O que xa non é tan común é analizar o tema, como fai vostede, a partir da documentación institucional, sen esquecer tampouco as memorias dos ex-reclusos. Nin abordalo desde unha perspectiva alén do local.
Este é o primeiro traballo que tenta dar unha visión xenérica de toda Galicia, e está feito a partir dos documentos das prisións, sobre todo de Ourense. Ademais, ten unha vocación xeral: o que se di pódese extrapolar a nivel de España. En Galicia temos menos memorias de ex presos, e ademais temos a sorte de contar co arquivo da antiga prisión provincial de Ourense. Ese punto de vista institucional non exclúe, senón que completa, o punto de vista dos presos. A memoria dos presos é unha fonte máis, moi importante para recuperar a voz de todas as persoas que non nos deixaron a súa memoria, pero non é a verdade absoluta. Hai que tomala coas mesmas precaucións que as outras fontes. Unha cousa é a memoria e outra a Historia.
O entramado lexislativo do sistema carcerario é unha mostra máis do carácter planificado da represión, segundo comenta vostede...
É algo que dixeron outros historiadores como Julio Prada. Aquí vese claramente: non hai un momento no que as prisións sexan autónomas. Son controladas polas autoridades.
O cárcere servía ao réxime para vingarse, exterminar o que chamaban anti-España, para amedrentar a posible oposición política... Así se poden entender as precarias condicións de vida dos presos nelas...
Si e non. A precariedade tiña unha función de castigo, si. Pero tamén era consecuencia de que nin o sistema carcerario estaba deseñado para acoller tanta xente -270.719 persoas a 1 de xaneiro do 1940 segundo as cifras oficiais, máis as 90.000 dos campos de concentración-, nin había medios materiais, e ademais non todos os responsables carcerarios e políticos estaban por mellorar as condicións de vida dos presos, que variaban segundo a personalidade dos carcereiros...
Nin todos os cárceres eran do mesmo tipo, nin eran o mesmo que os campos de concentración, di...
Javier Rodrigo fixo un estudo moi bo dos campos de concentración. Os campos teñen máis impacto que os cárceres, sobre todo mediático. E é un erro pensar que todos os campos eran como Auschwitz. Non se pode meter todo no mesmo saco. A memoria histórica está de moda...
As cifras son aínda discutidas...
Na guerra, son imposibles de calcular. Nunca saberemos cantas persoas pasaron polos cárceres. Na posguerra si hai cifras oficiais. A partir do 43 edítase un anuario bastante detallado...
Os presos contribuían a pagar a súa estancia co seu traballo, que foi utilizado tamén para facer propaganda no exterior, e mesmo foi un xeito de aliviar o desbordamento dos cárceres coa excarceración progresiva, apunta vostede...
Este é un dos eixes do sistema carcerario. A explotación laboral é un dos aspectos máis coñecidos, que o réxime non agochaba. Pero pagar a estancia non era a única función. En realidade son moi poucos os reclusos que acceden a isto. Parte da función do sistema de redención era precisamente "redimir" a través do traballo, reeducar, axudar a modificar a ideoloxía do preso, adoutrinalo, resocializalo nos principios do réxime. Lavarlles o cerebro, se queres dicilo así, para poder liberalos canto antes. E non foi a redución da pena por traballo o principal modo de excarceralos, senón a liberdade condicional, -un aspecto tamén pouco tratado que abordo nun segundo libro, centrado en España en xeral, que teño escrito e está á busca de editor-... Todo o sistema está deseñado para os presos que son consecuencia da guerra.
Os presos non se amosaban resignados e submisos, senón que resistían como podían, subliñas.
Os libros de memorias foron escritos polas persoas máis concienciadas, que eran minoría, por iso poden distorsionar a imaxe do que era a resistencia. Si é certo que comunistas, anarquistas... chegaron a organizarse no cárcere. Pero os demais reclusos non foron simples suxeitos pasivos, senón que artellaron pequenos actos de rebeldía. Desde cantar "rancho" en vez de "Franco"...
ACTUALIDADE
"O de Celanova foi o cárcere máis importante de Galicia"
Como condicionou todo ese sistema carcerario artellado ata o 45 o sistema posterior?
Ata o ano 42 van saíndo os decretos e normas que lle dan forma ó sistema do primeiro franquismo. No 45 inclúense algunhas cuestións no Código penal, e no 48 publícase un novo regulamento dos cárceres que funciona nos anos 50. Por exemplo, a idea da redención da pena chega á democracia, e mantense hoxe. Toda a polémica que houbo con De Juana Chaos pola súa redución de pena ten a súa base neste legado do franquismo...
A Illa de San Simón foi símbolo da recuperación da memoria histórica co anterior goberno. É moi representativa do que pasou?
Ten características especiais para facela lugar da memoria, como o feito de ser unha illa: nada simboliza mellor o illamento. Pero en volume de presos, por exemplo, no cárcere do mosteiro de Celanova houbo máis. A de Celanova foi a prisión máis importante de Galicia, se cadra.
Agora xa non é a illa da memoria. Que lle parece como historiador?
As políticas da memoria son cousa dos políticos, cambiou o goberno e cambiou a política. Como historiador, non sei se unha illa é o mellor sitio para un arquivo, nin sei se é necesario que haxa un lugar de memoria na illa. O que é máis importante é que coñezamos o que pasou...
O cambio de política si afectou moito ás asociacións da memoria. Aínda que hai historiadores que xa antes do Ano da Memoria traballaban nisto e agora seguen a facelo...
Hai anos que fixen un estudo sobre o cárcere de Celanova e o concello, que é do PP, nunca me puxo problemas, ó contrario. Unha cousa é a memoria e outra a historia. Cando se fala de memoria, en realidade estase falando moitas veces do presente, non do pasado. Os debates xiran arredor de políticas do presente.

mércores, 24 de marzo de 2010

El Gobierno censa los restos del Valle de los Caídos

Patrimonio y Justicia han firmado un convenio para digitalizar los archivos de la abadía. Los familiares de los republicanos trasladados allí sin permiso podrán pedir su salida del recinto

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Los días previos a la inauguración del recinto, en 1959, fueron llevadas las cajas con los restos de las fosas. - EFE
DIEGO BARCALA - MADRID - 21/03/2010 08:00

Los republicanos saldrán del Valle de los Caídos. El Gobierno ha elaborado un censo de enterrados en el mausoleo para facilitar a las familias que lo soliciten un lugar digno para el descanso de sus antepasados. El proyecto cuenta con un presupuesto de dos millones de euros para que las víctimas dejen de descansar junto al culpable de su muerte, el dictador Francisco Franco.

El pasado 1 de septiembre, tan sólo dos días después de que el Congreso instara al Ejecutivo a facilitar a las familias la exhumación de sus antepasados, se firmó el convenio entre el Ministerio de Justicia y el de Presidencia para llevar a cabo el compromiso. Desde entonces, se han digitalizado los tres libros de registro que la abadía benedictina conserva en el valle de Cuelgamuros para cruzar los datos de entrada de cuerpos con los documentos guardados en el Archivo General de la Administración que indican el origen de los restos.

40.000 republicanos pueden estar enterrados en Cuelgamuros

El dictador comenzó su propia memoria histórica para la inauguración del recinto en 1959. Puso a los gobernadores civiles a elaborar mapas de fosas por provincias, a exhumar los cadáveres y a trasladarlos para la inauguración que conmemoraba "20 años de paz". En el camino profanó las fosas de fusilados republicanos y gastó el equivalente a 226 millones de euros. La dignificación de esos cuerpos robados costará sólo dos millones.

El método del Gobierno para sufragar el proceso es a través de las subvenciones que el Ministerio de Presidencia otorga desde 2006 a los proyectos de recuperación de la memoria histórica. Una enmienda presentada por IU, ICV y ERC a los últimos Presupuestos Generales del Estado aumentó en dos millones, los 1,5 previstos para todos los proyectos que las asociaciones presentaran para 2010.

Sin embargo, los solicitantes están esperando a que se publique la convocatoria de esas subvenciones, que llevan cuatro meses de retraso. La oficina de atención a las víctimas de la Guerra Civil y la Dictadura asegura que sólo ha recibido una solicitud, pese a que este suceso fue denunciado ante la Audiencia Nacional por decenas de afectados. Ese solicitante es Fausto Canales, quien conoce el lugar exacto de los columbarios donde los franquistas depositaron las cajas de los fusilados en Aldeaseca (Ávila), entre los que estaba su padre. "En la investigación descubrí que mi tío también había sido trasladado desde Griñón (Madrid)", explica Canales.

El proyecto cuenta con un precedente de 103 cuerpos exhumados en 1980

Esos cuerpos de fusilados por los partidarios de los golpistas no tienen nombre ni apellidos en los registros. Los burócratas benedictinos tan sólo censaron con nombre y apellidos a 33.847 cadáveres. Todos de su bando. Los republicanos entre 15.000 y 40.000 según los investigadores fueron señalados por el pueblo de procedencia. Unas fotografías realizadas por la agencia Efe de los traslados en 1959 muestran cómo las cajas eran selladas con el nombre de la localidad de origen.

El 23-F rompió el proceso

No será la primera vez que se realice un proyecto de este tipo en el Valle de los Caídos. En 1980 fue creada una comisión dirigida por el historiador Javier Tussel, que organizó la exhumación de 103 personas llevadas allí desde Lodosa (Navarra). El golpe de Estado del 23-F, un año después, paralizó cualquier intento de alteración de las tumbas.

El Gobierno ha presupuestado dos millones de euros para los trabajos

En 2004, la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, retomó la labor y visitó el Valle de los Caídos para elaborar un estudio sobre el estado de los restos. Fuentes de Patrimonio Nacional institución del organigrama de Presidencia aseguran que los restos están "en un estado de conservación preocupante por las condiciones de humedad".

Canales no pierde la esperanza: "Puede que haya habido filtraciones, pero si hubo un precedente en 1980, también se puede hacer ahora. Habrá que hacer pruebas de ADN y lo que haga falta".

Campaña contra un supuesto cierre del recinto

El deterioro de la basílica del Valle de los Caídos ha obligado a Patrimonio Nacional a cerrar el recinto salvo para la celebración de las misas. La humedad del recinto excavado ha provocado desprendimientos en la cúpula del altar, pero también ha afectado al lugar donde se encuentran los cuerpos trasladados allí. Las salas han sufrido "hundimientos", según fuentes de Patrimonio que aseguran que la estructura "no corre peligro". Los colectivos vinculados a Falange han iniciado una campaña contra una supuesta intención del Gobierno de cerrar el recinto. Extremo negado por Presidencia.

sábado, 13 de marzo de 2010

Memoria de los esclavos de Franco


Centenares de nuevos documentos evocan la vida de los presos en los campos de concentración de la dictadura - El Tribunal de Cuentas cede sus fondos a Cultura

TEREIXA CONSTENLA - El País - 11/03/2010

La burocracia lo justifica todo por escrito. También la ignominia y la miseria. "Vale por dos botes de leche para un evadido enfermo procedente del campo rojo, por prescripción del médico". El 23 de febrero de 1938, el cabo de guardia autorizó en una nota manuscrita el extra alimenticio (¡dos botes de leche!) a un enemigo enfermo. Luego estampó el sello de la Comandancia Militar de Fraga (Huesca). Mientras los españoles se mataban entre sí, la miseria y la ignominia avanzaban haciendo estragos.

La nota de los botes de leche viajó por un intrincado laberinto hasta acabar en el Tribunal de Cuentas. Igual que centenares de documentos similares. Vales donde se da cuenta de las latas de atún, sardinas, "vaca ajardinada", libras de chocolate, alubias, café o mermelada que se distribuían a soldados y prisioneros durante la Guerra Civil y la posguerra. Es una pequeña memoria de la miseria. Pero el Tribunal de Cuentas conserva también la gran memoria de la ignominia: los movimientos en 132 campos de concentración y 541 batallones de prisioneros forzados a trabajar en obras militares o civiles tras ser apresados por el ejército sublevado. Sus integrantes fueron la avanzadilla de los llamados "esclavos de Franco", que reconstruyeron buena parte de lo destruido durante la Guerra Civil. A partir de mañana (viernes), este fondo podrá ser consultado en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca, donde la subsecretaria de Estado de Cultura, Mercedes de Palacios, depositará las 145 cajas procedentes del Tribunal de Cuentas, tras el convenio firmado entre el presidente del organismo, Manuel Núñez y la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, hace un año. EL PAÍS ha tenido acceso a su contenido.

- Altas y bajas. En estos fondos se pueden rastrear numerosas identidades de quienes pasaron por 132 campos de concentración y quienes nutrieron 541 unidades de trabajadores forzosos (acuñadas bajo diferentes denominaciones: batallones disciplinarios de soldados trabajadores, batallones de trabajadores...). Hay listados con las altas y bajas de cada mes. Una copia se remitía al Tribunal de Cuentas para justificar el dinero necesario para alimentar a los detenidos y, en el caso de los batallones, para pagarles por su trabajo. Un ejemplo: el campo de concentración de Huelva comienza a funcionar en febrero de 1939 con 3.202 prisioneros. En julio se cierra con 662. Los listados detallan los nombres de cada recluido y su destino: a disposición del gobernador civil, pendiente de la comisión clasificadora, al inspector de carabineros, hospitalizado, en libertad o fallecido.

- Documentos perdidos. Durante años, los investigadores han ignorado el fondo del Tribunal de Cuentas. Por puro desconocimiento. El historiador Francisco Espinosa fue el primero en acceder a él a finales de 2008. Hace dos días, como quien dice, y tuvo que batallar, con el apoyo de la abogada Eva Moraga, contra el hermetismo del Tribunal de Cuentas. "Ese archivo estaba silenciado, no tenían interés en que se conociera, supongo que por simple pereza burocrática", reprueba Espinosa. "Carecíamos de espacio para atender a investigadores, se hizo un esfuerzo por habilitarlo y desde entonces hemos recibido a 16 investigadores", contrapone la subdirectora jefe de archivo del Tribunal de Cuentas, Soledad Cases. "No fue para ocultar ni para negar", agrega. Lo cierto es que, aún el 3 de junio de 2008, el secretario general del Tribunal de Cuentas, José Antonio Pajares, afirmaba en un escrito que no se podían consultar los fondos de batallones y campos de concentración debido a que "las deficiencias constructivas del edificio" donde se almacenaban había obligado a clausurarlo "por motivos de seguridad". En la carta de respuesta a Espinosa, se omitía señalar que los fondos ya habían sido digitalizados. Javier Rodrigo, que manejó una apabullante documentación para su tesis sobre los campos, no pudo acceder a estos datos. "Cuando preparé mi tesis, no lo sabía. No estaba recogida en los fondos históricos estatales, aunque intuía que tenía que existir una documentación económica sobre las altas y bajas de cada campo". Y lamenta que no cumplieran los requisitos de un archivo: publicidad, catalogación y disponibilidad.

- Ironías de los archivos. Antes que los historiadores, llegaron los represaliados con sus peticiones. Desde 2002, al ritmo de las indemnizaciones públicas para quienes habían sido encarcelados y castigados por sus ideas políticas, 3.229 personas pidieron al Tribunal de Cuentas que certificase su paso -o el de un familiar- por un batallón o un campo de concentración. Según Soledad Cases, en 1.820 casos se dio una respuesta negativa. Con la transferencia de estos fondos al Ministerio de Cultura, corresponderá a partir de ahora al Centro Documental de la Memoria Histórica expedir los futuros certificados para los represaliados republicanos. Un irónico giro administrativo: el fichero general del centro salmantino sirvió para rastrear las veleidades "rojas" de los demandantes de empleo durante la dictadura.

- Campos de reeducación. Javier Rodrigo, el historiador que ha investigado más a fondo el sistema de campos del franquismo, ha contabilizado 188, que permanecieron operativos en algún momento entre 1936 y 1947. "Fueron internamiento, clasificación, reeducación y origen de explotación. También fueron humillación, hambre, maltrato, disciplina, descontrol, lucha por la integridad y transformación. Y, en muchos casos, eliminación física. Pero que nadie se llame a engaños: su objetivo no fue nunca asesinar a sus internos (de eso se encargaría la justicia militar), sino ser el bisturí social con el que separar el bien del mal, la España de la anti-España", escribe en su libro Cautivos. Campos de concentración en la España franquista (1936-1947) (Crítica). Por esos recintos pasaron entre 367.000 y 500.000 prisioneros de guerra republicanos y, a partir de 1940, refugiados de la II Guerra Mundial. Los campos nutrían masivamente a los batallones de trabajadores.

- Reconstruir la ruina. Se destruyó entre todos, se reconstruyó en buena parte con los perdedores. Los prisioneros republicanos, agrupados en batallones y unidades de trabajo, acometieron significativas obras, como se constata en los fondos del Tribunal de Cuentas. El batallón de trabajadores número 31, formado por 388 prisioneros, lo hizo en el aeropuerto de Labacolla, en Santiago. Cobraban en febrero de 1940, según lo firmado por el comisario de guerra, 2,50 pesetas diarias. Del campo de concentración de la plaza de toros de Zaragoza, donde se hacinaban 2.148 republicanos en abril de 1939, salió la mano de obra para trabajar en el pantano de la Muedra (189 prisioneros), el ferrocarril entre Soria y Castejón (299), las minas de Utrillas (199) y los puertos de Castellón y Vinaroz (393). La explotación laboral se mantuvo también con los presos de las cárceles -que sí habían sido juzgados y condenados- en un complejo entramado de cesión de mano de obra a instituciones y empresas privadas que haría las delicias de una empresa de trabajo temporal inmisericorde. Entre las obras más simbólicas legadas por este sistema figuran el Valle de los Caídos o el Canal del Guadalquivir, construidas ambas por presos que creían redimir penas.

- Víveres recortados. El lenguaje repetitivo y plano de los papeles militares esconde pistas. Se podría decir que el jefe del batallón de trabajadores de Belchite era más generoso con sus prisioneros que el jefe del campo de San Pedro de Cardeña, en Burgos. Verán por qué. En abril de 1939, el primero certifica que "en el mes anterior no se ha podido obtener ninguna economía en la compra de víveres para la confección de ranchos". El segundo, por el contrario, escribe ufano que "las economías realizadas durante el mes de la fecha importan la cantidad de 14.277,6 pesetas, diferencia entre lo reclamado y lo invertido, cuya cantidad será ingresada en el Banco de España en la cuenta corriente de la Inspección de Campos de Concentración".

- Miranda de Ebro, el más longevo. Se cerró en 1947. Su historia está casi más vinculada a la II Guerra Mundial, ya que albergó a numerosos refugiados. En los listados del Tribunal de Cuentas se suceden apellidos como Wilson, Weil, Van Derber, Roux, Rivière, Sorel, Zalewski o Zielinski. En agosto de 1943 había 3.265 extranjeros. Durante un tiempo se mezclaron sin sentido alemanes, judíos, franceses, británicos y polacos, hasta que los conflictos obligaron a delimitar zona aliada y zona germana en el campo.

LA HUELLA DOCUMENTAL DEL DRAMA

- En la reconstrucción del nuevo pueblo de Belchite trabajaron prisioneros extranjeros que habían combatido en las filas de la República. En febrero de 1940 había 303 extranjeros. Cada uno cobraba 2,50 pesetas diarias.

- Además de Miranda de Ebro, que funcionó entre 1937 y 1947, en Burgos se abrieron campos en Aranda de Duero, Lerma, San Pedro de Cardeña y Valdenoceda.

- Córdoba, con 17, fue la provincia con más campos de concentración. Le siguieron Granada (10), Badajoz (8) y Alicante (8).


venres, 27 de novembro de 2009

'El largo viaje' revive el tema de los desaparecidos en la Guerra Civil


El documental plasma un accidente ferroviario que costó 60 vidas

EVA LARRAURI - El País- 27/11/2009

Las denuncias de prisioneros vascos desaparecidos en el Guerra Civil pusieron al documentalista Sabin Egilior (Bilbao, 1968) sobre la pista de un oscuro episodio en el traslado de un grupo de presos desde Bilbao a los campos de concentración del sur de España, bajo el control del bando franquista. Egilior descubrió las estremecedoras circunstancias en las que un grupo de hombres inició en Bilbao un viaje en un tren de mercancías que nunca llegó a su destino en Sevilla. Lo impidió un accidente en el que murieron o desaparecieron 60 personas. La historia se recoge en el documental El largo viaje, de Egilior, que hoy se estrena en Zinebi, el Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje de Bilbao (Museo de Bellas Artes, 20 horas).

El accidente ocurrió el 20 de noviembre de 1937 en el apeadero de Alanís de la Sierra (Sevilla), a cuatro kilómetros del pueblo más cercano y de noche. La investigación del suceso fue difícil por la carencia de imágenes y documentos de la época. El equipo de Egilior encontró el informe de la compañía ferroviaria sobre el siniestro. La versión oficial hablaba de un fallo en los frenos del tren de mercancías que fue aumentando su velocidad en una larga pendiente hasta chocar con otra locomotora que se encontraba en la misma vía.

Los testimonios de un prisionero que sobrevivió al accidente, - Romualdo Royo, un nonagenario residente en Getxo que baila ante las cámaras después de relatar el horror del accidente,- y de familiares de las víctimas y vecinos del pueblo abren muchas incógnitas sobre lo ocurrido. Egilior renunció a aclarar en la película si fue un sabotaje. "No es lo más importante del documental. Lo interesante es abordar una temática que queda minimizada en los conflictos armados y acaba en el cajón de los daños colaterales", explica. Lo que sí se averiguó al realizar el documental es que las víctimas no fueron enterradas donde se suponía. Excavaron las fosas comunes y allí no estaban sus restos.

Egilior, trabajando con la productora Basque Films, se ha especializado en la realización de películas que abordan distitos aspectos de la memoria histórica. Después de Udazkena oraindik (2006) y Tras un largo silencio (2007), El largo viaje cierra el capítulo que ha dedicado a la guerra civil. Ahora Egilior prepara un documental sobre la II Guerra Mundial.

sábado, 24 de outubro de 2009

Ourense completa la historia carcelaria del franquismo


Funcionarios de penales clasifican 15.000 fichas de presos

CRISTINA HUETE - El País - 23/10/2009


Ourense ha ordenado la historia carcelaria de la represión franquista. La cárcel de Pereiro de Aguiar recuperó 15.000 expedientes de presos internados en el antiguo penal de la calle Progreso como en Celanova y en Casaio (Valdeorras) entre los años 1933 y 1957. "Un trabajo de chinos" en palabras del director del centro penitenciario, Juan Carlos Salvador, ya que la documentación amarilleaba en cajas dispersas que los funcionarios fueron catalogando pacientemente tras despojarla de los "oxidados clips".

Las fichas carcelarias recuperadas constituyen una documentación "muy valiosa" en opinión de los investigadores. El historiador orensano Xulio Prada, que tuvo acceso a ella hace años para documentar su tesis doctoral, sostiene que la mayor parte de la documentación catalogada corresponde a presos de fuera de la provincia. Se ha recuperado la ficha completa de todo el "turismo penitenciario" que recaló en las tres cárceles de Ourense.

Los papeles sepia de "espectacular caligrafía" que sorprendió a los funcionarios guardan una parte de la historia oscura del franquismo "y también las fichas de los presos orensanos de la época de la República", sostiene Prada. La mayoría, del clandestino Partido Comunista de Galicia y entre ellas la de su fundador, el agrarista y galleguista Benigno Álvarez, que tras participar en la revolución de octubre de 1934 acabó entregándose él mismo a mediados de 1935. Junto a su ficha, la de los precursores del graffiti igualmente encarcelados, "los comunistas que hacían pintadas reivindicativas en el Puente Nuevo", confirma el historiador.

La incorporación de las fichas de la cárcel de Casaio supone el acceso a otra documentación histórica: la de los presos que trabajaban con los alemanes en la extracción del wolframio en Valdeorras.La recuperación de las 15.000 fichas supone un extra para el Archivo Histórico orensano, "el que mejores fondos carcelarios tiene de Galicia y uno de los mejores de España", señala Prada quien explica que en el resto de Galicia las fichas se expurgaron.

Incluso las fichas de los encarcelados por "peligrosidad social", la mayoría homosexuales, se conservan en Ourense. "Había dos métodos de selección documentos", explica Prada. Funcionario sin mayores conocimientos decidían lo que podía tener interés histórico y lo que no. En cuanto entró en vigor la Ley de Protección de Datos "se destruyó mucha documentación por pura ignorancia".

En Ourense no se hizo así. Ahora, la vida penitenciaria de los presos del franquismo, y de la última parte de la República, completan el capítulo pendiente de la Historia de la provincia. Aunque parte de los datos ya hubieran sido difundidos por Prada y algún otro historiador de entre un revoltijo de papeles "sin orden ni concierto alguno" que se acumulaban en las dependencias de la cárcel.