xoves, 2 de setembro de 2010

Japón muestra por primera vez sus cámaras de la muerte


EL PAÍS - Madrid
ELPAIS.com - Internacional - 27-08-2010

Dicen que en Japón hay dos cosas que están rodeadas de un extremo secretismo: una, la vida dentro del palacio imperial; otra, todo lo que rodea a la pena de muerte.

La ministra de Justicia, Keiko Chiba, es la encargada de firmar las sentencias en el país. Es una firme opositora a la pena capital. Pese a ello, el pasado 27 de julio mandó ejecutar a dos reos: Kazuo Shinozawa, de 59 años, condenado por la muerte de seis mujeres en el incendio de una joyería en 2000, y Hidenori Ogata, de 33 años, sentenciado por matar a un hombre y una mujer en 2003. Las dos ejecuciones ponían fin a una moratoria no escrita, por la que no se había ejecutado a ningún preso en el último año. Siete personas fueron ajusticiadas en los primeros meses de 2009.

Estas dos ejecuciones puede que hayan marcado un punto de inflexión, al menos en el secretismo sobre la pena capital. La ministra, algo insólito hasta la fecha, fue la encargada de presenciar las ejecuciones, y después compareció ante la prensa. "Me ha hecho pensar de nuevo profundamente sobre lo que significa la pena de muerte y de nuevo siento con toda firmeza que es necesario una discusión fundamental sobre la pena capital", declaraba para anunciar que el gobierno iba a revisar todo el proceso. Las imágenes difundidas hoy buscan mostrar, así, parte del proceso a los japoneses.

El reo no sabe la fecha de su ejecución

107 personas esperan en el corredor de la muerte a ser ajusticiados. La pena de muerte en Japón tiene un componente aún más sádico si cabe que en otros países donde se aplica el castigo máximo: el sentenciado no sabe cuándo va a ser la ejecución. Puede pasar años en el corredor de la muerte, hasta que una mañana se presenta el guardia de la cárcel para comunicarle al reo que le ha llegado la hora. Las organizaciones contrarias a la pena de muerte, como Amnistía Internacional , denuncian esta tortura psicológica que supone no saber qué día se va a cumplir la sentencia. Los distintos gobiernos han ido heredando la misma excusa: con esta práctica, aseguran, se intenta evitar crear la ansiedad en el reo ante la fecha inminente de su muerte.

La pena de capital se aplica en siete penales de Japón. Pocas personas han tenido, hasta ahora, acceso a las instalaciones. Esa información ni siquiera llega a los familiares del ajusticiado, que suelen recibir la notificación de que la ejecución se ha cumplido a través del abogado del reo. El ocultismo afecta también a los propios políticos. En 2003, por primera vez en las últimas tres décadas, una comisión compuesta por nueve parlamentarios pudo visitar el penal de Tokio.

El día de la ejecución, según los pocos testimonios que hasta ahora han transcendido , el reo es conducido a una sala contigua, donde hay cánticos religiosos, como los sutras, que narran pasajes de la vida de Buda. De la ejecución son testigos el director del penal y al menos un funcionario de la oficina del fiscal, que certifica que le pena se ha cumplido. Este redacta un informe a su superiores, pero tiene terminante prohibido hablar del ajusticiamiento. El reo se confiesa en una sala contigua con un sacerdote. La sala de ejecuciones, de paredes de madera, tiene el suelo acolchado. En medio cuelga una soga. Los encargados de accionar la palanca que hace vencer la trampilla son tres funcionarios del penal. En una sala contigua, sin vistas a la soga, pulsan a la vez tres botones. Solo uno de ellos acciona realmente la trampilla. Así se pretende evitar que el funcionario sufra algún tipo de trastorno psicológico, o pueda ser señalado como verdugo.

Una vez cumplida la ejecución, el reo debe permanecer entre uno y cinco minutos colgado, aunque este periodo se puede prolongar a juicio del director del penal, que actúa de maestro de la ejecución.

Las organizaciones contrarias a la pena de muerte, denuncian además, las escasas garantías jurídicas. En un sistema donde prima sobre todo la confesión del culpable, las organizaciones de derechos humanos denuncian que los presos puedan estar hasta 23 días sin contacto con los abogados, y que además, la asistencia letrada no sea obligatoria en los interrogatorios policiales. Tampoco hay límite de edad, y en el corredor de la muerte hay presos octogenarios. Las mismas organizaciones también denuncian que entre ese centenar de presos que no saben la fecha de su ejecución, hay varios enfermos mentales .

A Coruña revisa a historia do cómic na prensa americana


Unha mostra no Palexco recolle as historietas publicadas polos diarios estounidenses no último século

HÉCTOR J. PEÑA 11/08/2010

Entre a enorme oferta de exposicións que ofrece Viñetas desde o Atlántico este ano, unha das máis destacadas é a que acolle o Palexco, dedicada ás tiras de prensa en Estados Unidos ao longo do século XX. A mostra recolle orixinais publicados entre 1907 e 1999, ofrecendo aos visitantes a posibilidade de observar a evolución deste xénero e como se modificou a relación entre a linguaxe do cómic e a dos xornais.

A primeira parte da exposición é a dedicada aos pioneiros do xénero, que “ao contrario da concepción xeral, non son americanos”, como sinalou o coleccionista e comisario da exposición Jaume Vaquer. O cómic nace en Europa, pero debido ao éxito da tira cómica americana do Yellow Kid, considérase que é un invento estadounidense. A transcendencia desta historieta é tal que ao seu nome se debe a que certos diarios sexan coñecidos como prensa amarela, xa que os xornais nos que se publicaba eran o New York World, de Pulitzer, e o Morning Journal, de William Randolph Hearst.

Pero esta historieta publicouse de 1895 a 1898, e a exposición comeza co que para os organizadores son os personaxes e os autores primixénios do comic, Little Nemo e Krazy Kat, de McCay e de Herriman respectivamente. Nesta primeira parte da mostra, ademas dos “pais fundadores”, en palabras do comisario, destacan recortes de artistas como Mutt & Jeff, de Bud Fisher. Esta historieta marca o nacemento da tira diaria de luns a sábado e a páxina dominical para os suplementos. Ademais, o debuxante norteamericano foi o primeiro que rexistrou os personaxes ao seu nome, dándolle a posibilidade de ir cambiando os personaxes de diario sen problema.

Con este tipo de medidas, o debuxante Bud Fisher evitaría moitos problemas legais, como os que sufriron a maioría dos seus compañeiros de xeración e converteuse no primeiro debuxante de cómic millonario. Outro dos autores destacados que se poden contemplar na primeira sección é George McManus, que realizou a primeira serie que foi un gran éxito a nivel mundial: Bringing up father (Educando papá). Esta peza foi unha gran influencia para Hergé, creador de Tintín.

Jaume Vaquer quixo facer fincapé en que “a exposición tamén nos dá a posibilidade de contemplar que o cómic non é un medio hermético, illado da sociedade, senón que se enchoupa do seu ámbito e reflicte a historia dos Estados Unidos dende o seu particular punto de vista”. Este aspecto reflícteo o cambio dende a viñeta humorística, característica dos vinte, ata a tira de aventuras. Mentres que durante a primeira etapa o máis destacado foi o Popeye de Elzie Sagar, a partir dos anos 30 –e influenciados pola Gran Depresión–, o humor deixou paso á novela de aventuras. “Esta tendencia empeza co Tarzán de Hal Foster, do que temos unha tira do ano 31 na exposición”, sinalou Vaquer. Na liña de Tarzán xurdirían varios dos personaxes máis carismáticos da historia da viñeta, como The Phantom ou Flash Gordon. Pero non só triunfaban as aventuras fantásticas, pois o western ou as historias policíacas viviron unha idade de ouro ata a II Guerra Mundial.

A última parte da exposición é a máis variada. Comezan a xurdir historietas de ciencia ficción e extraterrestres, vinculado á paranoia comunista da época. Psicose que foi a responsable de que o xénero bélico non decaese despois da II Guerra Mundial. A este respecto, a guerra de Vietnam, curiosamente, foi a responsable da introdución do erotismo nas tiras de prensa. Nun xornal editado para as tropas americanas destacadas no estranxeiro incluíase unha tira de Wally Wood chea de desnudos femininos. Todo sexa por levantar a moral das tropas.

Tony Judt, historiador experto en la Europa del siglo XX



DAVID ALANDETE
EL PAÍS - Obituarios - 09-08-2010

Tony Judt, uno de los historiadores e investigadores de la Europa de finales del siglo XX más respetados en su profesión, falleció el viernes en su residencia de Nueva York, según confirmó la Universidad de Nueva York, para la que trabajaba como profesor. Tenía 62 años y había padecido, durante casi dos años, los devastadores efectos de la enfermedad de Lou Gehrig, o esclerosis lateral amiotrófica.

28 fusilados de la Guerra Civil encuentran descanso con la ayuda del hijo de su presunto verdugo



BRUNO GARCÍA GALLO | Alcaudete de la Jara
ELPAIS.com - España - 08-08-2010

Se le queda pequeño el cementerio al pueblo toledano de Alcaudete de la Jara. Cuatro hoyos recién excavados aguardan, tal vez ya tengan nombre, cerca de la tapia encalada del fondo. Es la penúltima fila de una cuadrícula de granito que se remonta al siglo XIX y alberga a familias enteras. Ayer, goteando plomo el cielo, el ambiente era festivo: los restos de 28 fusilados tras la Guerra Civil volvían de su destierro anónimo en una loma, merced precisamente a la ayuda del hijo del jefe de la Guardia Civil al que testimonios de familiares responsabilizan del fusilamiento. Los deudos ganaban así, tras 71 años, el mismo derecho que el resto de vecinos a llevar flores a una tumba.

71 años y 34 días después. Un equipo de arquéologos dirigidos por César Pacheco localizó al tercer intento los restos de los ajusticiados. A partir de testimonios de familiares, y con la ayuda de un georadar, exhumaron diez cuerpos de una zanja y otros 18 de otra, separados apenas por dos metros. En su mayoría labriegos, dos tenderos y el último alcalde republicano del pueblo, que gritaba cuando se lo llevaban: "Dejad a mi hijo, ¿para qué lo queréis?". El chico tenía 17 años. "¿Por qué los mataron? Porque les dio la gana", responde una hija de Benito Durán, otro agricultor que perdió la vida. Ella tenía 16 años y recuerda cómo a las mujeres e hijas les raparon la cabeza y las obligaron a caminar desnudas por el pueblo. "A mí no me dieron aceite de ricino como a otras; menos mal, porque me sentaba fatal", cuenta.

Manuel Ferrol cruza el Atlántico



JOSÉ LUIS ESTÉVEZ - Buenos Aires
EL PAÍS - 08-08-2010

"Mi padre tenía el sueño de que sus fotografías se pudiesen ver en Buenos Aires y ahora por fin su deseo se ha realizado", indica Patricia Ferrol, la hija del fotógrafo gallego que consiguió el milagro de resumir en una sola imagen el drama de miles de gallegos que a lo largo de muchas décadas tuvieron que cruzar el Atlántico para buscar una vida mejor. Hay muchas posibilidades de que a cualquier gallego que se le pregunte por la emigración, la primera imagen que se le venga a la cabeza sea la de un hombre y su hijo abrazados y llorando durante la partida de un buque repleto de pasajeros rumbo a América. Sólo por esa instantánea el nombre de Manuel Ferrol (1923-2003) merece ya un lugar en la historia, pero la obra del fotógrafo de Fisterra es mucho más que eso. Ahora, por primera vez, puede verse en Buenos Aires una exposición en la que se recogen las instantáneas de la serie Emigración, de la que forma parte la celebérrima imagen.

Patricia Ferrol también está satisfecha por hacer realidad su idea de traer a la capital argentina las fotografías de su padre. Recuerda que el Juan de Garay, el barco que hizo posible la instantánea más famosa de Ferrol, tenía como destino final Buenos Aires. La imagen fue captada en 27 de noviembre de 1957 en el puerto de A Coruña y el barco llegó a su destino final 23 días después. La ilusión de la hija del fotógrafo es que la exposición permita encontrar a algunas de las personas que fueron retratadas por la cámara de su padre. De todas formas ya ha tenido alguna amarga experiencia en este sentido: un emigrante logró engañarla en una ocasión durante varios meses al hacerse pasar por el niño que aparece en la histórica fotografía. Finalmente el engaño se descubrió y Patricia acabó encontrando al auténtico protagonista de la historia, un pescador de Fisterra apodado Chanquete al que finalmente pudo conocer.

A juzgar por el numeroso público que asistió a la inauguración, el pasado viernes, pese a celebrarse en pleno horario laboral, Patricia puede llegar a cumplir su sueño de conocer a más personas que fueron retratadas por su padre. En el medio centenar de fotografías que forman la muestra puede apreciarse el trabajo documental de Ferrol, quien nunca quiso llamarse artista pero que, indudablemente, tenía un talento especial para reflejar con su cámara las emociones que se desbordaban en un momento tan especial como la despedida de unos familiares a los que no se sabía si se volvería a ver en algún momento. La hija de Ferrol destaca que incluso las imperfecciones técnicas que pueden verse en algunas de las fotografías contribuyen a realzar el dramatismo de las situaciones reflejadas.

mércores, 1 de setembro de 2010

Os indios de John Karl Hillers


Galicia Hoxe, 10-8-2010

Unha serie de retratos fotográficos de indios estadounidenses realizados no século XIX polo fotógrafo alemán John Karl Hillers será posto á venda en Londres pola casa Bonhams.Hillers emigrou coa súa familia en 1852 á idade de 9 anos a Estados Unidos, onde combateu xunto ás forzas dos estados do Norte (a Unión) na Guerra de Secesión (1861-65). Tras deixar as forzas armadas en 1870, coñeceu en Salt Lake City o home que lle cambiou a vida, o explorador e antropólogo John Wesley Powell, do que foi axudante como fotógrafo nas súas expedicións. Nas últimas dúas décadas do século XIX, viaxou por todo o oeste de Estados Unidos onde realizou un traballo caracterizado polo seu achegamento sensible cara á imaxe e a identidade dos nativos. Hiller simultaneou esta actividade coa de asesor da Oficina Estadounidense de Etnoloxía, á que lle deixou uns documentos de gran valor historiográfico sobre unha sociedade ó bordo da extinción.

'La dolce vita' de Fellini y la amarga censura de Franco



RICCARDO IORI - Madrid
ELPAIS.com - Cultura - 27-08-2010

La dolce vita ni siquiera tiene 30 años en España. Un joven un poco crecido, como si fuera un protagonista de Los Inútiles, otra película de Federico Fellini, justo mientras en el resto del mundo la obra maestra del director italiano acaba de celebrar medio siglo de vida, un fascinante cincuentón. Solo 21 años más tarde de su estreno, el 28 mayo 1981, La dolce vita supo cómo estaban hechas las salas españolas. Hasta entonces había conocido apenas pequeños clubs clandestinos donde los cinéfilos la veían a escondidas del control que el franquismo ejercía a través de la Junta Superior de Orientación Cinematográfica. Pero la historia habría podido ir de manera diferente. "Con el cambio de Gobierno de 1962 y la actitud más abierta que quería mostrar el Ejecutivo, La dolce vita estuvo a punto de estrenarse, aunque plagada de cortes, pero el veto del miembro eclesiástico de la comisión censora lo impidió", relata Román Gubern, historiador del cine español que se ocupó del tema de la censura en su tesis yen diferentes libros .

La opinión del Vaticano, de la Roma que estaba al otro lado del río respecto a la via Veneto que la película hizo inmortal, fue decisiva. La Santa Sede había lanzado su anatema contra la degeneración moral de la cinta, y si esto en Italia contribuyó a su éxito, en España significó su suspensión. La comisión que evaluaba las películas estaba formada por un militar, un miembro de la Falange, un representante de la industria cinematográfica y uno de la iglesia. Con la reforma de 1946, que instituyó un único organismo en lugar de los dos que había hasta ese momento, el único censor que tenía el derecho de veto era el eclesiástico, lo que explica la completa sumisión a los dictámenes de la jerarquía católica.

Cuando, poco después de su estreno en Italia, La dolce vita ganó la Palma de Oro en Cannes, el escándalo montado por las altas esferas religiosas se hizo vehemente. Fue en particular un arzobispo de Milán, Giovanni Battista Montini, que tres años más tarde se haría más famoso con el nombre de Pablo VI, en calidad de Papa, el más tenaz en la persecución. "Contrariamente a lo que se piensa y se cuenta sobre las razones del veto, no fue el célebre baño en la Fontana di Trevi de Anita Ekberg lo que desató las iras del Vaticano", revela Pier Marco de Santi , profesor de Historia del cine italiano en la Universidad de Pisa, autor de un libro sobre la película y amigo de Fellini. "La verdadera razón de esa actitud fue la escena del castillo de Sutri, donde aparecían como figurantes personajes de la 'aristocracia negra', es decir la alta nobleza romana cerca del Vaticano, que participaron en las grabaciones sin saber que el montaje del director los retrataría en un ambiente lascivo, al punto de convertirse en una orgía", cuenta De Santi.

Fue por este motivo que la campaña contra el filme fue brutal. L'Osservatore Romano, el diario oficial de la Santa Sede, publicó por primera vez un editorial en portada dedicado a una obra cinematográfica, titulándolo Basta! En las iglesias, el boletín que se colgaba en las entradas sobre los niveles de peligro moral de los estrenos estimó el film "prohibido para todos" y la excomunión cruzó las fronteras. No fue solo España la que acató la orden de la Roma católica. Tampoco Portugal y Grecia permitieron la visión de La dolce vita. "Desde luego, la obra felliniana era tan importante que quien amaba el cine encontró la manera para verla. Luis García Berlanga me contó una vez que él pudo verla en uno de estos cine clubs clandestinos que intentaban sortear las imposiciones de la censura", explica De Santi.

"Era costumbre que los cinéfilos que vivían en Barcelona se fueran a Perpiñán, una localidad francesa cerca de la frontera, para ver las cintas vetadas o las que habían sufrido cortes", explica Gubern, "mientras quien vivía en Madrid, se tragaba el viaje en coche hasta Portugal". Pero, para La dolce vita, ni siquiera el horizonte luso era suficiente. Fellini seguía las vicisitudes de sus trabajos en el extranjero, aunque intentaba no dar demasiada importancia al asunto. El recuerdo del profesor De Santi sobre lo que pensaba el director romagnolo es lacónico: "Tanto él como Nino Rota, el autor de la banda sonora, utilizaban una sola palabra para la censura: ridícula".

Los daños de la Junta Superior de Orientación Cinematográfica

Ridícula es quizás la palabra más adecuada para describir la censura de Francisco Franco, pero lo fuera o no, los estragos que provocó vetando o modificando obras cinematográficas fueron enormes. Retratar la tragedia griega Edipo Rey obviando el momento en el que el protagonista termina acostándose con su propia madre parece imposible, pero la censura franquista lo consiguió y en la versión cinematográfica de la obra realizada por Pier Paolo Pasolini cortó exactamente esta parte. También logró estropear la que para muchos es la escena cumbre del neorrealismo italiano añadiendo una voz en off, cuando, en Ladrón de bicicletas de Vittorio de Sica, padre e hijo se cogen de la mano y se pierden en la muchedumbre de Roma, justo al final. El añadido postizo reconfortaba al espectador diciendo: "Pero Antonio no estaba solo, su hijito Bruno, apretándole la mano, le decía que había un futuro lleno de esperanza".

La censura franquista en el mundo del cine fue así: fóbica al sexo, mistificadora y chapucera. Según Roman Gubern, "Lo peor de la censura no fueron los cambios, sino todo lo que no llegó al mercado". Además de La dolce vita, obras como El gran dictador de Charlie Chaplin y Viridiana de Luis Buñuel nunca llegaron a estrenarse en las pantallas españolas mientras vivió el Caudillo, con efectos nefastos que no se limitaron exclusivamente a obstaculizar la construcción de una cultura cinematográfica madura en España. "El día que la dictatura se acabó, llegaron a los cines todas las películas que durante casi 40 años no se pudieron ver, lo que significó una concurrencia brutal e insostenible para las producciones nacionales", explica Gubern.

Por supuesto, si la censura estropeaba o prohibía la visión de las películas que procedían del extranjero, mucho peor era lo que pasaba con las obras de celuloide que nacían en los confines de España. La represión en este caso llegaba en dos tiempos, en el guión inicial y en la cinta lista para ser estrenada. "Lo peor de todo fue la autocensura, las limitaciones que se imponían los mismos directores", opina Ferran Alberich, cinéfilo, autor de cortos, rescatador de películas antiguas y autor de un trabajo de inestimable valor que le encargó la Filmoteca Española : juntar el material censurado por la tijera franquista, por lo menos el que aún era recuperable. El resultado de esta faena fueron 120 rollos, 65.000 metros de películas y 35 horas de proyección.

De aquel trabajo titánico Ferran sacó en 1994 Corten veintiún metros de chinos, un best of que reunía unos 150 casos que bien muestran el modus operandi de la junta censora. Un general estadounidense afirma: "Quiero que recordéis que ningún bastardo ganó jamás una guerra muriendo por su patria, la ganó haciendo que otros pobres, estúpidos bastardos murieron por ella". Censurado. Un grupo de niños entierran un gato simulando una romería. Censurado. Una mujer dice a su marido: "Hacemos menos el amor que en una película española". Censurado. Los tres ejemplos, sacados de Patton de Franklin Schaffner (uno de los guionistas era Francis Ford Coppola), de Yo he visto la muerte, un documental de José María Forqué y de No desearás a la mujer del vecino de Fernando Merino son paradigmáticos: la junta destinada a vigilar el séptimo arte se ensañaba en igual medida sobre cine extranjero y nacional, sobre cine con fines didácticos y recreativos y con tres obsesiones claras: política, religión y sexo.

Alberich piensa que después de más de 30 años desde la instauración de la democracia los efectos nefastos de la censura se han difuminado hasta desaparecer, aunque sí, la añoranza por lo que podía ser y no ha sido es grande: "Teníamos directores como Berlanga, Buñuel, y Fernán Gómez que poseían una gran inquietud, querían contar mucho y habrían podido sin la censura, considerando además el fervor del cine de aquellos años, en particular el neorrealismo italiano. Cuando a los directores españoles les fue restituida la libertad de expresarse, el cine ya había sido superado, como medio de masas y de transmisión cultural, por la televisión".


Chapuzas maestras

Voces desde la censura

- En la escena final de Ladrón de bicicletas un comentario matiza la desolación con un mensaje optimista.

- Los cuatrocientos golpes de François Truffaut tiene también una visión esperanzadora añadida al final, mientras el protagonista corretea hacia la orilla del mar.

Homosexualidad: ¡que viene el coco!

- Tarzán asustaba sumamente a los censores. Sus anchos pectorales podían "desviar peligrosamente la atención de los adolescentes de la sexualidad femenina". La gran aventura de Tarzán, protagonizada por Gordon Scott, fue mutilada de tal manera que hasta la Junta reprochó la torpeza de los censores.

-Con faldas y a lo loco de Billy Wilder fue prohibida porque subsistía "la veda de maricones" (sic).

-Escenas que sugerían amores lesbianos en Las amigas de Pedro Lazaga y Raquel, Raquel de Paul Newman fueron censuradas.

Doblajes pervertidos

-En Mogambo de John Ford se practicó quizás la chapuza cumbre de la censura española. Una pareja viene convertida en el doblaje español en hermano y hermana para evitar que se consume un adulterio. Lamentablemente, los dos dormían en la misma cama y se besaban cariñosamente en la boca. Al adulterio se prefirió el incesto.

- Aún más allá se llegó con El ídolo de barro de Mark Robson. Allí una pareja se convirtió con el doblaje en padre e hija.

Los viejos amigos

-Adolf Hitler y Benito Mussolini siempre fueron mimados por los censores. Pero, si la prohibición de películas como El gran dictador, Ser o no ser de Ernst Lubitsch o Roma ciudad abierta de Roberto Rossellini es comprensible (las tres se estrenaron durante los cuarenta), lo que sorprende es la defensa de los dos dictadores hasta las postrimerías del régimen. En 1971, la versión española de La superjuerga de Stano, una inocua comedia musical italiana, se vio amputada de unos segundos en los que un tema burlón acompañaba secuencias de los que fueron los líderes del fascismo italiano y del nazismo alemán.

(Ejemplos tomados de Corten veintún metros de chinos de Ferran Alberich, de los textos sobre la censura de Román Gubern y de La censura cinematográfica en España de Alberto Gil).

Roma revive su dolce vita


Una gran exposición en el Foro Romano recupera el esplendor de la ciudad durante los años cincuenta

SANDRA BUXADERAS 10/08/2010

Roma sigue ensimismada en el sueño de su Dolce Vita. Cincuenta años después de que Federico Fellini filmara las juergas de Marcello Mastroianni y Anita Ekberg en la Via Veneto, los turistas siguen apostados en el Café Paris o el Doney con la esperanza de toparse con alguna traza del glamour perdido, aunque hoy esos escenarios de película hayan pasado a manos de presuntos miembros de la mafia. La última moda de miles de chicas crecidas bajo la tutela de las televisiones de Silvio Berlusconi es vestirse como Audrey Hepburn en Vacaciones en Roma.

Este mes de agosto y hasta el próximo 14 de noviembre, hasta las piedras imperiales del que fuera el Mercado de Adriano, en el Foro Romano, acogen La Dolce Vita. 1950-1960. Stars and Celebrities in the Italian Fifties, una exposición de cien fotografías con los protagonistas del cine de aquellos años, junto a reproducciones de las grandes revistas gráficas de la época, que reproducían y ensalzaban el mito de las celebridades del celuloide

Una de romanos

Los felices años cincuenta deben mucho, en realidad, a las piedras romanas, pues el esplendor de Cinecittà despegó cuando la Metro Goldwyn Mayer escogió estos estudios para rodar Quo Vadis, en 1950. Y Charlton Heston ganó su Oscar en 1959 gracias a su papel en Ben-Hur, también ambientada en la Ciudad Eterna.

Roma se convirtió en meta de aventuras y pasiones para las grandes figuras de Hollywood, que cayeron rendidas ante el esplendor del cine italiano. Los devaneos de unos y otros fascinaron a Italia el segundo país con más salas de cine en esa época y al resto del mundo. Como cuenta el comisario de la exposición, Marco Panella, "los sueños, en 1950, costaban cien liras, lo que valía el billete para un espectáculo en el cinematógrafo". Cuatro de cada diez espectadores trabajaba en el campo, había seis millones de analfabetos, el 92% de la población no estaba dispuesta a gastar dinero en ropa y el café todavía era un lujo, pero al cine no se podía renunciar. Los que podían llegaban a peregrinar a Roma para tratar de conseguir un autógrafo de Brigitte Bardot, Vittorio Gassman, Burt Lancaster o Ava Gardner.

De Anna Magnani a James Stewart

La exposición emplazada en el Mercado de Adriano se centra en ese embrujo: Anna Magnani rodeada de sus fans, Gina Lollobrigida acosada por los paparazzi, que es como se llamó a los fotógrafos del mundo del espectáculo a raíz de la película de Fellini que da título a la exposición, Audrey Hepburn posando en las escalerillas del avión Roma le proporcionó su único Oscar, James Stewart paseando con su hija o Alfred Hitchcock al mando de un coche de caballos.

Son los años también en que Roberto Rossellini renunció a la célebre Anna Magnani para escaparse con la sueca Ingrid Bergman, con quien rodó filmes emblemáticos como Te querré siempre o Stromboli; la prensa aseguraba que James Dean se había encaprichado con Anna Maria Pierangeli; Vittorio Gassman se divorciaba de Shelley Winters para iniciar una fotografiadísima historia con Anna Maria Ferrero; y Lucia Bosé, tras su romance con Walter Chiari, se lanzó en brazos del torero Luis Miguel Dominguín.

El cine también unió a productores y actrices: Silvana Mangano y Dino de Laurentis, Sophia Loren y Ettore Ponti. Y las jóvenes que querían emular a sus estrellas predilectas se lanzaban a los concursos de belleza como trampolín a la fama: Lucía Bosé, Silvana Pampanini, Gina Lollobrigida, Sophia Loren y hasta Anita Ekberg, ex miss Suecia.

El cine italiano recogió entonces historias de sueños, felices o truncados, de la conquista de la gran pantalla como punto y final a una vida de miseria: lo hizo Luchino Visconti con Bellissima, Fellini con El jeque blanco, Dino Risi con Pobres pero guapos, o Mario Monicelli con Rufufú. Y todavía hoy, en una Italia inmersa en una crisis económica, política y de valores, los sueños siguen cotizando al alza.

Las invenciones de los nombres de las naciones latinoamericanas




JOSÉ CARLOS CHIARAMONTE / CARLOS MARICHAL / AIMER GRANADOS

ELPAIS.com - Internacional - 09-08-2010

Con el bicentenario (1810-2010) se recuerda y celebra la independencia de las naciones de Hispanoamérica. El complejo y, en muchos casos, desgarrador proceso de separación de la monarquía española implicó no solo guerras y revoluciones políticas, sino también un esfuerzo por renombrar cada uno de los nacientes países independientes. En la siguiente serie de artículos preparados especialmente para EL PAÍS, destacados historiadores analizan los orígenes coloniales o republicanos de los nombres de las naciones latinoamericanas, tarea que ha sido materia de algunos trabajos aislados, pero rara vez analizado en colectivo y de manera contrastada.

En algunos casos, los límites territoriales de las nuevas naciones, al menos en la primera década de la postindependencia, no estuvieron claros. Un ejemplo de esta situación lo proporciona la historia de las Provincias Unidas del Río de la Plata, de las cuales prontamente se segregaron las repúblicas independientes de Argentina, Paraguay y Uruguay; o el caso del surgimiento en 1823 de la breve República Federal de Centro América que luego dio paso a la formación de los Estados nacionales de Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador y Guatemala. Enteramente diversos fueron los procesos de independencia de otros países de esta vasta región, como se podrá observar en la lectura de los respectivos trabajos incluidos en este volumen. También- ¡y cómo no!- se ofrece en esta serie un estudio de la singular historia del nombre de Haití, la primera nación que obtuvo su independencia en Latinoamérica; y otro sobre Brasil, país que no tuvo que experimentar guerras sangrientas para alcanzar su independencia y encontró un camino singular para separarse de Portugal.

Japón pide perdón a Corea del Sur



JOSÉ REINOSO - Pekín
ELPAIS.com - Internacional - 10-08-2010

El próximo 29 de agosto se cumplirán 100 años de la anexión de Corea del Sur por Japón, una fecha simbólica que Tokio, perseguido en Asia por los fantasmas de su pasado imperialista, no ha querido pasar por alto. Japón ha pedido perdón públicamente a Seúl por el "sufrimiento" causado durante la colonización de la península coreana (1910-1945), en un intento de reforzar los lazos entre los dos países y borrar lentamente su currículo de potencia agresora.

Las relaciones entre Tokio y Seúl fueron frías durante el mandato del ex primer ministro japonés Junichiro Koizumi (2001-206), que visitó en varias ocasiones el santuario de Yasukuni, en Tokio, para enojo de sus vecinos asiáticos -incluido China-, que lo consideran un símbolo de su pasado imperialista. Pero la situación ha mejorado los últimos años. Kan ha asegurado que no irá a Yasukuni el próximo 15 de agosto, cuando se cumple el 65º aniversario de la rendición japonesa en la contienda mundial. El mismo día terminó la anexión de Corea del Sur por Japón.

La histeria de una ilusión: crisis de 1873


La primera crisis financiera mundial llegó tras un período de euforia

BRAULIO GARCÍA JAÉN 07/08/2010

El terrible pánico había desplomado la confianza. (...) Todos parecían deseosos de querer vender y había muy pocos compradores; Jay Gould adquirió casi todos los stocks a la venta, y (...) pareció que el pánico estaba hasta cierto punto controlado, aunque los Rothschilds difícilmente habrían podido contener la tendencia a la baja".

El New York Times desplegó en su portada del domingo 21 de septiembre la histeria con la que los agentes de Wall Street corrían a deshacerse de las acciones, sobre todo de las empresas de ferrocarriles del banquero y gran especulador Jay Gould, que intentaba frenarla a todo coste. Dentro, daba cuenta del intento de suicidio de un broker arrojándose al East River el sábado por la tarde. La desconfianza había descarrilado el viernes.

Ese domingo, el presidente, Ulysses S. Grant, llegaba a la ciudad para reunirse con el secretario del Tesoro y los grandes banqueros. El lunes, el Gobierno depositó fondos en los principales bancos comerciales de la ciudad para evitar un pánico bancario generalizado. EEUU, aún así, sufrió una larga recesión.

Bienvenidos a 1873, la primera gran crisis financiera del capitalismo globalizado. Esta vez era Nueva York quien se resfriaba. El estornudo se había oído en mayo, en la capital del entonces Imperio Austrohúngaro, Viena. Luego golpearía con virulencia a Latinoamérica y Oriente Próximo, donde 12 países suspendieron el pago de su deuda. En España, los tiros iban por otro lado: la Primera República lidiaba con una nueva guerra carlista.

El descomunal desarrollo del ferrocarril (en EEUU como en Europa) contribuyó a crear el espejismo del incremento ilimitado de las ganancias de los inversores. Y la indemnización que Francia tuvo que pagar a Alemania tras su derrota en la guerra franco-prusiana (200 millones de libras), la mayor operación financiera del siglo, impulsó una especulación sin precedentes.

Bonos hondureños

Aquella crisis tuvo también su Madoff. El delincuente que explotaba la gran ilusión: ganar mucho dinero en poco tiempo. En 1870, Honduras obtuvo un préstamo extraordinario de Bischoffsheim, una entidad londinense. Honduras, uno de los países centroamericanos más pobres, seguro que lo agradeció, pero varios bancos londinenses pusieron especial empeño, según cuenta Carlos Marichal, en su Nueva historia de las grandes crisis financieras (Debate). Las primeras emisiones de bonos hondureños a finales de los años sesenta habían fracasado, así que Bischoffsheim contrató a un especulador profesional.

Charles Lefebvre creó un mercado artificial para los bonos hondureños, gracias a los agentes contradados (entre 50 y 100), y colocó gran parte de ellos a un 13% de interés. Lefebvre, se supo luego, reservó 4.000 libras de sus ganancias para el diamante que regaló a la mujer del embajador y otras 10.000 para el presidente hondureño, José María Medina.

La prensa financiera británica quiso achacar a los bonos centroamericanos toda la inestabilidad, según Marichal. Pero la causa de la fiebre especulativa era bien conocida. Ni siquiera un Nathaniel de Rothschild, banquero y miembro del parlamento británico, podría haberla frenado, según la ironía del Times, pero nadie mejor que él para diagnosticarla: "Yo diría que el problema es el deseo del público de obtener una tasa de interés más elevada por su dinero".