Valencia acoge una retrospectiva con los símbolos del artista
estadounidense
FEDERICO SIMÓN - Valencia - 02/02/2011

Banderas, números, letras, mapas, dianas... seis décadas en la cima del
arte de vanguardia han servido a Jasper Johns para dar, con cada una de sus
obras, un nuevo sentido a símbolos conocidos, cotidianos. Quizá también para
descargarlos de su significado original y convertirlos en referentes estéticos,
en espacios de reflexión, ya que son elementos iconográficos, lugares comunes
sacados de contexto, despojados de ideología, en los que lo que importa es no
el qué sino cómo se han hecho. Jasper Johns tiene casi 80 años pero su arte
sigue siendo muy sugestivo. Y contundente.
El Institut Valencià d'Art Modern (IVAM), en colaboración con la Fundación
Bancaja, inauguró ayer una exposición, la mayor retrospectiva dedicada en España
al artista estadounidense (Allendale, Carolina del Sur, 1930), que recoge 91
obras de todas las épocas del pintor. Entre ellas, una veintena de creaciones
de la colección particular del autor que ayudan a comprender mejor la evolución
del lenguaje oculto con el que codifica y muestra su visión del arte.
Hasta sus obras más recientes, como la escultura -así la llama él-
Numbers (2007), en apariencia un gran cuadro de aluminio en relieve de
2,7 por 2,1 metros, y que jamás había sido expuesta, sorprenden a pesar de que
incluyan elementos constantes en su obra desde los años cincuenta. En este
caso, una vez más, la repetición mnemotécnica casi escolar de las cifras del 0
al 9. Una obra, Numbers, que revisa, multiplicando por diez la escala,
los planteamientos de otra creada en óleo sobre papel 50 años antes bajo el
mismo título pero con un resultado totalmente distinto.
"Johns se identifica con trozos de realidad, los extrapola de su
contexto y los congela fuera del tiempo proponiéndonoslos en toda su
inmediatez", escribe el experto Luciano Caprile en el catálogo de la
exposición Jasper Johns, las huellas del tiempo. Y uno de los mejores
ejemplos es la reveladora Green Target (1959), un cuadro de círculos
concéntricos verdes sobre papel de periódico que sugiere una diana y que ya
incorpora una vieja técnica abandonada siglos atrás, pero muy presente en el
arte de Johns, la del encausto, que permite trabajar con el color sobre una capa
de cera fundida sobre el lienzo.
Pero sobre todo predominan los números. Si la evolución de la especie
humana no hubiera desembocado en una especie con diez dedos en las manos, el
arte de Johns sería distinto. Pero está claro que el sistema decimal ha marcado
al autor desde muy joven y gran parte de sus cuadros parecen fascinados por las
cifras. También con las letras, las tipologías...
"A partir de él nace el pop art", explicó ayer Martine Soria,
comisaria de la muestra, "rompe con la abstracción lírica y el
expresionismo abstracto, y pasa a influir a otras corrientes artísticas".
Soria explicó que, junto a Robert Rauschenberg, es el creador del neodadaísmo,
que acerca el arte de vanguardia a la sociedad utilizando nuevos materiales y
lenguajes. Sin embargo, décadas después no se ha acomodado, según la experta.
"A los 80 sigue su camino y siempre se cuestiona", resumió Martine
Soria.
Para hacer realidad esta retrospectiva, que incluye 13 obras del propio
IVAM, se ha tenido que recurrir a dos decenas de instituciones, entre ella la
Tate National, el Whitney Museum of American Art, el Pompidou o la Robert
Rauschenberg Foundation. La directora del IVAM, Consuelo Ciscar, explicó ayer
que la exposición, que permanecerá abierta hasta el 24 de abril, coincide además
con la concesión a Johns del premio Julio González, que el estadounidense
recibirá el 27 de marzo, cuando se conmemora el fallecimiento del escultor
catalán. Según el museo, está previsto que el galardonado recoja la distinción.
Soria también narró el primer encuentro con Johns, el que le permitió
conseguir montar una exposición de un autor calificado de huraño: "Me
preguntó si yo creía que iba a poder hacer una muestra de él y yo le contesté:
'Me dijeron que era imposible conocerle y ahora estoy en su salón". Tras
cuatro horas de charla su concepción cambió: "El personaje puede ser difícil;
pero yo no puedo decir lo mismo. Es una persona cercana, amable, tan sensible y
culto que no puedo más que mostrar admiración hacia él".
Y quizá eso es lo que sienta el visitante
en el IVAM, admiración por un pintor que renueva su arte década a década con
algo tan intangible y esencial en el ser humano como son las letras, los símbolos,
los números. Aunque sea para contar del 0 al 9.
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