
En enero de 1959 la revista Germinàbit publicaba un artículo de Lluís Serrahima titulado Ens calen cançons d'ara. Al mismo tiempo, en Valencia y sin conocer lo escrito por Serrahima, un joven Raimon componía (según cuenta la leyenda mientras viajaba de paquete en una Vespa) Al vent. Fueron los disparos de salida de un movimiento que asentó las bases de una nueva forma de entender y escuchar la canción. Medio siglo después la cançó, que en aquel primer momento fue nova y que ahora es ya simplemente cançó, sigue viva: un clásico como Raimon prepara nuevo disco mientras un puñado de jóvenes, como Sanjosex, sorprenden con iniciativas rompedoras. El espíritu sigue siendo el mismo y es ese el que acaba de ocupar las salas del Museo de Historia de Cataluña: hasta el próximo 31 de octubre la exposición La nova cançó, la veu d'un poble permite al visitante realizar un recorrido por esos primeros 50 años de canción cantada en catalán.
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