El museo dedicado al genocidio elabora un listado de los judíos que sufrieron la persecución nazi
ENRIC GONZÁLEZ - Jerusalén 22/12/2010
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Yad Vashem memorial de Xerusalén |
El archivo de los nombres, bajo una cúpula oscura, es el corazón de Yad Vashem. El Museo del Holocausto de Jerusalén
fue fundado en 1950 para que no se olvidara lo que ocurrió a mediados
del siglo XX y fue llamado Yad Vashem, "memoria y nombre" en hebreo,
porque su objetivo principal consistía en acabar con el anonimato de las
víctimas. Esta semana ha anunciado que ya han sido identificados, es
decir, se ha puesto un nombre, a cuatro millones.
En muchos casos, sólo se dispone de un nombre acompañado de algunos
datos vagos: el lugar de nacimiento, el lugar de la muerte, la edad
aproximada. Más de la mitad de los identificados, 2,2 millones, lo han
sido gracias al recuerdo de familiares, amigos o conocidos que llenaron
un formulario y declararon que la persona en cuestión existió y fue
asesinada. De ellos no queda ninguna prueba documental.
Durante la
pasada década, desde 2001 hasta ahora, se han añadido al archivo 1,2
millones de nombres. Se trata en su gran mayoría de judíos que vivían en
la antigua Unión Soviética o cerca de sus fronteras. Su identificación
fue posible por el testimonio de judíos rusos que emigraron a Israel y,
en mayor medida, por los millones de documentos hallados en los archivos
soviéticos que se abren poco a poco a los historiadores. La institución también ha dedicado más recursos a la búsqueda de nombres para combatir las tendencias negacionistas, según las cuales el Holocausto es un mito.
Avner
Shalev, presidente de Yad Vashem, asegura que se hace lo posible por
confirmar la veracidad de las identificaciones, cruzando datos y
utilizando la inmensa cantidad de información almacenada en el archivo:
prácticamente todos los documentos existentes en el mundo relacionados
con el Holocausto están en Jerusalén, en original o en copia.
La
cúpula oscura bajo la que se almacenan las carpetas biográficas de las
víctimas dispone aún de espacio. Las estanterías se construyeron para
alojar más de seis millones de expedientes. Shalev, sin embargo, no cree
que lleguen a estar nunca completas. "Espero que podamos reunir muchos
más nombres de víctimas, quizá hasta un millón más", dice, "pero de
algunos desapareció todo, incluso el recuerdo. Posiblemente seamos
capaces de completar los nombres de los asesinados en Europa Occidental.
La investigación se hace más difícil a medida que nos desplazamos hacia
el este, donde poblados enteros fueron destruidos con sus habitantes.
De ellos no hay listas de transporte, ni registros, ni familiares
supervivientes, nada".
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